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Revista Comunicar 45: La comunicación en un mundo que envejece (Vol. 23 - 2015)

Uso de las TIC y mediación parental percibida por niños de Chile

ICT use and parental mediation perceived by Chilean children

https://doi.org/10.3916/C45-2015-17

Llarela Berríos-Valenzuela

María-Rosa Buxarrais-Estrada

María-Soledad Garcés

Abstract

El uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) se ha ido masificando en los últimos años, modificando los hábitos de comunicación, aprendizaje, entretenimiento y de socialización. Hemos investigado sobre los hábitos de los menores con dichas herramientas, además de su percepción de la mediación parental en este terreno. Se presenta un estudio exploratorio, en el que se emplea metodología ex post facto descriptiva por encuesta, con un cuestionario como instrumento de recolección de datos aplicado a 422 niños/as de 9-12 años de colegios privados de Santiago de Chile. Los resultados indican que las TIC forman parte de la vida cotidiana para la mayoría de los niños/as. A pesar de no apreciarse diferencias significativas, en edad y género, se encontraron comportamientos de riesgo entre las características de uso y en la percepción de la mediación parental, por lo que vislumbramos la necesidad de implementar programas de intervención sobre mediación parental en el uso de las TIC, para así promover un uso seguro, responsable y ético de las tecnologías de la información y la comunicación. De los resultados deriva la reflexión en cuanto a la importancia de formar y fomentar desde temprana edad en el uso idóneo de las TIC, considerando que estas herramientas son utilizadas de forma cada vez más transversal y homogénea entre los más jóvenes.

The use of Information and Communication Technologies (ICTs) has extended to all contexts of our lives in the last few years, modifying our communication, learning, entertainment and socialization habits. The aim of the present research is to investigate about primary-age children's habits with these tools, as well as these children's perception of parental mediation in this area. In this study we used an ex post facto descriptive methodology by survey. A questionnaire was applied for data recollection to 422 children of private schools in Santiago de Chile aged between 9 and 12 years old. The results point to an early access to electronic devices and the transversal and homogeneous use during childhood. There is no doubt that ICTs play an active role in daily life for most of these children. No significant differences in age or sex were detected in our study, but we encountered risky behaviours in how children use ICTs and in their perception of parental mediation. The complexity becomes more evident the more time they have with electronic devices connected to the Internet without adult supervision. This finding raises the need for the application of intervention programs on parental mediation of children's use of ICTs in order to promote a safe, responsible and ethical use of these tools.

Keywords

Educación primaria, menores, mediación parental, control parental, riesgos, competencias digitales, investigación educativa

Elementary education, minors, parental intervention, parental control, risks, digital competencies, educational research

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1. Introducción y estado de la cuestión

Los avances tecnológicos han irrumpido en la vida cotidiana: comunicarse, leer noticias han sido digitalizados. Pero el aumento más significativo del uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) ocurre precisamente entre la población más joven. Los menores están expuestos desde muy pequeños a las TIC (Lepicnik & Samec, 2013) y las usan sin formación específica (Area, Gros & Marzal, 2008). Son miembros activos de la «esociety» (MacPake, Sthepen & Plowman, 2007), que posee una elevada digitalización, lo que les dota con «hiperconectividad» y ubicuidad, generándose una brecha digital entre niños y adultos. Si bien, el uso de las TIC comporta varias ventajas, conlleva además una serie de riesgos para los menores.

Aquí analizamos el uso de las TIC y la mediación parental percibida por los niños y niñas entre los 912 años. En el estudio se abordaron cuatro de las tecnologías más utilizadas por los menores (Internet, televisión, videojuegos y teléfono móvil). Se investiga sobre las características de su uso (frecuencia semanal, lugar, compañía y tiempo) y sobre la mediación parental en el tema (horarios, actividades y contenidos). Además, se examinaron las variables categóricas edad y sexo.

1.1. Niños y TIC

Diversos estudios (Gutnick, Robb, Takeuchi & Kotler, 2010; Bringué & Sádaba, 2008; Sádaba & Bringué, 2010; Bringué, Sádaba & Tolsá, 2011) han puesto de manifiesto algunos datos preocupantes referidos al uso de Internet por parte de los niños. Según ellos, el 80% de niños entre 59 años navega regularmente y el 60% y 70% admite navegar solo.

En Chile, el estudio realizado por Bringué y Sádaba (2008) ofrece datos sobre los riesgos a los que se exponen los niños en Internet, señalando que un 5% de los usuarios de 10 años ha accedido ocasionalmente a páginas pornográficas y un 13% a contenidos violentos. Estudios más recientes (Bringué, Sádaba & Tolsá, 2011) establecen que más de la mitad de los niños entre 69 años son usuarios autónomos. Además, cifran en un 30% el número de menores que utiliza redes sociales como Facebook. Otro dato preocupante es que los menores de 10 años expresan haber conocido físicamente a un amigo virtual, comportamiento apreciable en el 50% de los niños y en el 33% de las niñas. Si bien Internet es una herramienta útil para el desarrollo de los menores, algunos especialistas (Bringué & Sádaba, 2008; Bringué, Sádaba & Tolsá, 2011; García & Bringué, 2007; Garmendia, Casado, Martínez & Garitaonandia, 2013; Livingstone, 2013) han presentado los riesgos de la exposición a Internet sin la compañía ni la formación adecuada, como violencia, pornografía, adicción y ciberacoso, entre otros.

Otro medio utilizado por los niños es la televisión. Se podría pensar que la irrupción de las tecnologías que permiten interactividad, ubicuidad y movilidad, reemplazarían su uso. Sin embargo, un estudio reciente, elaborado por Mediametrie y Eurodata TV, para la octava edición de «Kids TV Report: Trends & Hits in Children’s Programming in France, Germany, Italy, Spain & the UK» (2013), de Mediametrie y Eurodata TV, señala que el consumo televisivo diario de los menores europeos entre 4 y 12 años durante el año 2012 es de 2 horas 16 minutos. Mientras que los resultados de las investigaciones chilenas (CNTV, 2010; CNTV, 2012a; CNTV, 2012b) apuntan a que el consumo televisivo promedio de los niños entre 412 años es de cuatro horas diarias. Si bien esta cifra supone prácticamente el doble que la de sus coetáneos europeos, lo inquietante es que el 78,2% consume programación para adultos. Sobre este tema, diversos autores destacan que el acceso a contenido inadecuado puede derivar en problemas conductuales por la falta de formulación de temáticas y estructuras apropiadas, la escasa madurez y capacidad de asimilación de los menores. Por otra parte, el uso de los videojuegos es una práctica muy extendida entre los niños. Son programas de ocio multiplataforma (ordenador, consolas, móviles) (García & Bringué, 2007), cuya variedad de estructura narrativa y esquemas de interactividad permiten al usuario adaptarse a su ritmo y estilo (Rangel, LadróndeGuevara, Goncalves & Zambrano, 2011). Esto mismo ha permitido a los niños y niñas acceder a los videojuegos precozmente. Así lo demuestra el estudio de Lloret, Cabrera y Sanz (2013): en España el 90% de los menores entre 69 años juega con videojuegos. En Chile, un 57% de los niños tiene esta afición (Bringué & Sádaba, 2008). Sobre la edad y sexo de los videojugadores chilenos, Bringué, Sádaba y Tolsá (2011) concluyen que a los 6 años de edad, el 70% ya es usuario, sin evidenciar diferencias en función del sexo, mientras que entre los 710 años esta cifra aumenta en los niños y disminuye en las niñas. Es importante destacar que a través de esta actividad se potencia la adquisición de competencias digitales, las cuales favorecen su vinculación con el ámbito educativo. Algunos estudios señalan que los videojuegos poseen cierta carga de violencia cuya exposición reiterada puede derivar en: aumento de hostilidad, falta de empatía e incremento de agresividad (Rojas, 2008), pero quizás sean otras las variables que contribuyan al aumento de la agresividad en los niños.

Finalmente, en los últimos años el teléfono móvil ha llegado a formar parte de la vida cotidiana de los menores: «En Europa, uno de cada tres móviles está en manos de un menor de edad. En España, la mitad de niños/as entre 11 y 14 años dispone de él» (García & Bringué, 2007: 111). En esta misma línea, el estudio transnacional realizado en Japón, India, Indonesia, Egipto y Chile (Livingstone, 2013), indica que: un 65% de los menores entre 1018 años tiene acceso a un teléfono móvil, el 81% posee un móvil nuevo y el 20% tiene «smartphone». En Iberoamérica más de la mitad de los niños entre 69 años es usuario de la telefonía móvil (Bringué, Sádaba & Tolsá, 2011). En Chile, los estudios concluyen que los menores tienen su primer móvil alrededor de los 10 años. No obstante, entre los 69 años el 54% ya es usuario, cuyas principales actividades son jugar y hablar con porcentajes similares entre niños y niñas (Bringué, Sádaba & Tolsá, 2011; Livingstone, 2013). Esto corrobora que el uso del teléfono móvil por parte de los niños chilenos se inicia precozmente. Por tanto, es fundamental que los adultos promuevan pautas de uso seguro y responsable con el fin de evitar riesgos como: adicción, ciberacoso, «grooming», «sexting», entre otros.

1.2. Mediación parental y TIC

La masificación del uso de las TIC durante la última década ha producido una serie de cambios sociales. Prueba de ello es que desde la literatura la generación actual recibe diversas denominaciones: nativos digitales, «esociety», generación «touch» y generación «multipantalla» (MacPake, Sthepen & Plowman, 2007; Prensky, 2011). Estos menores han crecido utilizando las TIC, mientras los adultos han aprendido sobre la marcha, ocasionando una brecha digital entre ambas generaciones. Probablemente, el desconocimiento sobre el efecto del uso de las TIC sea el motivo de la escasa preocupación de algunos padres, quienes se limitan a controlar el tiempo y obvian contenidos que requieren mediación parental (Garitaonandia & Garmendia, 2009; Garmendia, Casado, Martínez & Garitaonandia, 2013; Livingstone, Haddon, Görzig & Ólafsson, 2010). En esta línea, el estudio realizado en Chile (Bringué, Sádaba & Tolsá, 2011) concluye que un 50% de los niños afirma ser preguntados por sus padres sobre las actividades que realizan en Internet, mientras que un 36% considera ser vigilado por sus progenitores a la hora de navegar. Asimismo, admiten que las actividades prohibidas en Internet son: compras online (47%) y dar información personal (46%). Por otro lado, actividades como chatear, descargar archivos y jugar son prohibidas a un 7% de los menores. Finalmente, solo el 3% de los encuestados afirma que sus padres les prohíben acceder a una red social. Por lo anterior, adquiere gran importancia la mediación parental debido a que los padres establecen criterios de seguridad y responsabilidad para el uso adecuado de las TIC e influyen en el desarrollo y adquisición de conductas apropiadas en el uso de las TIC (Livingstone & Helsper, 2008).

2. Material y métodos

2.1. Muestra e instrumento

La muestra es de tipo intencionada y corresponde a N=422 (el 50,5%, varones; el 49,5%, mujeres) entre 912 años, con una media de 9,8 años y una desviación típica de 0,906 años. La media en varones es de 9,86 años, con una desviación de 0,931. En mujeres, los valores son 9,74 y 0,878, respectivamente. Pertenecen a 4°, 5° y 6° básico de 5 colegios privados de Santiago de Chile.

Se elaboró un cuestionario en el que se recopiló la siguiente información: datos sociodemográficos (edad, sexo, curso, colegio); uso de las TIC que hacen los niños/as de 912 años (frecuencia semanal, ubicación, compañía y tiempo); mediación parental percibida en el uso de las TIC (horarios, actividades, y riesgos).

2.2. Diseño

Es un estudio de carácter exploratorio mediante metodología «ex post facto» descriptiva por encuesta, de tipo empírico analítico. Antes de aplicar el cuestionario, se sometió a una prueba de fiabilidad. La que arrojó a=0,87, considerada satisfactoria. Fue validado por dos especialistas y se procedió a aplicar la prueba piloto a 30 niños/as para modificar las preguntas que inducían a error. La versión definitiva se aplicó durante el año escolar 2013, los participantes respondieron el cuestionario en sus clases de forma anónima, previo consentimiento de sus apoderados.

3. Análisis y resultados

Se efectuó un análisis estadístico descriptivo con frecuencias y porcentajes utilizando el programa estadístico SPSS (versión 21.0). Para contrastar las variables independientes (edad y sexo) se realizó la prueba de ?2.

3.1. Uso de las TIC que hacen niños y niñas de 9 a 12 años

En la Tabla 1 se presenta la información proporcionada por la muestra, sobre la frecuencia semanal, lugar, compañía y tiempo de uso de las TIC. Los resultados evidencian que la mitad de los niños navega por Internet cualquier día de la semana, que más de un tercio realiza esta conexión desde cualquier lugar y, finalmente, la mayoría accede sin tutela. Un dato importante a destacar es la baja cantidad de menores que usa Internet en compañía de sus padres. Por otro lado, el tiempo de uso no presenta variaciones entre los menores que permanecen conectados sin límite de tiempo y aquellos que se conectan menos de una hora al día.

En el consumo televisivo, la gran mayoría ve televisión cualquier día de la semana y esta actividad es realizada preferentemente desde el salón del hogar, actividad realizada principalmente con la compañía de sus hermanos/as. Es importante destacar que el 37,2% afirma que ve televisión el tiempo que quiere.

Sobre el uso de los videojuegos, prácticamente no existen diferencias entre los menores que juegan cualquier día de la semana, aquellos que solo juegan los fines de semana y festivos, y quienes nunca juegan. Sin embargo, la mayoría realiza esta actividad en la sala de estar y principalmente sin compañía. Solo dos niños juegan con los padres. En el tiempo de uso diario, los resultados son homogéneos: el 29,6% indica que puede jugar menos de una hora, y el mismo porcentaje afirma que puede jugar el tiempo que quiera. El teléfono móvil es utilizado por más de la mitad de los niños cualquier día de la semana desde cualquier lugar y principalmente sin restricción del tiempo, sin embargo, es destacable que un 32,5% indique no usarlo.

3.2. Mediación parental percibida en el uso de las TIC

Respecto a la mediación parental percibida por los menores, los principales resultados se aprecian en la Tabla 2.

Sobre la imposición de horarios, en las actividades relacionadas con el uso las TIC, la mitad de los menores indica no tener horarios para usar el ordenador y navegar por Internet y ver televisión. En este aspecto, la restricción horaria se evidencia preferentemente en el uso de videojuegos. Mientras que en actividades de la vida diaria (hacer deberes, dormir, comer y cenar), la mayoría indica tener horarios establecidos. En relación a las actividades que son permitidas en el uso de Internet, la mayoría de los menores indican que sus padres les conceden: entrar a redes sociales (Facebook), subir fotos y vídeos, descargar películas y vídeos, ver vídeos desde YouTube, estar mucho tiempo conectado y jugar online. Mientras que las actividades que les prohíben al navegar por Internet son: comprar, llenar formularios con datos personales y contactar con personas desconocidas.

Los resultados evidencian conductas de riesgo, acceder a redes sociales como Facebook, considerando que los sujetos de la muestra son menores de 13 años, edad mínima para crear un perfil en dicha página, a la que se accede mediante un formulario con datos personales. Además, en esta página es fácil contactar con desconocidos. Las otras actividades, como subir fotos y vídeos, descargar archivos multimedia, reproducir vídeos desde YouTube, estar mucho tiempo conectado y jugar online, conllevan ciertos riesgos, a saber: acceder a contenido inadecuado (violencia, pornografía), entregar información personal en la red, adicción y establecer contacto con desconocidos. Por tanto, existe una contradicción, de la cual se desprende cierto desconocimiento sobre los peligros que estas actividades implican en la vida de los menores.

Sobre los programas de televisión, la mayoría de los menores indica que sus padres les permiten ver programas en la noche, telenovelas y noticias. Por otro lado, los programas prohibidos consisten en programación adulta y de contenido altamente violento. En estos resultados se produce una dicotomía, ya que la programación permitida posee contenidos para adultos, además de presentar violencia explícita o implícita en algunos casos.

En cuanto a la mediación parental percibida en los videojuegos, es importante destacar la alta frecuencia de menores que señalan que pueden jugar solos, y más de la mitad indica no tener restricción parental para los juegos violentos. Por otro lado, se aprecian indicadores de conductas de riesgo, un 46,4% que afirma tener consentimiento parental para jugar mucho tiempo y un 31,5% manifiesta que puede jugar con desconocidos online. Por otra parte, la mayoría de los menores admite conversar con sus padres sobre los riesgos de las TIC. Esto ocurre con mayor frecuencia en cuanto al contacto con personas desconocidas.

3.3. Edad y sexo en el uso de las TIC

Para analizar la influencia de «edad» y «sexo», se realizaron pruebas Chicuadrado en Tablas de contingencia, que prueban la asociación entre las variables estudiadas. Al emplear «edad» con cuatro categorías (9, 10, 11 y 12 años) no se cumplen las condiciones para realizar las pruebas (valores mínimos esperados de 5 por celda). Para resolverlo, se agrupa «edad» en dos bloques 910 y 1112 años, aunque cada categoría tiene dos edades y ello variaría el verdadero comportamiento entre las variables. Con esta agrupación, se cumplen las condiciones en la mayoría de las pruebas. A pesar de la significación estadística, es conveniente señalar que el 53,5% no son significativas. Al presentarse significaciones, estas debieran acentuarse al aumentar la muestra.

Al cruzar la variable «sexo» con puntuaciones de las TIC, el 96% no presenta significación. No obstante, existe un grado significativo en las actividades de «ver vídeos en YouTube» [(?2=4,170; GL=1; p= 0,041)], y la percepción de habilidades digitales que consideran tener respecto a su familia, amigos y profesores [(?2=8,056; GL=3; p=0,045)]. La significación en el caso de los varones es levemente superior al de las mujeres.

4. Discusión y conclusiones

Los resultados de las características de uso de las TIC analizadas (frecuencia, lugar, compañía y tiempo) evidencian que el uso de Internet es generalizado en los menores encuestados, la mitad de ellos accede cualquier día de la semana, y más de un tercio se conecta desde cualquier lugar. Esto refleja un cambio respecto al lugar de conexión en los últimos años. Este cambio se fundamenta en la masificación de los dispositivos 3G, los cuales aportan ubicuidad e hiperconectividad, características importantes para los menores de esta generación. Respecto a la compañía a la hora de navegar en Internet, el 58,3% admite que navega solo. Solo un 9,8% de los menores utiliza Internet en compañía de sus padres y además el 36,7% navega sin límite de tiempo. Ante esto se concluye que la exposición a Internet sin la supervisión y mediación parental presenta riesgos (Casado, Martínez & Garitaonandia, 2013; Livingstone, 2013).

En cuanto al consumo televisivo, los resultados indican que el 70% ve televisión cualquier día de la semana, aunque es importante señalar que esta actividad es realizada principalmente en el salón y son acompañados preferentemente por sus hermanos. Estos aspectos son beneficiosos para los niños, si el televisor se encuentra en un espacio común. Además, si están acompañados, existen menos posibilidades de que los menores accedan a contenido inadecuado. Sin embargo, el 37,2% afirma que ve televisión sin límite de tiempo, resultados que van en la línea de los publicados por CNTV (2012a).

Respecto al teléfono móvil, los resultados señalan que la mayoría de los niños posee un dispositivo móvil, que más de la mitad de los menores utiliza uno, cualquier día de la semana y desde cualquier lugar, y que lo hace principalmente sin límite de tiempo. Esto se corrobora con los datos aportados por Bringué, Sádaba y Tolsá (2011) y por Livingstone (2013), quienes reafirman la necesidad de la mediación parental en el uso del móvil debido a las conductas de riesgo que reflejan los datos obtenidos.

De acuerdo a la mediación parental percibida en el uso de las TIC, los resultados muestran que la mitad de los menores no tienen horarios establecidos por sus padres para usar el ordenador e Internet y ver televisión. Aunque, en el uso de videojuegos se evidencia restricción horaria. La fijación de horarios es fundamental para establecer límites, además de colaborar con el uso adecuado de las TIC, contribuye en la prevención de conductas de riesgo.

En relación a las actividades que pueden realizar en Internet con autorización parental, es de remarcar el alto porcentaje de niños con acceso a redes sociales (Facebook), «subir fotos y vídeos, descargar películas y vídeos, ver vídeos desde YouTube, estar mucho tiempo conectado y jugar online. Y por el contrario, no pueden: realizar compras online, rellenar formularios con datos personales y contactar con personas desconocidas». Esto resulta paradójico, porque si bien los menores no pueden entregar información personal y contactar con personas desconocidas, a la mayoría se le permite utilizar Facebook, red social en la que es necesario tener la edad legal correspondiente, se deben cumplimentar formularios con datos personales, y en la que es muy fácil contactar con desconocidos. Las otras actividades permitidas también presentan riesgos que van desde el acceso a contenido no adecuado, entrega de información personal, adicción y contacto con desconocidos. Esta información evidencia cierto desconocimiento frente a los riesgos que estas actividades implican en la vida de los menores, motivo por el cual debería impulsarse el diálogo familiar sobre los momentos y lugares idóneos de uso, y acordar la adecuación de contenidos digitales, servicios web y relaciones que puedan establecer (Berríos & Buxarrais, 2005; Buxarrais, Noguera, Tey, Burguet & Duprat, 2011).

Sobre el consumo televisivo, los menores afirman que sus padres les permiten ver programas nocturnos, telenovelas y noticias; mientras tienen vetados programas de adultos y violentos. Esto coincide con los datos entregados por CNTV (2012b). Se aprecia cierta contradicción en la información, debido a que los programas que pueden ver emiten contenido para adultos y en diversos casos presentan escenas de violencia. Esta desatención puede ocasionar desconocimiento de los menores hacia lo que ven, experiencia de emociones fuertes sin expresarlas y falta de desarrollo de una postura crítica frente a lo percibido. El aspecto positivo es que la mayoría ve televisión en espacios comunes, hecho que facilitaría la supervisión.

La mayoría indica conversar con sus padres sobre los riesgos derivados del uso de las TIC, tales como: contacto con desconocidos, daño por ver contenidos adultos y revisión de la fiabilidad de los documentos.

De acuerdo a las variables analizadas (edad y sexo), en los cuatro rangos de edad expuestos no existe diferencia en el uso de TIC, aunque se desprende una vinculación entre la edad y el uso. En la televisión y videojuegos, el espacio está estrechamente vinculado: preferentemente a zonas comunes del hogar. Al usar cada dispositivo hay una relación con la edad, el uso y la compañía. Usan las TIC principalmente solos. No se encontraron diferencias estadísticas significativas en función del género tanto en las características del uso, como en la mediación parental percibida por los menores, contradiciendo estudios anteriores (Bringué & Sádaba, 2008; Bringué & Sádaba, 2009; Bringué, Sádaba & Tolsá, 2011).

Constatamos que las TIC forman parte de la cotidianidad para la gran mayoría de los niños entre 912 años. La generación interactiva chilena supera la media respecto a otros países de la región, debido al acceso a todas las tecnologías (Bringué & Sádaba, 2008). Sin duda, se trata de una generación precoz en el quehacer tecnológico (Aguaded, 2011): en edad preescolar ya acceden a las TIC en su hogar (Plowman, McPake & Stephen, 2010; Plowman, Stevenson, Stephen & McPake, 2012; Plowman, Stephen & McPake, 2012; Lepicnik & Samec, 2013). Por su incidencia en el desarrollo cognitivo, se propone que las escuelas para padres promuevan la formación en el uso idóneo de las tecnologías, con una mirada segura, ética, integradora y responsable, de tal forma que puedan regular el tiempo de exposición de sus hijos frente a una pantalla y supervisar los contenidos de Ias TIC.

La limitación que presenta nuestro estudio es la aplicación del instrumento solo en colegios privados de nivel socioeconómico alto. Por ello, difícilmente los resultados se pueden extrapolar a la realidad de los colegios públicos y concertados, principalmente por la segmentación existente en la educación chilena. Como prospectiva, se plantea aplicar el cuestionario a niños/as de colegios públicos, concertados y privados, para establecer una comparación entre las tres realidades. Asimismo, se incluirá la parte cualitativa, considerando a las familias y el profesorado.

El estudio arroja aportaciones novedosas, respecto a la percepción de los menores acerca de la mediación parental en el uso de las TIC dentro del contexto chileno. Al tratarse de un trabajo de tipo exploratorio, constituye una primera aproximación a la realidad.

Referencias

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