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Revista Comunicar 46: Internet del futuro (Vol. 24 - 2016)

Ciberactivismo: Nueva forma de participación para estudiantes universitarios

Cyberactivism: A new form of participation for university students

https://doi.org/10.3916/C46-2016-05

M.-Guadalupe González-Lizárraga

María-Teresa Becerra-Traver

Mireya-Berenice Yanez-Díaz

Abstract

Se presentan resultados derivados de una muestra de estudiantes que asisten a las diversas licenciaturas que ofrece la Universidad de Sonora en México. El objetivo fue doble, en un primer momento, identificar a estudiantes ciberactivistas a través de las respuestas obtenidas de un cuestionario aplicado de manera electrónica, utilizando como criterios de inclusión la presencia de puntajes medios y altos en el nivel de participación y compromiso en las diversas acciones emprendidas en cuatro temas (medio ambiente, académicos, problemas sociales y ciudadanos, y derechos humanos). En un segundo momento y a partir de la selección de tres casos únicos de estudiantes ciberactivistas, se determinaron puntos de inflexión en las actividades desarrolladas por estos jóvenes en las redes sociales digitales, utilizando como estrategia metodológica la narrativa de los propios estudiantes cuando interactúan con otros en las redes. Entre las categorías iniciales en las entrevistas en profundidad se encuentra: la historia de interacción (uso, acceso y disposición de la tecnología desde temprana edad), y la participación activa en las redes sociales sobre temas de interés (organización y percepción de logros alcanzados). Como principales hallazgos se encuentra la disposición de estos recursos desde temprana edad, la motivación personal en los diversos temas, el gusto para expresarse de manera libre, la participación electrónica como forma de comprometerse con las causas, y la no afiliación a organizaciones al participar.

The purpose of this article is to show the results derived from a sample of students who were enrolled in different bachelor degree programs offered by the University of Sonora in Mexico. There was a double objective for this study. First, to identify cyber activist students through the answers gathered through a questionnaire taken electronically using as inclusion criteria the presence of high and medium levels of participation and commitment in different actions undertaken in four topic areas (environment, academic, social and citizen issues, and human rights). As a second objective, and after selecting three unique cases of cyber activist students, inflexion points were determined in the activities performed by these youngsters in digital social networks. Using personal narrative as a methodological strategy, the students described how they interact with others through different digital networks. Among the first categories identified in the indepth interviews are: interaction history (use, access and availability of technology at a young age), and active participation about topics of interest in social networks (organization and the perceptions of achievements made). As main findings, there are the availability of these resources from a young age, personal motivation in participating in diverse topics, enjoyment of expressing one’s opinion freely, electronic participation as a way to commit to a cause, and not joining an organization while participating.

Keywords

Activista cibernético, ciberactivismo, cultura digital, estudiantes universitarios, interacción, participación estudiantil, redes sociales

Cyber activist, cyberactivism, commitment, digital culture, university students, interaction, student participation, social networks

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1. Introducción y estado de la cuestión

Para nadie es desconocido el impacto que las herramientas tecnológicas tienen hoy en día en la población en general; especialmente, son los jóvenes quienes participan de manera activa en las redes sociales digitales como parte de su cotidianidad. Lo hacen para comunicarse, para entretenerse, para aprender y para participar en su realidad ciudadana, política o cultural.

Las estadísticas recientes sobre el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) demuestran, en un estudio realizado a nivel mundial en 21 naciones, que la población se ha integrado al uso de Internet, en particular al uso de redes sociales por medio de los teléfonos inteligentes, constituyéndose estas herramientas tecnológicas como las más populares y utilizadas entre los sujetos menores de 30 años y con educación universitaria (Pew Research Center, 2012). En México, para el 2013, el 34,4% de los hogares contaba con acceso a Internet (con un aumento del 12,8% en comparación con 2012). De todos los usuarios de Internet, el 38,6% eran jóvenes de 18 a 34 años y el 39,6% utilizaba redes sociales (INEGI, 2014).

Esto ha generado una cultura entre los jóvenes en la cual es posible identificar elementos en la integración de las TIC en actividades cotidianas para organizarse, comunicarse, generar contenido, jugar, debatir, chatear e incluso convocar a otros a participar (Castells, 2014). De esta manera, los jóvenes están construyendo su realidad en temas emergentes y de interés colectivo, a través de la participación activa en las redes. Sin embargo, sólo algunos están colocándose en la cima del manejo de los contenidos, de la organización de las comunidades virtuales y de la concentración de la información.

En todas estas actividades, la participación1 es un concepto nodal que cobra importancia, y es entendida como una forma de interacción entre individuos que comparten ideas y valores por medio de la cual se busca influir en el otro. En el caso de los jóvenes, se utilizan cada vez con mayor intensidad los medios digitales para llevarla a cabo, generando nuevas formas de participación, o una cultura participativa (Jenkins & al., 2009). El participar a través de diferentes redes y plataformas digitales permite que los jóvenes denoten diferentes modalidades de compromiso, los cuales se categorizan como de nivel medio o bajo por algunos autores (Castells, 2014; De-Ugarte, 2007). Además, se crean comunidades en donde la decisión de seguir participando y perteneciendo se debe a la emoción, a la cercanía y al compromiso que tienen con el tema (Royo-Vela & Casamassima, 2010).

La participación que llevan a cabo los jóvenes, según Serna (1997) –quien retoma lo propuesto por Clauss Offe– tiene las siguientes características: gira en torno a ideologías o temas novedosos, busca la acción y el resultado inmediato por lo cual su relación con el tema no es de largo plazo, participa en una comunidad sin perder su individualidad, se organizan de manera horizontal, y utilizan los medios tecnológicos disponibles.

De manera reciente, algunos autores han utilizado diversos nombres para hacer referencia a los tipos de participación; entre ellas destacan la juvenil, la efectiva, la social, la política y la ciudadana. Se considera «participación juvenil» cuando son en general los jóvenes, como segmento de la población, quienes llevan a cabo dicha participación, sean estudiantes o no. En cambio, se le da el nombre de participación efectiva cuando existe un involucramiento en la toma de decisiones (Krauskopf, 2000). Es de índole social cuando se involucran en temas con sus pares y buscan apoyar la corriente principal (mainstream). Mientras, la participación política y ciudadana se ve ligada a ejercer el derecho a votar y a la interacción con partidos o agrupaciones políticas consolidadas (Balardini, 2005).

Por su parte, Henríquez (2011) menciona que los cambios en la forma de comunicación y de organización permiten nuevas formas de participación social. Una de estas formas es el ciberactivismo en el cual los jóvenes usan la tecnología, en especial Internet, para organizar actividades, discutir, compartir información, participar y expresar su descontento sobre temas con los que se identifican. De-Ugarte (2007) agrega que el ciberactivismo es toda forma de participación social que se da por medio del uso de las TIC, distinguiéndose porque persigue cambiar la situación actual a través de la movilización y la militancia. Este concepto de ciberactivismo ha recibido varios nombres, desde clic-activismo, activismo en línea, e-activismo, activismo digital, activismo virtual, activismo mediante el uso de redes, hasta movimientos sociales digitales. Pero, al igual que la participación, se organiza de manera horizontal alrededor de temas novedosos, buscando resultados como cambios de mentalidad. En la Tabla 1 se presentan las similitudes y diferencias entre participación y ciberactivismo, y cómo se percibe el compromiso en ambos a partir de la revisión de los principales autores que han investigado estos temas.

Una vez identificadas las principales características de la participación, el ciberactivismo y el papel que juega el compromiso, se plantea como objetivo para este estudio determinar el número de estudiantes considerados como ciberactivistas en una población universitaria, a partir de los siguientes criterios:

a) Jóvenes que participan con las actividades de firmar, adherirse o suscribirse a causas, peticiones, o grupos y administrar o difundir información (Cardoso, 2014; Castells, 2014; McCaughey & Ayers, 2003) en relación con los cuatro temas seleccionados.

b) Jóvenes que reportan tener un compromiso medio o alto en estos temas.

c) Aquellos que participan a través de Internet o que lo hacen en ambos espacios, es decir en Internet y en las calles.

Todos los puntos anteriores se encuentran relacionados con los temas identificados por los teóricos como relativos al ciberactivismo; éstos son: medio ambiente, ecología y protección de animales (Barranquero, 2012; Henríquez, 2011), problemas sociales y ciudadanos (Castells, 2014; Henríquez, 2011), derechos humanos (Henríquez, 2011; McCaughey & Ayers, 2003), y problemas educativos/académicos (Castells, 2014; Henríquez, 2011).

Existe una línea importante de autores que han abordado el tema de la participación política de los ciudadanos a través del uso de las redes sociales digitales y/o Internet para acceder a la información política; tal es el caso de los estudios de Xenos y Moy (2007) en población estadounidense, o bien quienes han abordado las protestas juveniles como elemento central para el cambio político, como los estudios desarrollados en Chile por Valenzuela, Arriagada y Scherman (2012) y en México con el movimiento 132 (Díaz, 2013). Sin embargo, estos estudios se han enfocado al comportamiento cívico y formación política de los jóvenes, o bien, han analizado cómo estos eventos influyen en los procesos electorales, la elección de candidatos y la apreciación de los partidos políticos. Estos autores no han sido considerados en esta clasificación, ni el criterio del tema político para llevar a cabo la clasificación de jóvenes ciberactivistas, al considerar que se requiere otro tipo de tratamiento y análisis para profundizar en la formación política de la juventud. Los autores que retomamos en la clasificación no consideran los temas políticos como propios de los ciberactivistas.

Los jóvenes universitarios pertenecen a una generación que ha sido caracterizada por el constante uso que hacen de los recursos tecnológicos en su vida cotidiana. No obstante, en este estudio, y teniendo en cuenta el planteamiento anterior, queremos determinar cómo es la participación que establece una muestra de estudiantes universitarios cuando interactúan con otros a través de los diferentes medios tecnológicos. En concreto, nuestra intención es profundizar y conocer sobre ¿cuáles son los rasgos que poseen estos sujetos que han sido reconocidos como ciberactivistas? y ¿cuáles son los elementos o puntos de inflexión en las actividades que ellos desarrollan en la interacción con otros que les permiten colocarse como ciberactivistas?

2. Material y métodos

El método seguido para este estudio combina dos tipos de estrategias: un cuestionario de preguntas cerradas, y una entrevista en profundidad. El primero, el cuestionario, el cual sirvió de punto de partida para seleccionar a los estudiantes con mayor participación y compromiso medio-alto de una muestra de estudiantes de la Universidad de Sonora (UNISON), pertenece al Proyecto «Jóvenes y cultura digital. Nuevos escenarios de interacción social»2 en el que participa dicha universidad. La sección del cuestionario, que se eligió para este trabajo, se relaciona con la participación y compromiso que tienen los jóvenes universitarios con algunos temas y plataformas. Las preguntas que se trabajaron fueron: Marca aquellos temas con los que tengas algún tipo de participación y el nivel de compromiso que tienes con este(os) temas(s). En dicha pregunta se puede seleccionar hasta nueve temas: 1) medio ambiente, ecología y protección de animales, 2) educativos/académicos, 3) trabajo y empleo, 4) artísticos/culturales, 5) ocio, diversión y entretenimiento, 6) problemas sociales y ciudadanos, 7) defensa de derechos humanos, 8) políticos, y 9) religiosos. El nivel de compromiso que podían indicar en el cuestionario de acuerdo con cada tema eran tres: alto, medio, y bajo, y la última opción correspondía al no tener ningún tipo de participación ni compromiso: nada.

Para determinar a los estudiantes que presentaban rasgos de ciberactivismo se consideraron también los resultados obtenidos en las actividades de firmar, adherirse o suscribirse a causas, peticiones, o grupos y administrar o difundir información, tener un compromiso medio o alto en estos temas, participar a través de Internet o hacerlo en ambos espacios, es decir en Internet y en las calles, todo ello relacionado con los tema de medio ambiente, ecología y protección de animales, problemas sociales y ciudadanos, derechos humanos, y problemas educativos/académicos.

Del total de la muestra de la UNISON (713 estudiantes participantes), sólo 13 poseen estas características.

La segunda estrategia fue emplear entrevistas en profundidad, bajo una guía utilizada también en el proyecto mencionado con anterioridad; bajo el diseño de un estudio de caso único. El principal objetivo en esta fase fue, que a través de un método narrativo, los estudiantes conversaran cómo ha sido su proceso de interacción en las redes y plataformas, para que a partir de ello derivar puntos de inflexión3 que puedan servir como categorías de análisis en estudios posteriores. La guía se compone de 35 preguntas abiertas, de modo que el entrevistado pudiera expresar su opinión de manera libre. Aun cuando el contacto inicial con los 13 estudiantes se hizo vía correo electrónico, sólo acudieron al llamado tres estudiantes. A pesar de la poca participación entre los estudiantes seleccionados, se consideró adecuado continuar con el estudio debido al carácter exploratorio de esta segunda etapa, y la relevancia de las respuestas obtenidas con los tres participantes.

3. Análisis y resultados

En un primer momento, a partir de la identificación de los 13 estudiantes ciberactivistas, es posible destacar que ocho pertenecen al género femenino y cinco al género masculino, cuyas edades fluctúan entre los 19 a 26 años. Una característica importante es que nueve comparten sus estudios con actividades laborales, mientras que cuatro se dedican sólo a la escuela. De mayor a menor se entran inscritos en las diversas divisiones académicas, esto es, en Ciencias Sociales 3, Económicas y Administrativas 3, en las Ingenierías 2, Biológicas y de la Salud 2, Humanidades y Bellas Artes 2 y en las Ciencias Exactas y Naturales 1.

Al indagar sobre las plataformas digitales utilizadas para manifestarse, se encontró que la red social Facebook (nombrada por todos) es un medio primordial para comunicarse y compartir información, llamar y/o convocar a eventos, e incluso unirse a peticiones, grupos u otras asociaciones. También indicaron que utilizan el correo electrónico de manera continua (8), plataformas más novedosas como Twitter (3) e Instagram en menor medida (1).

Respecto a su afiliación, ninguno de los ciberactivistas se encuentran incorporado a instituciones u organizaciones formales, sino que participan como ciudadanos, de manera independiente.

Entre los resultados percibidos por este grupo de jóvenes se incluye la toma de conciencia por parte de la ciudadanía (6), seguido de acciones dentro de Internet (5), la creación de marchas, documentos de inconformidad o manifestaciones (2) y uno indicó haber logrado la creación o modificación de una ley. Respecto a algún otro resultado obtenido, tan solo un participante mencionó lograr el disgusto de otras personas al escribir que obtuvo «ofensas de gente ignorante que cree que tú [sic] eres el ignorante».

Al relacionar los cuatro temas identificados teóricamente como relativos al ciberactivismo con el nivel de compromiso, se encontró que este se ubica en mayores porcentajes entre medio a alto, como puede observarse en la Tabla 2.

En un segundo momento, al examinar las entrevistas en profundidad realizadas con tres de estos estudiantes (dos hombres y una mujer) destaca que son jóvenes que comparten los estudios con una actividad laboral, aparte de participar de manera activa en las redes sociales digitales. Sus carreras de formación pertenecen a las Ciencias Sociales, y se encuentran en los últimos semestres de estudio (véase Tabla 3).

La escolaridad de los padres y el nivel socioeconómico son dos variables que nos indican el capital familiar respecto al acceso a bienes electrónicos desde temprana edad. En este sentido la escolaridad se ubica a nivel técnico-universitario, destacando que en dos casos, en donde los padres contaban con estudios técnicos, un hermano mayor había alcanzado ya los estudios universitarios; los parientes en segunda línea (tíos), o bien, los padres contaban con estudios a nivel superior, lo que lleva a postular que los estudiantes pertenecientes a este grupo son la segunda generación en la universidad. Respecto al nivel socioeconómico que reportan poseer las familias de estos jóvenes, se coloca entre medio a alto. Esto significa que si bien es cierto, no pertenecen al nivel más alto en la escala social, la vida de estos jóvenes se caracteriza por poseer teléfonos móviles con sistema operativo Android o iOS, así como computadora de escritorio (PC) y computadora portátil (laptop); además se conectan a diario a través del teléfono móvil y otros dispositivos, y sobre todo han contado con fácil acceso a Internet así como ordenadores desde temprana edad.

Respecto a la primera categoría, historia de interacción, se destaca lo siguiente: sus inicios con la tecnología se dan con los videojuegos y empiezan en la infancia en la casa o con amigos, la escuela es el segundo lugar en donde mantienen el uso de la misma, o bien en el cibercafé, destacando como factor importante que las escuelas en donde asistieron en el bachillerato promueven la participación activa en temas educativos (un caso), políticos (un caso) y en temas de interés en general (un caso).

Con relación a la categoría de participación activa en las redes sociales, se encuentran varios puntos coincidentes en los tres estudiantes. Ellos destacan ser conscientes de que su participación es activa en los foros o wikis porque lo hacen de manera frecuente aportando su opinión en los cuatro temas (medio ambiente, educativos, problemas sociales y ciudadanos, y defensa de derechos humanos). No obstante, cada uno de ellos refieren al menos dos temas más de participación e interés personal, por ejemplo, en el caso del estudiante 1, adiciona el tema de política y laboral; el estudiante 2, suma al de política, el tema de religión, científico y de deportes, y en la estudiante 3, se repite el tema laboral y científico, sumándose el artístico y de ocio (videojuegos), por lo cual se considera que en total, al menos son seis temas abordados por cada uno de ellos (Tabla 2). Afirman los entrevistados que aportan su opinión de manera frecuente, sobre todo en los problemas sociales que se presentan, ya que ellos están motivados principalmente por la cercanía que tienen estos temas con su vida e intereses. Uno de ellos comenta que fue una inconformidad en un problema que enfrenta lo que derivó su constante participación.

Por otro lado, es importante observar una postura crítica con relación a la licenciatura de formación, debido a que dos estudiantes se encuentran en Ciencias de la Comunicación haciendo referencia por ejemplo, al manejo de la información «que hay varias versiones de una misma noticia, ya que la realidad puede ser interpretada de distintas formas».

Con relación a la percepción que tienen sobre su participación e impacto en las redes digitales, la estudiante considera que la aportación que hace a través de sus comentarios es valiosa, mientras que los dos estudiantes consideran que no están satisfechos con esa labor. El estudiante 1 responde en relación a la poca respuesta que obtiene sobre lo que comenta: «No. No del todo. Porque si lo que escribiera, lo pudiera… los sentimientos que yo expreso en esas palabras cuando estoy anunciándole a todos los conocidos que está algo mal y nada más pocas personas responden a ese ‘llamado’ o sienten ese mismo sentimiento que yo. Muy pocas. Creo que por eso».

Por su parte, el estudiante 2 manifiesta su incomodidad asociada al poco tiempo que le dedica a esta actividad: «No. Siento que podría aportar más, pero por cuestiones de trabajo no puedo aportar más en las redes sociales. Como te digo, yo me levanto, me conecto en la mañana, en lo que tengo ‘chanza’, digamos, a las nueve ya empiezo a… Me levanto a las ocho y tengo una o dos horas, nada más, que me puedo conectar en la mañana. Ya regreso hasta las cinco de la tarde más o menos. Y ya de lo que son de cinco a diez de la noche u once, es lo que puedo durar. Y sí me gustaría estar en contacto más tiempo».

Sin embargo, coinciden los tres sobre la importancia de lograr cambios a través de un trabajo intenso de interacción en las redes sociales digitales. Consideran que si no existiesen las TIC, buscarían otras formas de participación activa tradicional (periódicos, carteles, murales, y asistencia a las manifestaciones). Otro punto de vista de coincidencia entre los entrevistados es que no están de acuerdo con las legislaciones de varios países que buscan controlar Internet.

Con relación a la afiliación de ellos a grupos u organizaciones, uno de ellos pertenece y organiza diferentes acciones a partir de ello. Respecto a la percepción del impacto y consolidación de sus acciones, dos han reconocido que sus proyectos (grupal o personal) han logrado extenderse a otras agrupaciones nacionales o extranjeras. Uno de ellos comenta que solo algunos proyectos han logrado articularse, pero otros no. Mientras que la estudiante indica que sólo los proyectos grupales han logrado esta articulación, agregando que se ha conseguido favorecer a las personas interesadas con las acciones emprendidas. Otro de los estudiantes indica que los logros que han tenido los proyectos han servido para informar a las personas de la situación actual.

Respecto a la libertad con la que actúan en las redes, los tres coinciden en que no les han censurado su labor en las redes sociales digitales. Sin embargo, un entrevistado indica que por derechos de autor sí le han censurado. Con respecto a las legislaciones de varios países que buscan controlar Internet, dos de los entrevistados (hombre y mujer) consideran que sería violar el derecho a la libertad de expresión. El tercer entrevistado indica que parte de la sociedad va a dejar de estar informada de cuestiones que les pueda interesar. Finalmente, coinciden que su labor como persona que realiza una actividad intensa y frecuente en las redes sociales digitales no les supone gastos, por lo cual lo consideran conveniente.

4. Discusión y conclusiones

De manera general, se puede concluir que los jóvenes participantes en el estudio clasificados como ciberactivistas se pueden encontrar en cualquier división académica, llevando a cabo su participación de manera activa a pesar de que cumplen con una doble jornada, estudiar y trabajar en la mayoría de los casos. Son jóvenes entusiastas con la labor que realizan por medio de las plataformas digitales por estar concentrados en temas de su interés personal y considerados como los nuevos temas.

Sin embargo, esta participación aun cuando se presenta como activa, involucra un nivel de compromiso de tipo medio, reflejo de las pocas actividades desarrolladas, es decir, realizan actividades y participan en todos los temas, pero no se comprometen o no profundizan en las diversas actividades. Al respecto Castells (2014), señala que el grado de involucramiento de los jóvenes, al participar en un movimiento social en línea, o bien en una actividad relativa a ello, aun cuando participen de manera activa, es limitado.

La manera que tienen de organizarse es de tipo horizontal, es decir que confía en sus pares para organizarse y difundir información, pero no tienen una jerarquización vertical con líderes que decidan por ellos, sino que toman decisiones de manera colectiva y buscando que la voz de cada uno sea escuchada. Como prueba de ellos se encontró que muy pocos sujetos caracterizados como ciberactivista pertenecen a una asociación u organización formal.

La utilización de Facebook como plataforma central, concuerda con lo propuesto por McCaughey y Ayers (2003), quienes mencionan que los activistas, no sólo los ciberactivistas, han utilizado los medios de moda para promover los movimientos porque permiten captar un número mayor de posibles participantes. Asimismo, Gil-de-Zúñiga, Jung y Valenzuela (2012) encuentran que Facebook y las redes sociales son utilizadas por todos los universitarios ciberactivistas para revisar las noticias, tener acceso a información alternativa, o bien discutir con otros sobre temas de interés, pudiendo incrementar el compromiso de los individuos y su participación en problemas de su comunidad. En este sentido, como afirman García, Del-Hoyo y Fernández (2014), el ciberactivismo se enmarca precisamente en las posibilidades que tiene cualquier individuo de tener un impacto global en su diálogo; tal es el caso de Facebook, no sólo como un medio de comunicación, sino también el medio por el que llevar a cabo una forma de participación social y activismo global.

Por otro lado, al observar los resultados obtenidos y reportados por este grupo de ciberactivistas, concuerda con lo propuesto por Krauskopf (2000) y Balardini (2005) sobre la participación y la búsqueda de resultados inmediatos. Asimismo, Castells (2014) y Cardoso (2014) hacen referencia a que los jóvenes buscan el cambio de conciencia, no tanto cambios más profundos.

Los puntos de inflexión que es posible derivar de las entrevistas a profundidad son los siguientes: el inicio en el uso de estas herramientas a temprana edad a través de los videojuegos; a su vez la escuela, que juega un papel importante, en concreto el bachillerato, en el despertar interés por los diversos temas, interés que también se asocia al proceso de formación en el que se encuentran los estudiantes -como se expresa en las preocupaciones laborales- al ser jóvenes que se encuentran a punto de egresar de la universidad; los avances científicos y el cuidado del medio ambiente como parte de una cultura general universitaria, y el deporte y las artes como propio de un interés personal asociado a la edad. En la participación activa en las redes sociales se destaca el gusto por expresarse de manera libre, la participación electrónica como forma de comprometerse con las causas, y la no afiliación a organizaciones al participar.

También se encontró que hay una presencia de clase media y media alta, como lo mencionan Hernández, Robles y Martínez (2013); que este fenómeno tiene un proceso de desclasamiento. Mencionan los autores cómo su motivación para participar se encuentra aunada a la proximidad con los temas, principalmente en la percepción de injusticias como lo es el tema relativo al trabajo, en donde como lo manifestó un participante está mal remunerado y existe la sobreexplotación.

En general, los entrevistados han mostrado una visión crítica en el uso de Internet. Coinciden en que se pueden lograr cambios interactuando a través de las redes sociales y están en desacuerdo con la intención de los países de controlar Internet.

A modo de reflexión y cierre, es importante reconocer que dentro de las limitaciones de los estudios cualitativos bajo el uso de la entrevista, se encuentra la poca generalización de estos rasgos a otras poblaciones. Esto comúnmente se conoce como «lo que se gana en profundidad se pierde en generalización», sobre todo por las afirmaciones que pudieran derivarse al analizar tres entrevistados, de las cuales se tenía como objetivo el poder derivar categorías de análisis para estudios posteriores.

Sin embargo, y una vez reconocida esta limitación, es importante señalar que esta pequeña muestra forma parte de una muestra mayor de 713 estudiantes, que se ha venido estudiando de manera sistemática durante los últimos tres años. De esta manera, es posible afirmar a partir de estos estudios que, si bien sólo una pequeña parte de esta muestra presenta características para ser clasificados como ciberactivistas, la muestra en general presenta características importantes de participación activa en los temas acotados (González, Durand, Hugues, & Yanez, 2015), compartiendo rasgos similares respecto a estos trece estudiantes. Tal es el caso de una alta identificación con la cultura digital, nivel socioeconómico entre medio y alto, y una buena posición de estudios respecto a sus padres, entre los elementos más significativos (González, Hugues, & Urquidi, 2015). Por otro lado, quienes trabajamos en temas de las ciencias sociales sabemos que no es fácil acceder de manera voluntaria a la participación con los jóvenes por varias razones, entre las que destaca precisamente la resistencia que presentan a la participación institucional y a la desconfianza en el uso de la información personal, o simplemente una apatía sobre la utilidad de lo que ellos opinen y otros usen. Estas cuestiones no son menores y han sido señaladas ya de manera consistente por otros investigadores.

Notas

1 La participación es entendida y retomada de la definición aportada por Lima (1988) como un proceso interactivo de tipo personal, de acuerdo mutuo, espontáneo por el bien común, en donde se busca obtener un fin (normalmente la transformación de las relaciones sociales), hay adhesión a las ideas y valores propios de una comunidad, se cumplen tareas, funciones y papeles dentro del mismo.

2 Proyecto financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) en México. Convocatoria de Ciencia Básica nº 178329 a cargo de la dirección técnica de la Dra. Delia Crovi. El cuestionario utilizado se deriva de este proyecto y puede revisarse en Crovi y Lemus (2014).

3 El concepto de punto de inflexión es retomado por Yair (2009), quien lo postula bajo el término de «turning point».

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