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Revista Comunicar 53: Ciudadanía crítica y empoderamiento social en la emergente cibersociedad (Vol. 25 - 2017)

Jóvenes universitarios en Lima: Política, medios y participación

College students in Lima: Politics, media and participation

https://doi.org/10.3916/C53-2017-07

Ana-María Cano-Correa

María-Teresa Quiroz-Velasco

Rosario Nájar-Ortega

Abstract

En el Perú, los jóvenes universitarios son protagonistas de movilizaciones de protesta social aun cuando es escasa su pertenencia a organizaciones políticas. Esta investigación tiene como objetivos analizar la per-cepción que tienen los jóvenes universitarios limeños sobre la política y sus instituciones e indagar acerca de su interés por los sucesos relevantes de su entorno y la importancia que adquieren los medios de co-municación y las redes digitales para su información. El trabajo también se propuso examinar el rol que los universitarios le asignan a la universidad como espacio de formación y reflexión. El estudio se realiza en Lima, Perú, con jóvenes de 17 a 25 años, de universidades públicas y privadas. Las opiniones se recogen en seis grupos focales y una encuesta aplicada a más de 400 estudiantes. El análisis concluye que los universitarios desconfían profundamente de los partidos políticos y las organizaciones políticas formales; asimismo, se evidencia que gozan de amplio acceso a fuentes de información y están dispuestos a contri-buir a la solución de los problemas que aquejan a su país. El estudio desvela diferencias marcadas entre estudiantes de universidades públicas y privadas en su disposición para participar en actividades políticas, dentro y fuera del ámbito universitario. La investigación propone que la universidad ofrezca a los jóvenes oportunidades para el debate de los asuntos públicos de interés nacional y global en su formación integral.

In Peru, young college students have leading roles in social protest mobilizations even when they seldom belong to political organizations. This study aims to analyze the perception of current politics and its institu-tions among young college students, and to inquire into their interest on relevant events at their surround-ings and into the importance gained by the media and the social networks concerning their information. The purpose of this project is also to examine the role assigned by college students to the university as a space of personal development and reflection. This project was carried out in Lima, Peru, directed to youngsters aged 17 to 25 from public and private universities. Opinions have been collected through six focus-groups and a survey applied to more than 400 students. The analysis concludes that college students distrust pro-foundly political parties and formal political organizations; likewise it shows they have a broad access to information sources, so as their willingness to solve Peru’s problematic issues. It also uncovers clear differ-ences between students of private and public universities regarding attitudes for participating in political action, inside and outside the campus. From the study stems a proposal to provide young students at their campuses with opportunities to debate public issues of national and global interest as a part of their overall academic training.

Keywords

Universidad, jóvenes, estudiantes, política, medios de comunicación, redes sociales, participación, información

University, youth, students, politics, media, social networks, participation, information

Archivo PDF español

Archivo PDF inglés

1. Introducción

En las primeras décadas del siglo XX, y por influencia del Manifiesto de Córdoba, la universidad peruana se abre a la participación de los alumnos y a la libertad de cátedra, y adquiere mayor autonomía en su gestión (Carrión, 2002). Posteriormente, en las décadas de 1960 y 1970, el crecimiento demográfico, el desplazamiento masivo de la población rural hacia las ciudades y el incipiente desarrollo industrial, crean las condiciones para una mayor demanda educativa (Lynch, 1990). En 1996 se promulga el Decreto Legislativo N.° 882 (1996), que permite la constitución de universidades privadas con fines de lucro. Así, aparecen nuevas universidades privadas, que actualmente suman 91 (INEI, s.f./a) y que, al priorizar la formación de profesionales para su inserción en el campo laboral, descuidan el rol investigativo propio del quehacer intelectual (Benavides, León, Haag, & Cueva, 2015). Frente a estas se ubican únicamente 51 universidades públicas. Se menciona la masificación, la escasez de investigación y los problemas de gestión, entre otros (Lynch, 2006). Ante este panorama, parece razonable que las preocupaciones de los estudiantes se enfoquen en conseguir una mejor administración de los servicios que reciben, en la perspectiva de su futuro profesional.

La investigación, que emprendimos en el año 2015, se situó en una época de efervescencia política. Como antecedente inmediato destacan las marchas protagonizadas por jóvenes de diversos colectivos, así como el nivel organizativo de los universitarios en el rechazo a la Ley 30288 del 2014, que establecía un régimen perjudicial para los trabajadores de 18 a 24 años ingresantes al campo laboral (Fernández-Maldonado, 2015).

Otro factor que definió el ambiente político fue la convocatoria a elecciones generales (presidenciales y congresales) para abril del 2016. En el Perú, el voto es obligatorio y se puede acceder al Congreso a los 25 años. Según la Primera Encuesta Nacional de la Juventud Peruana, 1.665 jóvenes han sido elegidos como autoridades regionales y locales en el ámbito nacional. En cuanto a la vinculación entre universidad y política, un dato significativo es que de los 130 congresistas recientemente elegidos, 104 tienen título universitario y 26 no (Jurado Nacional de Elecciones, 2016).

1.1. Presupuestos conceptuales

El concepto de ciudadanía remite a un conjunto de instituciones, obligaciones y prácticas sociales (Soysal, 2010). Por lo tanto, en el marco de la responsabilidad social, las universidades deben promover el interés de los estudiantes en el conocimiento e investigación de temas relevantes del ámbito nacional e internacional, como la pobreza en el mundo y el cambio climático, y deben motivar la participación de los jóvenes en los asuntos de interés público (Gasca-Pliego & Olvera-García, 2011).

Diversos estudios plantean la incidencia de Internet y las redes sociales en las movilizaciones que tienen como protagonistas a los jóvenes, atribuyendo a las redes sociales un rol determinante, pues serían «la única vía para que estas generaciones puedan controlar a gobiernos e instituciones. Por medio de ellas pueden debatir, organizarse en red y movilizarse» (Yuste, 2015: 186). Una «ciudadanía digital» puede «brindar experiencias políticas, sociales y culturales de acción, comunicación, reflexión y creación, inéditas…» (Natal, Benítez, & Ortiz, 2014: 9-10).

Sin embargo, otros relativizan la participación ciudadana de los jóvenes señalando que «se requieren otras condiciones previas de concientización y detonantes para que se integren a prácticas públicas comprometidas» (Padilla-de-la-Torre, 2014: 9). El uso intensivo de las redes sociales, particularmente de Facebook, no se corresponde necesariamente con una mayor exposición a información política; no obstante, se requieren estudios más exhaustivos sobre el uso de las plataformas digitales para la búsqueda de información política (Ohme, Albaek, & de-Vreese, 2016).

En cuanto a los problemas que les preocupan actualmente, los jóvenes trascienden su condición de clase y adscriben diversos intereses de naturaleza más amplia, que pueden estar relacionados con vivencias personales, pero también con visiones del mundo y con su amplio acceso a los medios de comunicación: «cuando los colectivos de jóvenes despliegan conceptos alternativos de: raza, juventud, mujer, naturaleza, democracia, ciudadanía, justicia, que interpelan y confrontan significados culturales dominantes están poniendo en curso una política cultural» (Delgado-Salazar & Arias-Herrera, 2011: 293).

La potencia de transformación de las organizaciones o movilizaciones juveniles está «no en la generación de un cambio de la sociedad en general por medio de la modificación de la ley, sino en la generación de nuevas dinámicas de convivencia y relación a través de la intervención de lo micro. Precisamente aquí radica, para nosotros, su renovada dimensión ciudadana» (Delgado-Salazar & Arias-Herrera, 2011: 294). La política se abre a intereses cotidianos y culturales.

2. Material y métodos

Este artículo tiene su origen en el proyecto «Jóvenes y política. Estudio sobre los universitarios limeños» que, auspiciado por el Instituto de Investigación Científica de la Universidad de Lima, se ejecutó entre abril de 2015 y marzo de 2016. Se trató de una investigación mixta, de tipo no experimental bajo los enfoques exploratorio y descriptivo.

La percepción que tienen los jóvenes universitarios sobre la política y sus instituciones, así como el uso que realizan de medios de comunicación y redes digitales para informarse sobre el tema se determina a partir de aspectos objetivos y subjetivos. Su estudio requiere un enfoque exploratorio y uno descriptivo. La metodología cualitativa permite indagar en profundidad acerca de percepciones, motivaciones, frenos, conceptualizaciones, temores, razones profundas y valoraciones; mientras que la cuantitativa acerca de conocimientos, preferencias, hábitos y costumbres. La complementación de ambas permite una visión integral del fenómeno.

Inicialmente se hizo un estudio cualitativo con la técnica de dinámica de grupos para confirmar las variables. Se realizó un grupo focal piloto, con dos categorías de universitarios (independientes y desinteresados), de humanidades y ciencias, con al menos dos años de carrera, de tres universidades. Esta etapa de la investigación permitió determinar aquellas variables que influyen de manera decisiva en la relación entre política, universitarios, medios y redes. Posteriormente se realizaron las seis dinámicas grupales mixtas (hombres y mujeres), tres con estudiantes de universidades públicas y tres con estudiantes de universidades privadas, de 17 a 25 años, mediante el empleo de una guía de pautas flexible. Seguidamente se determinaron las dimensiones que considerarían las variables y se definieron los indicadores que permitirían medir estas dimensiones que, como enunciados, dieron lugar a un cuestionario estructurado y sometido a validación con veinte jóvenes de similares características al universo de estudio.

La encuesta se realizó entre el 23 de noviembre y el 3 de diciembre de 2015, a una muestra estadística constituida por 403 jóvenes universitarios de Lima Metropolitana, que cumplieron las características del grupo objetivo del estudio. Se aplicó el procedimiento de muestreo no probabilístico por conveniencia, mediante la modalidad de intercepción, a la salida de las universidades, en diferentes días y horarios. Para la verificación de la información recolectada y la correcta aplicación de los cuestionarios se contó con la participación de un equipo de supervisores que de forma coincidente realizaron su labor.

Posteriormente, se procedió a la revisión del 100% de cuestionarios aplicados con la finalidad de detectar omisiones y errores sistemáticos que, eventualmente, se presentan en este tipo de aplicación.

Luego del levantamiento de códigos de las preguntas abiertas se elaboró el libro de códigos y se procedió a la codificación. Toda la información fue digitalizada para su procesamiento y organización en cuadros estadísticos con el SPSS, versión 23.0.

3. Análisis y resultados

Los resultados provienen del análisis de los grupos focales y de la encuesta. Se trabajaron tres ejes: a) Universidad y política; b) Medios de comunicación; c) Participación. Un cuarto eje: Conceptos y discursos, será reportado en un artículo posterior.

El 68% de los encuestados pertenece a universidades privadas y el 32% a universidades públicas, relación que representa el universo de universidades según datos oficiales (INEI, s.f.; Benavides, León, Haag, & Cueva, 2015). De la totalidad de jóvenes universitarios encuestados, un 65% corresponde a los interesados en política, aunque son independientes, un 20% está constituido por aquellos desinteresados en la política y un 15% resulta de los organizados en un partido político o colectivo.

3.1. Los universitarios: ¿interesados por la política y los destinos del país?

A pesar del distanciamiento que muestran los jóvenes universitarios frente a la política, consideran que los estudios les permiten un conocimiento de la realidad y que todo universitario debe comprometerse a ser un buen estudiante (97,1%) y debe preocuparse por los problemas del país (95,8%).

Los jóvenes de las universidades públicas saben que viven una situación de privilegio por tener acceso a los estudios universitarios gratuitos que el Estado les brinda. Están en ventaja frente a los que no gozan de este beneficio y esto les obliga a retribuir al país con el fruto de sus conocimientos: «El estudiante de universidad nacional tiene una mayor responsabilidad, como retribuirle al país lo que se ha invertido en su educación, porque el Perú prácticamente nos está educando a nosotros» (desinteresado, universidad pública, en adelante U. pública). Empero, no hay claridad respecto de la oportunidad o la manera de hacerlo: «Somos de universidades públicas, nuestro rol en la sociedad es contribuir a mejorar el país en lo que podamos hacer, en nuestras diferentes áreas» (organizado, U. pública); «No solamente he entrado en la universidad para estudiar sino para contribuir con mi universidad y luchar por mis derechos y por los de los demás» (independiente, U. pública). Mientras que los independientes y organizados expresan una voluntad más directa de contribuir desde ya con la política nacional y por un país más desarrollado, mediante una fiscalización y responsabilidad social y personal, los desinteresados se muestran más escépticos en cuanto a la eficacia de su participación.

Los alumnos de universidades privadas manifiestan preocupación por los asuntos relevantes del país, pero dando prioridad a su formación profesional: «La universidad nos enseña a ser más educados, a ver más sobre la vida, también sobre el país. Nos va a volver profesionales, para ayudar al país» (independiente, universidad privada, en adelante U. privada); «Somos proyectos de profesionales que vamos a generar en el futuro ganancias para el Perú» (desinteresado, U. privada).

3.2. ¿Debe la universidad propiciar el debate político?

Para los jóvenes, la universidad debería ser un espacio de estudio y aprendizaje para expresar libremente sus opiniones, organizar debates (92,1%) y para la realización de actividades políticas (84,9%). Un número menor afirma que las universidades deberían autorizar actividades políticas en sus instalaciones (52,4%). Los organizados e independientes de universidades públicas y privadas aprueban las diversas formas de actividad política en tanto se relacionen con la reivindicación de sus derechos como estudiantes, la defensa de intereses académicos y la fiscalización del comportamiento de sus autoridades. Consideran oportunos los debates y las charlas pero no que organizarse en partidos políticos sea algo intrínseco a la vida universitaria. Los desinteresados quieren tranquilidad en la universidad porque la política los puede distraer de su objetivo de estudiar; no están de acuerdo en que se promuevan debates en la universidad, pese a que coinciden en que los problemas del país no son ajenos a la vida universitaria.

La mayor parte coincide en que la participación política dentro de la universidad se produce a través de los representantes estudiantiles como intermediarios ante las autoridades: «Si uno quiere hacer un reclamo, no puede ir toda una facultad a reclamar, tiene que haber representantes de facultad, en cierta forma eso es política» (desinteresado, U. pública). Es un tema que preocupa bastante más a los jóvenes de universidades públicas. En algunas universidades privadas con fines de lucro no hay participación estudiantil en los órganos de gobierno.

3.3. ¿Son los medios de comunicación los referentes de los universitarios para informarse sobre los asuntos públicos?

Los medios de comunicación ocupan un lugar gravitante en la vida de los jóvenes universitarios. Sostienen que estos medios ejercen mucha influencia en la opinión pública (97,2%); aunque no ofrezcan un panorama claro de lo que es importante para el país (solo 68,1%). Los independientes y desinteresados en política manifiestan mayores dudas acerca de la calidad de la información. Todos coinciden en que la información que ofrecen contribuye directamente a la percepción que tienen del país, pero critican su desempeño. Los organizados de universidades públicas y privadas son más incisivos, se informan más sobre política e identifican el carácter empresarial de los medios y sus relaciones con el poder y la corrupción: «La mayoría de medios está ligada a un partido político porque el poder que tienen los medios es muy grande en la opinión pública y se puede considerar que los medios son un poder» (organizado, U. pública). Denotan disposición no solamente a informarse, sino también a comprender la política.

Si bien hay un consumo constante y sostenido de los medios, también expresan su desconfianza, no se identifican con ninguno en particular y revisan diversas fuentes: «Yo no le doy a un solo medio la confiabilidad, sino que me informo de distintas fuentes y voy formando mi propia opinión» (desinteresado, U. pública); «Para saber lo que realmente pasa, no puede fiarse de un artículo o dos, tiene que haber distintos medios» (organizado, U. pública).

3.4. ¿A través de qué medios se informan preferentemente sobre asuntos políticos?

La televisión es el medio más utilizado, seguido de Internet, los diarios y la radio. Los jóvenes de universidades públicas leen más diarios y escuchan más la radio que los de las privadas (Tabla 1). Asimismo, los primeros manifiestan mayor interés y son más activos buscando información; consultan más fuentes.

Los jóvenes organizados de universidades públicas y privadas consumen todos los medios por encima del promedio y esta confrontación de fuentes los faculta para construir su propia agenda informativa sobre asuntos públicos. Por su parte, los de universidades públicas buscan más información, denotando una vinculación estrecha con asuntos de interés general. Los desinteresados de universidades privadas prestan atención a noticias que afectan su cotidianidad: «Mientras hago las cosas pongo las noticias y pasan sobre política, accidentes, lo que llama mi atención es la inseguridad del país, estar prevenido si es que me llega a suceder algo. Uno debe estar actualizado en las modalidades de robo, para prevenir» (desinteresado, U. privada).

La facilidad de acceso y la actualidad e inmediatez asociadas a Internet expresan una valoración pragmática de ese entorno tecnológico. Esta se potencia con la escasa seriedad que se le atribuye.

Los universitarios, en general, aprecian más la oportunidad de acceder a información con prontitud que la posibilidad de emitir información. Los organizados aprecian de Internet la posibilidad de opinar, mientras que los desinteresados la variedad y el entretenimiento.

El intenso dinamismo de las redes facilita el consumo de medios en las diversas plataformas. Así, por ejemplo, acceden a los diarios a través del celular, «entro a las webs de los periódicos y de los canales de televisión, gracias a la tecnología no es necesario esperar al día siguiente. Internet lo es todo ahora y las redes sociales te dan opción de comentar» (independiente, U. pública); incluso en cualquier lugar: «en tu celular, lo tienes así de rápido, puedes ver la información en el carro, es más portátil, en cambio, para ver la información por la televisión tienes que estar en tu casa o en un restaurante» (independiente, U. privada).

Los jóvenes usan las redes para comunicarse, informarse y participar. Valoran la posibilidad de opinar y reconocen otras cualidades como la ausencia de censura y la opción de escuchar opiniones diversas. Mientras los organizados piensan que las redes convocan, permiten opinar, son democráticas y contribuyen con la política, los independientes encuentran en las redes noticias inmediatas, que ayudan a la participación política. Para los desinteresados, las redes importan menos en relación con la política. Hay que anotar que todos tienen conocimiento de las redes y una vasta experiencia cotidiana, pero manifiestan desconfianza sobre la veracidad de la información que ofrecen.

Aunque no se les asigna absoluta credibilidad aprecian el carácter abierto de las redes: «Todos pueden hacer escuchar su voz. Si no hubiera tales redes sociales, solo la gente que tiene más poder en los medios sería escuchada. Con las redes nosotros o gente menos conocida, con menos recursos para salir en los medios, puede también dar su opinión» (desinteresado, U. privada); «no confío mucho en los medios de Internet, pueden dar noticias, luego las pueden borrar al instante porque en Internet cualquier persona puede subir información que crea o que piense y que no necesariamente está en lo correcto de lo que es la veracidad de los hechos» (independiente, U. privada); «se generan en Twitter, en Facebook muchos debates, te das cuenta que tu opinión puede ser valedera pero ves que también es válida la opinión de otra persona; y por ahí te puede permitir discernir, de forma más clara» (organizado, U. pública).

Cuando se les interroga, más del 50% señala que las redes sociales son útiles para organizar y convocar personas, informarse y expresarse con libertad. No obstante, recurren a la interacción presencial para conversar sobre política con sus padres y familiares (74,8%), con amigos y compañeros (66,9%) y con los profesores (33%). El intercambio sobre política a través de las redes sociales acusa menores resultados (17,7%). Y los jóvenes de universidades públicas (23,8%) interactúan bastante más que los de universidades privadas (14,9%).

Sorprende que, si bien los jóvenes universitarios reconocen de manera unánime que las redes sociales posibilitan la comunicación horizontal y la democratización de la opinión, no se constituyen ellos mismos en protagonistas y, más bien, sus prácticas están vinculadas fundamentalmente al consumo.

3.5. Movilización y participación de los universitarios en asuntos públicos

Hay coincidencia en calificar las movilizaciones como un derecho legítimo de expresión (94%), siempre que se produzcan sin violencia o generen disturbios que afecten la ciudad y a los ciudadanos. Precisan que las movilizaciones son expresión del descontento ante la inoperancia del Estado: «Es un derecho de todo ciudadano movilizarse, pero el Estado no debería esperar que la población llegue a ese punto, es porque no te hacen caso» (independiente, U. privada). Señalan que se movilizarían por temas no resueltos en el país, como la defensa de los derechos humanos, el aborto, la necesidad de una mayor inversión en educación y deporte. Sostienen que las movilizaciones juveniles son siempre reclamos frente a alguna injusticia (84,1%) y que es un derecho ciudadano salir a las calles a protestar (88,9%). Discrepan con la idea de que son una pérdida de tiempo (85,3%) y afirman que las movilizaciones sirven para dar a conocer a todo el país lo que ocurre (87%), siendo además actos de libertad de expresión (94%).

Hay manifiestas diferencias entre los jóvenes de universidades privadas y públicas en relación con el sentido de las movilizaciones. El tema es sensible entre los de universidades privadas, resistentes a la intervención política directa. Opinan que «hacen muchos disturbios, y la verdad es que a veces hacen bulla y ocasionan problemas en la calle, hasta pelea» (desinteresados, U. privada). También señalan que las movilizaciones son atendibles aunque «utilizan la fuerza para ser escuchados, y yo no creo que sea la forma pero finalmente es una forma de expresión» (organizado, U. privada).

Todos se movilizarían por temas relacionados con beneficios estudiantiles y laborales o que les afectan personalmente: «Las movilizaciones forman corriente de opinión porque las personas que ven eso se informan. Concientizan a participar acerca de la necesidad de defender tus derechos» (independiente, U. pública). Frente a esta posición tan comprensiva, sorprende la escasa participación activa que declaran los universitarios encuestados: la mayor parte no ha participado en movilizaciones (87%), frente a un 10,1% que lo hace algunas veces. Son los organizados de universidades públicas los que más participan.

3.6. ¿Qué les preocupa a los universitarios?

Los temas de interés identificados en los grupos focales (Tabla 3), algunos de los cuales dieron lugar a movilizaciones callejeras.

En mayor o menor medida estos son los asuntos que concitan la atención de los universitarios. Son los de universidades públicas y los organizados quienes manifiestan en un porcentaje mayor su interés por la inseguridad ciudadana, la ley universitaria, la televisión basura y la discriminación. La defensa del medio ambiente interesa más a los universitarios de las públicas y menos a los de privadas. La corrupción, la ley laboral, la ley universitaria, el aborto y la pena de muerte interesan más a los organizados y a los de universidades públicas.

Los independientes se expresan y comentan con interés y expectativa sobre los temas más mencionados. La mayoría afirma haberse movilizado en defensa de los animales (57,1%). También por los derechos humanos, el medio ambiente, la discriminación racial y la pena de muerte. Los organizados y los de universidades públicas mencionan haber participado en acciones contra la corrupción, así como contra la televisión basura, la inseguridad ciudadana, la ley universitaria y la unión civil. Es decir, que los universitarios organizados se han movilizado más por los temas mencionados. También coinciden en que el teatro, la danza o las acciones colectivas callejeras son formas eficaces de expresión política (71,6%), aunque los desinteresados lo hacen en un porcentaje significativamente menor.

4. Discusión y conclusiones

El extendido descrédito de las instituciones políticas en el Perú, la proximidad de las elecciones nacionales y algunas movilizaciones exitosas promovidas por sectores juveniles con el apoyo de los medios y las redes sociales (Fernández-Maldonado, 2015), forman parte del contexto que contribuye a entender los hallazgos alcanzados en esta investigación.

En Lima, los jóvenes universitarios manifiestan interés por la política, aunque el número de aquellos que deciden organizarse en partidos o colectivos es muy reducido, en un tiempo de gran desprestigio de la política no solamente en el Perú sino también en el mundo. Se produce un distanciamiento de las organizaciones partidarias tradicionales, aunque ello no signifique un distanciamiento de lo público y de nuevos sentidos de lo político (Aguilar, 2011; Padilla-de-la-Torre, 2015; Reguillo, 2000; Krauskopf, 1998). Si bien todos ellos manifiestan interés por los problemas del país, para los estudiantes de universidades privadas y los desinteresados de ambas, se trata de un compromiso futuro, cuando se inserten en el trabajo. Los de universidades públicas, organizados e independientes, viven con más atención la situación actual y se sienten comprometidos, de forma más directa e inmediata, en particular porque admiten su deuda con la sociedad por la educación gratuita que reciben. Cabe señalar que tanto los de universidades públicas como de privadas reconocen su condición privilegiada, porque poseen conocimientos e información, lo que los lleva a afirmar su compromiso de ser buenos estudiantes.

Todos los estudiantes manifiestan temor frente a la violencia que pueden generar las movilizaciones políticas en los espacios públicos. Los de universidades privadas tienen una mayor preocupación al respecto porque temen que el desorden retrase sus estudios. Probablemente los años de violencia política en el país y el insistente discurso de los medios y de los políticos sobre sus efectos en el crecimiento económico, sean la causa de estos temores.

No hay opiniones unánimes sobre el alcance que debe tener la actividad política en la universidad. Esta es aprobada por los jóvenes organizados y se produce en mayor medida en las universidades públicas. En estas se vive cotidianamente la corrupción interna, las condiciones de inseguridad y un sinnúmero de carencias que explican su interés por enfrentar estos problemas. Por otro lado, los de universidades privadas y los desinteresados de ambas se muestran escépticos.

Esta actitud se explica, en el caso de las privadas, porque tienen modelos organizativos y de negocios que no demandan la participación de los estudiantes en su gestión. Así, el desinterés por la actividad política en las universidades privadas tiene sus raíces no en la indiferencia de los jóvenes sino en las políticas institucionales, porque son las propias universidades las que restringen la participación de los estudiantes, frenando su capacidad deliberativa y propositiva (Sota, 2002).

Los universitarios limeños tienen una relación sostenida con los medios de comunicación. Son su principal fuente informativa, pero tienen opiniones críticas que los llevan a desconfiar y buscar formas complementarias de información. Esta búsqueda los conduce a confrontar fuentes y refrendar la información en otros medios, ampliarla y buscar otras opiniones (Catalina-García, García-Jiménez, & Montes-Vozmediano, 2015; Yuste, 2015). También se valen de sus relaciones e interacciones familiares y de amistad (Castells 2007). Reconocen el poder de los medios en la información cotidiana, aunque su calidad esté en entredicho por los intereses privados que defienden, aspecto especialmente destacado por los organizados. La televisión es el medio más utilizado para informarse, mientras que los otros medios son consumidos en diversas pantallas y plataformas. Al respecto, coincidiendo con García-Avilés y otros (2014), se observa que las empresas periodísticas todavía son un referente fiable, pues en todos los casos se mencionan los diarios. Es notoria la amplitud en el consumo y la actitud crítica de los organizados.

Si bien hay un amplio acceso a los medios digitales, hay una subutilización de las redes sociales, lo cual se refleja en el bajo porcentaje de estudiantes que empieza a construir autonomía a través de estas (Castells, 2007). En general, la mayoría reproduce, frente a los medios digitales, la actitud que tiene frente a los tradicionales, es decir que se informan pero no interactúan, y se limitan a seguir, comentar o intercambiar información con sus pares inmediatos, pese a que reconocen estos medios por su potencial interactivo. Todo ello en contraposición de lo que se descubre en otros contextos, como en Madrid, Túnez o Egipto, donde el cuestionamiento a las fuentes tradicionales verticales conduce a la búsqueda de fuentes alternativas, horizontales, interactivas, construcción de comunidades y participación con mayor autonomía, orientada al cambio político (Castells, 2007; Almansa-Martínez, 2016). En el caso de esta investigación, el uso de redes sociales no produce ni gestiona propuestas. Solo los organizados demuestran ser más eficaces en este propósito, lo cual fue notorio en la organización de algunas movilizaciones a través de estas redes.

Se constata una disposición y sensibilidad a nuevos temas globales, como el medio ambiente, la discriminación, los debates sobre género y la unión civil, aunque no expresan necesariamente una actitud reflexiva. Entre los organizados, la corrupción y la inseguridad ciudadana movilizan sus intereses con un énfasis político, motivo por el cual es posible afirmar que su participación en algunos movimientos permite activar sus emociones y conectar con otros individuos, es decir transitar a una experiencia colectiva y eficaz (Castells, 2015; Quiroz, 2011).

Los universitarios independientes constituyen el grupo más extenso en la investigación. Se trata de un sector interesado, que fluctúa entre el desconcierto, el interés y los temores, pero con un gran potencial que puede ser canalizado no solo por las instituciones políticas sino también por las propias universidades. La preocupación por los problemas del país constituye una oportunidad para que la institución universitaria capitalice ese potencial de sus estudiantes, generando espacios de debate, una pedagogía docente, «una metodología que propicie la curiosidad, la indagación, la cooperación» (Agudelo, 2015; Martínez, Silva, & Hernández, 2010), y que, además, les permita la formulación de propuestas políticas autónomas.

Se advierte que hay asuntos que se extienden a lo social, incluso a lo cultural, como campos más cercanos a sus preocupaciones cotidianas, y que les interesan, aunque no son expresamente políticos ni conducen a compromisos permanentes (Montoya, 2003; Alvarado, Ospina, Botero, & Muñoz, 2008). Un reducido sector se moviliza, pero estas acciones no implican necesariamente un compromiso, por su carácter esporádico.

Los resultados alcanzados nos inducen a vislumbrar futuras investigaciones que pueden ayudar a configurar un panorama más preciso acerca de la disposición de los jóvenes universitarios hacia la política. Por un lado, es indispensable discernir entre la posición de los hombres y las mujeres, ya que la presencia cada vez más relevante de mujeres en la vida política internacional, como Angela Merkel, Dilma Rousseff, Cristina Kirschner; y en el Perú, la presidenta del Congreso, Luz Salgado; la vicepresidenta de la República, Mercedes Araoz; y otras líderes estarían señalando que hay un creciente interés de las mujeres por ejercer liderazgo político.

Desde otro ámbito de estudio, con técnicas cualitativas, se podría indagar acerca de la relación existente entre la especialidad (ciencias o humanidades) y la percepción que tienen los universitarios sobre la política.

Por otro lado, el estudio realizado se restringe a la ciudad de Lima, capital del Perú, ciudad que concentra la mayor cantidad de recursos del Estado, tanto en infraestructura como en servicios. Este centralismo se da particularmente en el campo educativo (López, 2005; Cuenca, 2015), por lo que habría que establecer si esta situación de inequidad tiene correlato en las prácticas políticas de los universitarios de las demás regiones del Perú.

Autores como López (2005) enfatizan en el rol de la familia en la educación, que en ocasiones colisiona con la escuela. Un aspecto que no hemos considerado en este estudio es el papel que juega la familia en las convicciones políticas de los jóvenes y cómo la universidad se configura como un elemento catalizador de ese bagaje ideológico previo.

En cuanto a los métodos de indagación, las historias de vida constituyen un recurso conveniente para explorar en profundidad las creencias y motivaciones que tienen los sujetos. El interés por desarrollar esta investigación coincide con otros estudios en Iberoamérica, y la semejanza en los resultados encontrados permite concluir en la necesidad de que la Universidad, atendiendo a las críticas de los jóvenes respecto de la política, se constituya en espacio de deliberación y acción pública, como parte de la formación integral de los jóvenes.

Apoyos

Proyecto de investigación «Jóvenes y política. Estudio sobre los universitarios limeños», fue financiado por el fondo de apoyo de la Universidad de Lima (PI.55.008.2015).

Referencias

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Alvarado, S.V., Ospina, H.F., Botero, P., & Muñoz, G. (2008). Las tramas de la subjetividad política y los desafíos a la formación ciudadana en jóvenes. Revista Argentina de Sociología, 6(11), 19-43. (https://goo.gl/Erie2X) (2015-05-05).

Benavides, M., León, J., Haag, F., & Cueva, S. (2015). Expansión y diversificación de la educación superior universitaria y su relación con la desigualdad y la segregación. Lima: Grupo de Análisis para el Desarrollo. (https://goo.gl/9vfQu8) (2015-04-20).

Carrión, R. (2002). Universidad, conocimiento y autonomía. In C. Aljovín-de-Losada y C. Germaná-Cavero (Eds.). La Universidad en el Perú (versión PDF) (pp. 35-47). Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos. (https://goo.gl/xBnbos) (2015-04-27).

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