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Revista Comunicar 58: Aprendizaje y medios digitales. Formas emergentes de participación y transformación social (Vol. 27 - 2019)

Generación Google o Generación Gutenberg: Hábitos y propósitos de lectura en estudiantes universitarios chilenos

Google or Gutenberg Generation: Chilean university students’ reading habits and reading purposes

https://doi.org/10.3916/C58-2019-08

Giovanni Parodi

Tomás Moreno-de-León

Cristóbal Julio

Gina Burdiles

Abstract

Conocer los hábitos de lectura de sujetos de diversas edades y niveles de escolarización, así como su opinión respecto del consumo de materiales de lectura, ha estado siempre en el interés público. En los últimos tiempos, mayor énfasis se ha puesto en los textos digitales. Si bien se ha avanzado en la investigación en estas áreas, aun es parcial la información a nivel universitario y profesional. En este estudio se describen los hábitos declarados por estudiantes universitarios de dos áreas disciplinares (ciencias humanas y ciencias económicas y administrativas) respecto de lectura en formato papel y en digital en virtud de tres propósitos: académico, entretenimiento y búsqueda de información. Para ello, se diseñó y aplicó una encuesta a una muestra de 894 estudiantes en dos universidades chilenas y en cinco carreras. Los resultados revelan que los lectores muestran variación en sus preferencias de lectura según los tres propósitos. En otras palabras, estos lectores declaran emplear soportes diferentes, pero con una clara tendencia a preferir mayoritariamente el sustrato papel, y distinguir procesos cognitivos diversos (memoria, comprensión y aprendizaje), sin que el área disciplinar de procedencia incida de modo radical en sus preferencias. Todo ello, en general, nos lleva a concluir que en la actualidad existe una generación en transición «Gutenberg-Google», la cual aún reconoce y otorga alta relevancia al soporte papel, en particular frente a propósitos académicos.

It has always been in the public interest to know the reading habits of readers of various ages and levels of schooling, as well as their opinions with regard to the consumption of reading materials. Lately, researchers have given increased attention to digital texts. Although progress on these topics has been made as reported in published research, there is yet incomplete information regarding readers’ habits and opinions at university and professional levels. This study describes the self-reported habits of university students belonging to two disciplinary domains (Human Sciences and Economic and Business Sciences) regarding reading on paper or on digital media for three purposes: academic, entertainment, and information seeking. The results reveal that the readers’ preferences vary according to the three purposes. These readers reported using different media but had a clear preference for paper; they also reported distinguishing between cognitive processes (memory, comprehension, and learning), with the discipline to which they belonged having no radical effect on their preferences. All of this leads us to conclude that currently there exists a generation in transition, a ‘Gutenberg-Google’ generation, which still recognizes the relevance of paper, in particular for academic purposes.

Keywords

Lectura, hábitos de lectura, medios digitales, propósitos de lectura, estudiantes universitarios, Google, Gutenberg, multimodalidad

Reading, reading habits, digital media, reading purposes, university students, Google, Gutenberg, multimodality

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1. Introducción

El tema de la lectura suele atraer la atención de expertos y legos. En particular, se detectan dos inquietudes permanentes: ¿estamos leyendo lo suficiente?, ¿qué estamos leyendo? En otras palabras, el foco de atención está en cuánto se lee y qué se lee. Junto a ello, más recientemente, se han instalado otras interrogantes que tienen relación con la aparición de las nuevas tecnologías y sus efectos sobre la lectura en papel y en otros soportes y dispositivos digitales. De este modo, conocer los hábitos de lectura declarados por lectores de diversas edades y niveles de escolarización, así como la opinión respecto del consumo de materiales impresos y digitales, soportes y medios, resulta altamente valioso para diversas entidades, instituciones gubernamentales e investigadores. Tener acceso a información detallada acerca de lo que grupos de distinta procedencia y niveles etarios estiman y llevan a cabo en sus prácticas cotidianas de lectura es una preocupación constante, con mayor énfasis en los últimos años, ya sea con propósitos de incidir en la política pública o con objetivos científicos o aplicados (Woody, Daniel, & Baker, 2010; Carr, 2011; Baron, 2015; Wang & Bai, 2016).

A la base de estas preocupaciones subyace un conjunto de supuestos, hipótesis y predicciones (muchos no comprobados de modo científico) que revelan inquietud ante cuestiones tales como: a) no se lee lo suficiente; b) la cultura escrita se ha empobrecido; c) hoy se lee menos que antes; d) se avecina la desaparición del libro en papel; e) la lectura digital implica nuevos modos de razonar; f) los jóvenes, en mayor medida, leen preferentemente en dispositivos electrónicos.

Junto a lo anterior, últimamente se ha sumado otra inquietud: ¿tiene incidencias negativas la lectura en formato digital? Dicho de otra forma, ¿qué implicaciones cognitivas provoca la variación en el soporte de lectura: impreso o digital? o ¿existe uno más eficiente que otro? El argumento refleja la relación con que los nuevos soportes estarían produciendo un perjuicio en los modos de pensar y de razonar, es decir, los nuevos dispositivos tecnológicos conllevarían un detrimento en la lectura reflexiva y en el aprendizaje perdurable (Bennett, Maton, & Kervin, 2008; Rockinson-Szapkiw, Courduff, Carter, & Bennett, 2013; Mangen, Walgermo, & Bronnick, 2013; Beland & Murphy, 2016).

En nuestra opinión, aún es fragmentaria la información disponible en estos temas y se carece de una perspectiva que atienda suficientemente a los propósitos de lectura como ejes centrales en la comprensión de textos escritos y los diversos dispositivos de lectura. Si bien aún no se cuenta con una teoría integral que incorpore de modo sistemático los objetivos de lectura, diversos investigadores sí reconocen que las personas leen por muchas razones y que adaptan sus procesos de lectura a tales objetivos (Graesser, Singer, & Trabasso, 1994; Graesser, Li, & Feng, 2015; Parodi, 2011; Britt, Rouet, & Durik, 2018).

En este contexto, como parte de un proyecto mayor que busca conocer los hábitos de lectura, los materiales escritos y las rutas de lectura mediante técnicas de registro de movimientos oculares («eye tracking») de profesionales en ejercicio en diversas áreas del conocimiento (Proyecto FONDECYT 1170623), en una primera instancia, se decidió diseñar una encuesta de hábitos lectores para estudiantes universitarios. Dicha encuesta está enfocada en los hábitos de lectura de textos escritos en diversos formatos y soportes en relación con propósitos de lectura y busca, al mismo tiempo, recoger información detallada acerca de los géneros discursivos y de sus rasgos multisemióticos. El objetivo de este estudio es describir los hábitos lectores declarados por estudiantes universitarios en dos áreas disciplinares (ciencias humanas y ciencias económicas y administrativas) respecto de lectura en papel y en digital en virtud de tres propósitos de lectura: académico, entretenimiento y búsqueda de información.

Este artículo presenta los resultados a partir de la aplicación de la encuesta de hábitos de lectura guiados por Propósitos (HALE&P) en tres de las seis dimensiones presentes en la encuesta: 1) Soporte de preferencia y concentración para lectura; 2) Comprensión, memoria y aprendizaje; 3) Múltiples sistemas semióticos. Consecuentemente, nos concentramos en describir los hallazgos centrales que apuntan relación con la incidencia de los tres propósitos de lectura señalados. El artículo se organiza del siguiente modo: en la primera parte revisamos algunos temas centrales que encuadran el diseño y aplicación de la encuesta. El marco metodológico aporta detalles del procedimiento de construcción del instrumento, la muestra de sujetos y los procedimientos de aplicación. Posteriormente, nos concentramos en ofrecer un panorama de los resultados generales y discutir los principales hallazgos. Cerramos el artículo con proyecciones.

1.1. Leer en papel y en digital: hábitos lectores y rendimiento académico

En un artículo publicado en 2007, Marianne Peronard reflexionaba acerca de las diferencias entre la lectura en papel y pantalla de computador y sugería la necesidad de que la lectura digital debía tomar en cuenta «las necesidades e intereses de cada persona, para cada momento, y para cada propósito» (Peronard, 2007: 179). Con anterioridad, Muter y Maurutto (1991) habían confeccionado una lista de veintinueve rasgos formales que estudios previos identificaron como posibles determinantes de las diferencias entre la lectura en papel y en pantalla. Debido a las variadas metodologías de recolección de datos, Dillon (1992) declaraba que no fue posible establecer conclusiones definitivas acerca de las particularidades que contribuían a las posibles diferencias. Por su parte, el estudio de Peronard (2007) corroboró lo aseverado por Piolat, Roussey y Thuning (1997) en cuanto a que la comprensión de un texto resultó más eficiente para un grupo de estudiantes universitarios, cuando el texto se leía en formato papel que en digital. La lectura en este último dispositivo también reveló una memoria espacial más pobre y un procesamiento del texto de forma más superficial. Estos hallazgos coinciden con las investigaciones más recientes (Sparrow, Liu, & Wegner, 2011; Mangen & al., 2013; Mangen & Van-der-Weel, 2016; Hou, Rashid, & Lee, 2017) y se insertan en el debate actual acerca de las nuevas generaciones de lectores y su supuesta superioridad digital sobre el formato papel (Selwyn, 2009; Carr, 2011; Baron, 2015).

Desde este marco, nos interesa aproximarnos a otra vertiente de información, que es el foco del presente estudio: las encuestas de opinión. En general, la importancia otorgada a las encuestas de hábitos lectores tiene relación con su incidencia en otras relevantes dimensiones del proceso lector. La investigación reciente ha evidenciado que existe una relación entre hábitos lectores y rendimiento académico, de forma tal que suele existir una tendencia entre los estudiantes que declaran mayor dedicación a la lectura a obtener mejores puntuaciones en las pruebas escolares (Molina, 2006; Galicia & Villuendas, 2011; Picasso-Pozo, Villanelo-Ninapaytan, & Bedoya-Arboleda, 2015). Entonces, el supuesto de base que orienta e inspira a muchas de las investigaciones en este dominio parte de la idea de que los hábitos de lectura facilitan y fomentan el desarrollo de la competencia en comprensión del discurso e influyen positivamente en el rendimiento académico de los estudiantes. Si bien, en el presente estudio no seguimos ese objetivo, tanto los resultados de Peronard (2007) como los hallazgos que vinculan hábitos declarados y rendimiento académico, se constituyen en antecedentes relevantes para los objetivos de este artículo.

1.2. Nativos, inmigrantes y «Generación Google»: Aciertos y desaciertos terminológicos

Junto con la masificación de las tecnologías de la información, surgieron diversas caracterizaciones de grupos humanos, en especial en el ámbito educativo. Gallardo, Marqués, Bullen y Strijbos (2015) identificaron al menos 48 términos distintos para nombrar a los usuarios de tecnología digital, en la literatura de 1991 a 2014. En un marco de cierta confusión terminológica, una categorización relativamente aceptada, aunque no exenta de polémica, es la que distingue entre nativos e inmigrantes digitales, basándose en los intervalos de nacimiento de los sujetos adscritos a cada generación y asociando este dato a una particular relación con el mundo digital.

Los términos nativo e inmigrante digital surgen a fines de los años noventa (Prensky, 2001a). Nativos digitales serían los jóvenes que, nacidos en la década de los noventa, constituyen la primera generación de la revolución tecnológica, rodeada de artefactos propios de la era digital. Prensky (2001b), aunque sin sustento empírico, sugiere incluso que este entorno de interacción permanente con las herramientas tecnológicas modifica la estructura cerebral y los procesos de pensamiento y procesamiento de la información de los usuarios. Serían inmigrantes digitales, en tanto, quienes no crecieron familiarizados con estas tecnologías y debieron aprender nuevas culturas y formas de comunicación para incorporarse al moderno mundo digital.

Un criterio categorizador algo diferente, aunque controvertido, propone la existencia de una llamada «Generación Google». En ella se identifica a los jóvenes nacidos a partir de 1993, caracterizados por vivir en un mundo de conectividad permanente, por utilizar Internet como única fuente de información y por tener a Google como su principal motor de búsqueda (Rowlands, & al., 2008; Gunter, Rowlands, & Nicholas, 2009; Nicholas, Rowlands, Clark, & Williams, 2010).

Mucho de lo afirmado antes de 2008 acerca de los nativos digitales y de las implicaciones educativas de sus características careció de evidencia empírica (Bullen, Morgan, & Qayyum, 2011). Por esto, aunque los términos nativo e inmigrante digital se emplean con cierta regularidad, ha existido un considerable debate con base en estudios empíricos. Entre otros, se cuestiona lo inadecuado o engañoso que resulta concebir dicotomías generacionales de este tipo. Al respecto, algunos estudios indican que las diferencias atribuibles al factor edad son mínimas (Salajan, Schönwetter, & Cleghorn, 2010). El mismo Prensky (2009) llega a considerar algo irrelevante esta distinción y propone hablar de sabiduría digital. Ciertos estudios empíricos han demostrado que no existen diferencias fundamentales entre nativos e inmigrantes digitales (Selwyn, 2009; Corrin, Lockyer, & Bennett, 2010) y que, de existir, se deberían fundamentalmente a la experiencia, el acceso y la oportunidad para usar las tecnologías (Brown & Czerniewicz, 2010; Czerniewicz & Brown, 2010).

Es posible, entonces, apreciar que generalizaciones basadas en aparentes diferencias generacionales no resultan del todo útiles para las discusiones relativas a la enseñanza y el aprendizaje (Gallardo & al., 2015) y muchas veces son descripciones parciales o mitos, como concluyen Rowlands y otros (2008) y Nicholas y otros (2011), al estudiar detenidamente las características de los usuarios de la denominada «Generación Google». En definitiva, existen otras variables contextuales aparte de la edad, tales como el estatus socio-económico y la procedencia cultural y étnica, para explicar diferencias en las formas de utilizar las tecnologías (Jones, Ramanau, Cross, & Healing, 2010).

2. Metodología

2.1. La encuesta

La encuesta de HALE&P se compone de veinticuatro preguntas distribuidas en seis secciones. La mayoría de las preguntas son de tipo cerrado con alternativas (19 de las 24). Cada una de las seis secciones apunta a una dimensión de la lectura que juzgamos relevante en el mundo actual y desde la cual nos interesa conocer cómo podrían verse afectados los hábitos de los lectores universitarios. La siguiente Tabla muestra las seis secciones, las dimensiones implicadas, los tres propósitos de lectura transversales a las preguntas y su distribución por preguntas.

El objetivo de la encuesta es conocer los hábitos de lectura de textos en diversos soportes y dispositivos, así como identificar géneros discursivos asociados y sus rasgos multisemióticos, todos enmarcados desde tres propósitos de lectura: a) Lectura de textos académicos; b) Lectura por entretenimiento; c) Lectura para buscar información. En términos generales, nos motivaba la idea de identificar si los lectores establecían diferencias en sus hábitos de lectura ante diferentes soportes y dispositivos, toda vez que se los enmarcaba desde un propósito diverso.

La encuesta fue construida por el equipo de investigadores del Proyecto FONDECYT nº 1170623. Para llegar a su formato final, se procedió mediante tres fuentes concurrentes y complementarias de información: 1) Consulta a un grupo de tres especialistas acerca de su formato, contenidos y tipos de preguntas; 2) Aplicación piloto a una muestra de sujetos de las mismas carreras, pero de otras instituciones universitarias que no fueran las de objeto de estudio; 3) Entrevistas a estudiantes de instituciones diferentes a las de la muestra meta. De las tres fuentes consultadas, se identificaron cuestiones de formato, sugerencias de redacción, y problemas de ambigüedad terminológica o poca claridad de foco. Toda esta información concurrente fue integrada en el diseño final.

2.2. Muestreo aleatorio estratificado

Con el fin de obtener un panorama diversificado de la procedencia de los estudiantes y pesquisar eventuales variaciones disciplinares, optamos por incluir dos grupos de carreras universitarias: ciencias humanas (CH): pedagogía en filosofía, pedagogía en castellano y pedagogía en historia; y ciencias económicas y administrativas (CEyA): ingeniería comercial y comercio.

La encuesta fue aplicada en dos universidades regionales chilenas (una en Valparaíso y la otra en Concepción) con un muestreo aleatorio y estratificado (894 sujetos). Ambas universidades son privadas, pero -en el contexto chileno- reciben aportes gubernamentales a través de diversos mecanismos institucionalizados. La muestra también fue diseñada incluyendo una proporcionalidad de mujeres y hombres. La Tabla 2 muestra la distribución por carrera.

Para una población de 1.788 estudiantes universitarios, se empleó un muestreo aleatorio estratificado proporcional que sugiere que la proporción de estudiantes de CH vs CEyA es de 1:1.5. El tamaño muestral mínimo requerido se estimó sobre la base de la utilización de la prueba estadística t de Student para muestras independientes que arrojó un total de 894 sujetos, considerando los siguientes parámetros: a) nivel de significancia p=.05, b) tamaño del efecto d=.2, y c) potencia estadística (1-B)=.9. Este número de participantes fue estratificado de acuerdo a las siguientes variables: a) área de estudio; b) institución; c) carrera; d) sexo. Este ejercicio dio como resultado la subdivisión mostrada en la Tabla 2. Un muestreo de esta naturaleza permite alcanzar una mejor representatividad y, por ende, permite realizar una mejor extrapolación de los hallazgos a la población de origen.

2.3. Procedimiento de aplicación y codificación

Las encuestas se aplicaron aleatoriamente a los 894 alumnos de las carreras de pregrado indicadas en la muestra (edad promedio 20 años, DS 2,7). La aleatorización se aseguró usando un programa computacional que seleccionaba números al azar de la lista de cada curso en los que se aplicó la encuesta. Las encuestas fueron aplicadas presencialmente y en formato papel en las salas de clase de las carreras seleccionadas por seis encuestadores previamente entrenados. Se optó por esta estrategia de aplicación ya que se puede controlar mejor las características definidas para la muestra (carrera, sexo), es más segura la obtención de una respuesta por parte de los encuestados y resulta más rápida en comparación con otros métodos, por ejemplo, en línea.

Antes de la aplicación, un consentimiento informado les fue entregado a los alumnos en el que se les indicaba que su participación era voluntaria y que los datos entregados eran anónimos y confidenciales. La aplicación de la encuesta duró, en promedio, 15 a 20 minutos. Las encuestas contestadas luego fueron codificadas a una planilla de datos. Todos los análisis estadísticos (t-test) se llevaron a cabo usando los programas Excel y SPSS.

3. Resultados

Tal como adelantáramos en la introducción, los resultados aquí entregados constituyen un primer reporte a partir de la aplicación de la encuesta HALE&P. De modo más preciso, nos focalizamos en los resultados de tres dimensiones: a) Preferencia del soporte para lectura y concentración; b) Comprensión, memoria y aprendizaje; c) Múltiples sistemas semióticos. El Gráfico 1 muestra los resultados de preferencia y concentración para una lectura académica.

Gráfico 1. Propósito de lectura académica: preferencia y concentración.

Según se aprecia, las cifras alcanzadas son tremendamente homogéneas y muestran en todos los casos un resultado sobre el 84% que favorece el soporte papel. Los estudiantes de la muestra declaran que, con el propósito de una lectura académica, el sustrato papel es el preferido en términos generales y es el que les brinda mejores resultados para la concentración. Los análisis estadísticos indican que todas las comparaciones entre soporte papel y soporte digital son estadísticamente significativas a favor del papel (https://bit.ly/2L7VPO8).

Estas primeras cifras, ante un propósito de lectura tan relevante como el académico, se muestran muy reveladoras respecto de las preferencias de este grupo de estudiantes universitarios. Estos resultados son coincidentes con otros hallazgos de nuestro propio equipo (Parodi & Julio, 2017) y con otras publicaciones tanto en español como en inglés (Baron, 2015; Salvador-Oliván & Agustín-Lacruz, 2015; Beland & Murphy, 2016; Wang & Bai, 2016). No obstante, tal como señalamos anteriormente, son escasas o nulas las encuestas que acogen los propósitos de lectura y la disciplinariedad como variables centrales de su diseño, por lo que este resultado se debe interpretar con una doble lectura: se distingue el propósito de lectura y se opta por el formato papel, indistintamente de la carrera disciplinar de procedencia.

También en el Gráfico 1 se muestra que –en el marco de la lectura académica– el formato papel es el que, en opinión de los encuestados, potencia una mejor concentración. Coincidentemente, Kazanci (2015), en un estudio desarrollado en Turquía con una muestra de 792 estudiantes universitarios de ocho departamentos, reportó que –en términos generales– los estudiantes entrevistados muestran una alta preferencia a favor del formato papel en contraste con el digital, 78% y 22% respectivamente. Es más, el estudio de Kazanci (2015) revela que, después de seis años, los mismos lectores universitarios no variaron su preferencia a favor del sustrato papel. Por su parte, Farinosi, Lim y Roll (2016) con una muestra de sujetos de Alemania, Italia y Reino Unido también detectan una preferencia por el formato papel, cuando se deben procesar géneros de larga extensión para propósitos académicos. Dichos resultados no arrojaron mayores diferencias socioculturales entre las nacionalidades de los participantes, cuyas edades fluctuaban entre 21,9 y 26,9 años. Resultados similares obtiene Baron (2015) para un grupo de lectores de EEUU, Alemania y Japón. Ellos declaran que, cuando deben leer textos extensos para objetivos académicos, optan por el formato papel (92% en EEUU, 95% en Alemania y 77% en Japón).

A partir de los resultados del presente estudio y los citados en otras partes del mundo, es evidente la similitud del resultado global. Sus preferencias lectoras muestran ser muy semejantes en cuanto a soporte papel y digital.

En lo que sigue, los resultados en cuanto comprensión, memorización y aprendizaje.

Como es fácil apreciar, los datos reportados en el Gráfico 2, muestran nuevamente un panorama altamente homogéneo y revelan en todos los casos un resultado sobre el 84% a favor de una lectura en papel. Los estudiantes de la muestra (indistintamente de la disciplina de origen) declaran que, con el propósito de una lectura académica, el soporte papel les brinda mejores resultados en comprensión, en memorización y en aprendizaje. Del mismo modo que para los datos del Gráfico 1, los análisis estadísticos para las cifras del Gráfico 2 también indican que todas las comparaciones entre soporte papel y soporte digital son estadísticamente significativas a favor del papel (https://bit.ly/2PppohN).

Gráfico 2. Propósito de lectura académica: comprensión, memorización y aprendizaje.

Contrariamente a lo señalado respecto de las posibles preferencias de lectura en soporte digital para la llamada «Generación Google» (Rowlands & al., 2008; Nicholas & al., 2010), a la luz de los resultados aquí reportados, al menos en cuanto a objetivos de lectura académica o de estudio, estos lectores universitarios chilenos declaran preferir el sustrato papel para comprender, memorizar y aprender. Estos hallazgos son coincidentes para estudiantes universitarios de otras diversas nacionalidades (Woody & al., 2010; Mangen & al., 2013; Baron, 2015; Wang & Bai, 2016).

En sentido estricto, el 98% de estos estudiantes podría ser clasificado como «Generación Google», pues ellos nacieron después de 1993. Solo un escaso 2% de nuestros estudiantes tiene a la fecha de la encuesta entre 27 y 47 años. No obstante, estos lectores universitarios –en su mayoría– declaran que, para una lectura académica, prefieren el soporte papel. Incluso afirman que, el soporte digital lo utilizan mayoritariamente para la búsqueda y la selección de textos, pero cuando han cumplido ese propósito y cambian su objetivo por uno de estudio, proceden a imprimirlos. En este punto, los resultados obtenidos son relativamente homogéneos: la carrera de origen no muestra diferencias estadísticamente significativas. Aun más, un porcentaje mayor de estudiantes universitarios sostiene que, si el costo no fuera una condición y no se dañara el medio ambiente, preferirían imprimir los textos digitales para una lectura más dedicada y con comprensión; resultados similares se obtienen incluso en géneros de entretenimiento como es el cómic.

Complementariamente, cabe señalar que los resultados de la comparación entre mujeres y hombres no mostraron diferencias estadísticamente significativas.

Ante estos resultados, los estudiantes encuestados podrían más bien ser considerados como pertenecientes a la «Generación Gutenberg», o parecidos de cierto modo a los llamados inmigrantes digitales con más preferencia por el papel que por lo digital, aunque no ciertamente definidos por un rango etáreo preestablecido. Sobre todo, ante tareas de lectura académica, ellos consistentemente prefieren el formato papel.

El Gráfico 3, a continuación, en el contexto de un propósito de lectura académica, se pregunta por la primacía (qué se lee primero), la relevancia (qué aporta con mayor preeminencia), y el tiempo (a qué se dedica más tiempo de lectura) en relación al sistema verbal y otros sistemas semióticos tales como imágenes, Tablas y gráficos.

Gráfico 3. Propósito de lectura académica de múltiples sistemas semióticos: primacía, relevancia y tiempo.

Cuando se les pregunta a los estudiantes de la muestra, en el contexto de un propósito de lectura académica, qué leerían primero ante textos compuestos por palabras, imágenes, Tablas o gráficos, la mayoría de ellos responde que su atención iría al sistema verbal, es decir, a las palabras (69%). Tal como muestran las cifras del Gráfico 3, esta respuesta se obtiene en todas las carreras de manera relativamente homogénea. En términos generales, estos resultados indican que los estudiantes encuestados, aunque otorgan importancia a la lectura de imágenes, Tablas y gráficos, ellos estarían influidos por el principio logocentrista, es decir, las palabras ejercen un dominio o preeminencia sobre otros sistemas semióticos (Parodi & Julio, 2017).

El siguiente gráfico resume los datos estadísticos porcentuales para el segundo propósito de lectura: por entretenimiento.

Los datos presentados en el gráfico anterior muestran una cierta diferencia entre los estudiantes de las tres carreras de ciencias humanas (CH) y las dos carreras de ciencias administrativas y económicas (CAyE). Todos los estudiantes encuestados de CH declaran que, ante un propósito de lectura por entretenimiento, sus preferencias se inclinan por leer en soporte papel; del mismo modo, expresan que mayoritariamente la lectura en papel les promueve mayor concentración. En este contexto, resulta oportuno señalar que los resultados de Baron (2015) también indican que estudiantes universitarios de distintas nacionalidades prefieren el papel para una lectura por placer (85% en EEUU, 88% en Alemania y 74% en Japón). Cabe señalar que los análisis estadísticos, en este caso, también muestran que todas las comparaciones favorecen al soporte papel (https://bit.ly/2BDkE5l).

Gráfico 4. Propósito de lectura por entretenimiento: preferencia y concentración.

Por último, el Gráfico 5 muestra los resultados para el propósito de búsqueda de información.

Gráfico 5. Propósito de lectura por búsqueda de información: preferencia y concentración.

Interesantemente, cuando varía el propósito de lectura y se pregunta por el soporte de lectura al momento de buscar información, las preferencias de la mayoría de los estudiantes de la muestra, indistintamente de su carrera de procedencia, indican –con claridad– que se prefiere el soporte digital (en promedio general 87%). Este resultado es contrario a lo observado en todos los casos anteriores y es la única vez en que la mayoría de los lectores encuestados se manifiestan sistemáticamente a favor del formato digital. Los análisis estadísticos indican que la mayoría de las comparaciones son estadísticamente significativas a favor del soporte digital (https://bit.ly/2wazjig).

En particular, llama la atención la situación de los estudiantes de filosofía, en que el 68% de los sujetos declara que, para este propósito, optan por el formato digital. Contrariamente, se debe agregar que estos mismos estudiantes de filosofía en un porcentaje mucho mayor (73%) expresan que cuando realizan una lectura para buscar información, la mayor concentración la alcanzan en formato papel. El caso de los estudiantes de filosofía resalta en el contexto de las cinco carreras encuestadas, incluso comparativamente con los de castellano e historia. Los datos reportados en este gráfico indican con mucha claridad la conciencia que tienen los estudiantes de la muestra de los propósitos de lectura y de su incidencia en el soporte de lectura.

4. Conclusiones

La evidencia aportada por este estudio permite, por un lado, sostener que los estudiantes universitarios chilenos de una muestra en cinco carreras son lectores que distinguen con claridad el propósito de lectura y lo vinculan con los soportes, tareas específicas y constitución multisemióticas de los textos escritos. Por otro, estos hallazgos resultan altamente reveladores, pues las encuestas de hábitos lectores no suelen incluir regularmente los propósitos de lectura y ellos se muestran aquí como una variable que incide decisivamente en los hábitos lectores declarados.

Los hallazgos generales revelan que el soporte papel es el preferido por los estudiantes universitarios de la muestra a diferencia del digital, toda vez que se enfrentan propósitos de estudio y de rigor académico. Junto a ello, también en términos generales, la disciplinariedad, abordada aquí a partir de carreras de ciencias humanas y de ciencias administrativas y económicas, no mostró –sobre todo en propósitos académicos– diferencias estadísticamente significativas.

Según los hallazgos del presente estudio y otros relativamente similares, nacer en una determinada época o a partir de un año un tanto mesiánico (como es 1993) no constituiría garantía «sine qua non» de ser un lector eminentemente digital. Ello quiere decir que resulta necesario distinguir lo que puede ser uso de tecnologías con propósitos de entretenimiento y diversión, y de búsqueda de datos, de un uso académico y de construcción de aprendizajes perdurables y sólidamente elaborados. Entonces, sí resulta acertado hablar de una generación en transición «Gutenberg-Google», la cual aún reconoce y otorga relevancia al soporte papel. Junto a ello, se debe prestar atención a los estudios empíricos que señalan que la lectura digital a partir de diversos dispositivos electrónicos conllevaría un procesamiento superficial y con escasa retención, opuesta a la lectura en soporte papel que revelaría una comprensión profunda y de mayor aprendizaje (Sparrow & al., 2011; Baron, 2015; Kazanci, 2015; Mangen & van-der-Weel, 2016; Hou, Rashid, & Lee, 2017).

Por último, vale la pena enfatizar que los hallazgos reportados se basan en los hábitos declarados y en la opinión de los lectores entrevistados. Esto quiere decir que nos enfocamos en el llamado conocimiento declarativo, es decir, lo que los sujetos de la muestra dicen que hacen; no en lo que efectivamente hacen o ponen en juego cuando leen (conocimiento procedimental o procedural). En otras investigaciones sí hemos puesto el foco en el procesamiento discursivo y estudiado diversas variables de su lectura en línea, momento a momento (Parodi & Julio, 2017; Parodi, Julio, & Recio, 2018).

Apoyos

Proyecto FONDECYT 1170623 (2017-2020) «¿Existen diferentes rutas de lectura de textos multisemióticos en profesionales de diferente procedencia disciplinar: filosofía y economía?: Estudio descriptivo y experimental con uso de eye tracker».

Referencias

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