Iniciativa pública, privada, patrocinios… el sostenimiento económico de una revista científica

Una discusión permanente entre los investigadores es si las revistas deben cobrar o no por publicar. El movimiento de ciencia abierto, muy respetable en su filosofía, ha potenciado y agrandado la falsa creencia de que en investigación todo debe ser gratis, esto es, financiado con fondos del Estado, porque todos sabemos que, en una sociedad mercantil, toda transacción está sujeta a compras y ventas, y nada es propiamente gratis, porque tiene un costo real que alguien siempre abona.

La simplificación, como en muchas esferas de la vida, también se adentra peligrosamente en el terreno de la ciencia, justamente entre los científicos que deben ser los adalides de la información veraz.

El mundo de la gestión editorial de las revistas científicas es complejo por natura y responde a tradiciones muy diferenciadas. La anglosajona, en manos de la iniciativa privada, con una gestión muy profesionalizada y, por ende, en muchos casos, eficiente; y por otro lado, la del “sur”, donde la titularidad pública de las revistas ha basado su gestión directa en los propios investigadores, con una pobre profesionalización y escaso apoyo logístico, con portales de software libre de acceso gratis total para los usuarios, con libre acceso a los manuscritos, así como sin cargas por publicación (APC).

Dos modelos dicotómicos, de gestión pública/privada, profesional/semiprofesional, con apoyo logístico variable que han sido los cauces para entender el diferente desarrollo de las editoriales científicas de publicación de revistas. Cada modelo responde a una tradición y obviamente presenta sus ventajas e inconvenientes, pero conviven en el mundo académico.

Las revistas científicas “comerciales”, muchas de ellas altamente indexadas en JCR y Scopus, en general en inglés, responden a emporios comerciales que gestionan múltiples cabeceras con sistemas muy profesionalizados y aplicaciones de pago muy contrastadas.

En el ámbito latino, las revistas raramente pertenecen a empresas sino más bien son de titularidad pública y se editan en condiciones precarias de recursos, personal y logística. Los apoyos, en general, son escasos de las instituciones, pero, en contrapartida, su oferta es gratuita para autores y lectores.

Existen también modelos mixtos que son “rara avis”, como el caso de ‘Comunicar’, open access para lectores y sin APC para autores, que sostiene su plan de viabilidad desde la cooperación en la comunidad académica, con el apoyo de editores temáticos y autores con la adquisición de ejemplares para su distribución gratuita. Este es un modelo difícilmente sostenible, basado en el principio del acceso universal de la ciencia, pero sostenido desde la iniciativa privada, sin subvenciones fidelizadas de la administración pública para preservar la independencia del proyecto y con el apoyo directo y puntual de la propia comunidad, ni siquiera basado en encartes publicitarios, hecho este cada vez más complicado en los canales académicos.

En suma, todos estos modelos coexisten y todos son válidos. Rasgarse las vestiduras públicamente, como han hecho no pocos catedráticos españoles, porque una empresa que gestiona una editorial académica cobre a sus lectores o a sus autores (dependiendo de quién sea considerado sus clientes) es un absurdo. En un mundo comercial todo son transacciones que se compran y se venden, so pena de que sea el Estado quien soporte esas cargas, hecho este que no entra en la mentalidad de libre mercado del mundo anglosajón. Es ese un modelo de libre elección, muy respetable, y que ha demostrado la eficiencia de sus procesos y la capacidad de visibilización e impacto de sus productos. Demonizarlo sin más, aparte de absurdo, es desconocer el funcionamiento del mundo empresarial, también presente en la ciencia en todas sus dimensiones. Sí que será necesario cada día más denunciar las prácticas “predators” de muchas empresas que convierten el tráfico científico en un mero negocio, a veces incluso totalmente al margen de la calidad de las investigaciones.

Desde mi punto de vista, este modelo privado ético es saludable y compatible con el modelo “público”, como ocurre en otros muchos sectores sociales, siempre y cuando los fondos de todos, invertidos en estos productos, se rentabilicen y aspiren a la excelencia en auditorías que valoren íntegramente los inputs de costo y los outputs de beneficio de estas publicaciones. Un análisis honesto de este mercado “público” en España, en las editoriales universitarias españolas, pondría en evidencia lo mucho que se invierte en muchas publicaciones que aportan muy poco o casi nada para el desarrollo científico en contenidos, visibilidad e impacto.

Será saludable que en España y en el mundo latino ambos modelos tuvieran espacio de desarrollo en condiciones de eficiencia de gestión, calidad de contenidos y excelencia en visibilidad e impacto.

Los consejos científicos de las revistas de calidad: renovarse o morir

Las revistas científicas son, al igual que toda organización, un ente social; un sistema basado en el capital humano que conjuga una serie de procesos ordenados cuyos resultados individuales son sumativos para el cumplimiento de metas y objetivos, lo que suele repercutir en la calidad cualitativa de la publicación y, por ende, en su crecimiento cuantitativo -visibilidad, referencialidad e impacto-.

Mientras el editor jefe planifica al máximo nivel y ejecuta junto a los editores asociados una serie de planes, programas y estrategias, los revisores contribuyen con su conocimiento a evaluar los manuscritos y los autores apoyan con sus investigaciones, dando visibilidad a los artículos publicados. Por su parte, el consejo técnico (board of management) suele vincularse con actividades más ejecutivas como la revisión de traducciones, la edición de los textos, el trabajo en servidores y en la configuración del sistema de gestión, redes sociales, indexaciones, entre otros. En definitiva, en una revista científica, al igual que en cualquier otro tipo de organización, todos somos interdependientes y el éxito radica en la cooperación y la comunicación horizontal, en el entendido que, en la mayoría de los casos, son labores que se asumen ad honorem.

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Consorcios de revistas como estrategia de cooperación

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-025

Las revistas científicas del ámbito de las Ciencias Sociales han experimentado en los últimos años un crecimiento importante. Sin embargo, no todas están posicionadas en los índices que después se valoran en las evaluaciones de la ciencia en nuestro país. Ello ha impulsado una creciente necesidad de mejora en la calidad de estas publicaciones, en función de los parámetros que los distintos índices estiman para incluir a las revistas. Ese proceso de incorporación es lento y supone la atención a muchos indicadores. Algunos de ellos son el impacto y prestigio, la visibilización y acceso, y el rigor en el proceso. Estos criterios, que aportan calidad a las revistas consolidan las redes de reputación, las líneas de citación en cada campo, y la consolidación de tópicos y las vetas temáticas o nichos para determinar los temas de actualidad.

La cooperación es clave para que las publicaciones se constituyan en referentes de su campo. La imitación de modelos o buenas prácticas puede hacerse a partir de las estrategias de visibilización, que revistas mejor posicionadas utilizan, tales como una web accesible, e información transparente acerca de sus normativas y políticas. En este sentido, las redes de revistas, los consorcios, pueden servir para promover agrupaciones que compartan aquellos aspectos que consideren y se apoyen en la mayor visibilidad e impacto.

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Las Reseñas (de libros) en las revistas científicas

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-024

Si bien es cierto que son los artículos científicos la tipología documental con mayor presencia en revistas científicas, es también muy común encontrarse otro tipo de textos como «Revisiones«, «Editoriales» «Cartas a los autores«, «Noticias» o tipologías más extrañas como «Reseñas de Películas«, «Retractaciones«, «Legislación» o incluso «Poemas«. Lógicamente, la naturaleza temática y la audiencia de cada revista justifican la existencia de estos documentos. La intención de esta publicación es presentar y profundizar en las características de una de estas tipologías documentales, las Reseñas de Libros y comentar su función en las revistas científicas.

Una reseña académica de un libro es una opinión sobre una monografía publicada en una revista académica con posterioridad a la presentación y publicación de la obra (Gorraiz, Gumpenberger, & Purnell, 2014), sus objetivos son según Ylva Linholm: Continuar leyendo «Las Reseñas (de libros) en las revistas científicas»

Normativa para autores y chequeo previo

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-023

farol que alumbraEstos dos documentos, que están directamente relacionados, son de los más consultados en la página de inicio de cada revista y los consideramos preceptivos para toda revista que pretenda considerarse de calidad. Ya insistimos en su importancia en otra entrada de este blog https://bit.ly/3c5FRTe y en la necesidad de que la normativa para autores recoja una serie de elementos entre los que cabe destacar:

– Las características de la revista en lo relativo a su temática, tipo de aportaciones (Investigaciones, Informes, Estudios, Propuestas, Revisiones, etc.), periodicidad, secciones y número de artículos publicados.

– Todo lo relacionado con el proceso editorial con respecto a los tiempos (número de días de revisión y publicación) y el flujo de correo con los autores (correos de recepción, desestimación, inicio proceso de revisión, publicación, difusión de los manuscritos, etc.)

– Los documentos a enviar a la hora de presentar un artículo, así como la estructura y epígrafes que debe tener cada uno de ellos, su extensión, aspectos formales a considerar (tipo de letra, márgenes, justificación, modo de presentar tablas y figuras, etc.), la normativa de referencia que se utiliza y cómo deben estar redactados, así como el número máximo de autores permitido. Continuar leyendo «Normativa para autores y chequeo previo»

El ADN de una revista científica: los créditos

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-022

En un mundo digital infinito, la identificación de una publicación científica, y por ende su visibilidad, es un factor clave para el conocimiento de la misma y especialmente para su reconocimiento.

adnHasta hace poco tiempo, salvo honradas excepciones, las personas, y también las cabeceras de revistas científicas, se movían en entornos locales, espacios de confort identificables y cercanos. Aun se contextualizan en estos espacios las revistas locales, e incluso regionales, que no tienen más aspiraciones que cubrir espacios de difusión en ambientes próximos. Nada que objetar a este tipo de publicaciones que, sin duda, también son necesarias, siempre que sus objetivos sean más bien profesionales y divulgativos de experiencias e investigaciones contextualizadas.

En cambio, las revistas científicas, por propia natura, son universales o cuando menos internacionales porque, para ellas, no existen fronteras políticas, geográficas, ni incluso lingüísticas (siendo el inglés la lengua franca).

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Los revisores: el pulmón de una revista científica de calidad

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-021

La mayoría de las revistas cuentan con equipos de académicos y científicos que velan por la autenticidad, originalidad, validez científica y pertinencia de los manuscritos que se envían. Estos equipos constituyen los Consejos de revisores. Son de manera metafórica, en estos tiempos de falta de oxígeno, el pulmón de una revista científica que aspire a ser de calidad.

correcting-1870721_640La ciencia se basa en la discusión, el comentario, la sugerencia, el replanteamiento, y la crítica con carácter constructivo. Esto es la base de una buena revisión que llevará al análisis y validación, desde la experiencia en la temática, de las aportaciones de los autores. Por ello, un buen equipo de revisión debe estar conformado por expertos en las líneas temáticas de la revista, que tengan un compromiso ético y el suficiente rigor en su campo de estudio. Se requiere, además, experiencia en la evaluación científica de manuscritos, de acuerdo con los criterios y parámetros que la revista establezca para valorar la calidad y la conveniencia o no de la aceptación o publicación.

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El impacto como consecuencia: calidad, gestión y visibilidad

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-020

El objetivo primordial de toda revista científica que se precie es llegar a ser una publicación de impacto. Esto es, aparecer bien posicionada en las distintas bases de datos o índices de calidad más prestigiosos. No obstante, este objetivo no es algo que se quality-787673_1920pueda conseguir de la noche a la mañana, para lograrlo son muchos los aspectos que hay que atender cuidadosamente, desde el rol de editores.

Por ello, señalamos aquí como los más destacados: la calidad, la gestión editorial y la visibilidad.

A la hora de medir la calidad de una publicación científica se recurre a diferentes indicadores:

  • El factor de impacto: la frecuencia con la que una revista ha sido citada en un año concreto.
  • El índice de inmediatez: mide la rapidez con la que se citan los artículos de una revista científica.
  • Cuartil: indicador o medida de posición de una revista en relación con todas las de su área.
  • Índice H e índice G: indicadores para evaluar la producción científica de un investigador.
  • SJR (SCImago Journal Rank): indicador desarrollado por SCImago, con el que el área de investigación, calidad y reputación de la revista científica tienen un impacto directo sobre el valor de la cita.
  • Journal Metrics: proporciona los datos del CiteScore y del percentil donde se encuentran posicionadas las revistas de acuerdo con extraída la información de la base de datos Scopus.

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Decálogo de criterios e indicadores de calidad

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-019

Uno de los principales apartados/documentos de una revista científica, junto con el de Fortalezas, es el de Criterios e indicadores de calidad. En este apartado se deben describir las características y fortalezas que tiene una revista con respecto a su gestión editorial, y es el seguimiento de estos criterios declarados lo que garantizará una buena praxis y una gestión transparente del proceso editorial.

En la web de la revista Comunicar presentamos un enlace a nuestro decálogo de criterios de calidad donde podemos ver que el primero de ellos, Impacto y prestigio, se refiere al posicionamiento de la revista en las principales bases de datos nacionales e internacionales, plataformas de evaluación de publicaciones, directorios selectivos, bases de datos bibliográficas, hemerotecas selectivas, portales especializados y catálogos de bibliotecas de todo el mundo. Es por eso que en este punto toda revista que aspire a un alto estándar de calidad debería mostrar todo lo relacionado con su impacto y prestigio.

criterios de calidadComo segundo punto, Visibilidad y acceso, se tendría que enunciar el seguimiento de una política editorial de acceso al conocimiento abierto y compartido. La disponibilidad de los artículos en distintos idiomas y de forma gratuita. La web de la revista debería tener versiones en varios idiomas y su visibilidad se debe potenciar mediante distintas formas de acceso (ePub, pdf, html, xml, etc.) además de tener presencia activa en redes sociales académicas y genéricas

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Tipología de artículos en revistas científicas

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-018

El elenco de formatos de artículo científico es amplio y diverso, en tanto que estos se adaptan a cada una de las áreas de estudio. Para el Editor de una revista es tarea indispensable conocer las diferentes estructuras de manuscrito que, globalmente, se clasifican en publicaciones primarias con resultados y hallazgos no reportados previamente, publicaciones secundarias basadas en trabajos antecedentes y publicaciones terciarias o artículos de opinión científica. En suma, podemos encontrar investigaciones originales, artículos de revisión o meta-análisis, reseñas, informes, estudio de caso o caso clínico, carta al editor, metodologías… Si bien y, en el caso particular de las Ciencias Sociales que nos competen, incidimos en aquellas tipologías esenciales para una revista de alto impacto internacional.

Investigación empírica original

El formato más común. Muchas revistas se remiten al mismo como artículo original, artículo de investigación o investigación. Se trata de un informe que, en todos los campos de estudio, recoge una introducción o antecedentes completos del trabajo, seguido de una sección metodológica, de resultados, discusión y conclusiones. Presentan hallazgos innovadores y emergentes. 

Revisiones o meta-análisis

Los artículos de revisión proporcionan un resumen amplio sobre un tema concreto, siguiendo el método de la revisión de literatura y la prospectiva. Se trata, en definitiva, de generar un estado del arte referente para próximos trabajos con bibliografía selectiva (100 obras aproximadamente).

Informes

Esta tipología se introduce con menor frecuencia en revistas científicas, aunque podemos encontrar trabajos con planteamientos flexibles que no contemplen resultados empíricos, pero sí reflexiones, recopilación de datos, etc.

Reseñas

Trabajos inusuales, pero todavía contemplados en alguna publicación. Se trata de un breve espacio para comentarios sobre nuevos libros, películas, eventos científicos, aplicaciones de móvil u otros formatos mediáticos que puedan ser de interés para los lectores de esa revista. Generalmente incluyen pocas o ninguna referencia, pues se analiza el contenido de uno de los formatos previamente señalados.

Resulta primordial señalar, además, que estas secciones deben ser correctamente explicitadas en la normativa para autores de la revista. Una aclaración evidente, pero mínimamente aplicada por las editoriales científicas. En muchos casos se presentan estructuras, regulaciones de extensión y otras cuestiones formales que no se ajustan al formato real del trabajo. Por lo que no solo se ha de especificar el tipo de contenido, sino la configuración formal en que este debe ser expresado. Adicionalmente, estas secciones deberán adecuarse a secciones globales que acojan por temática los trabajos remitidos. Esto es, trabajos con un enfoque temático delimitado a un call for paper (monográfico) y trabajos ajustados al foco de la revista, pero de carácter misceláneo. En resumen, se trata de generar una disposición de artículos organizados según su calidad literaria, analítica, temática, estilística y de impacto.

El autor, clave del proceso editorial

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-017

 

La consideración de los autores en una revista científica es un aspecto fundamental que incide de manera notable en los parámetros de calidad de la misma. Las personas que deciden confiar su trabajo de investigación o de reflexión constituyen el objeto y el sentido de todo el proceso de recepción, revisión y publicación.

El equipo editorial debe considerar el hecho de que quienes confían sus trabajos inéditos y originales con la esperanza de su publicación merecen una atención que valore el esfuerzo, la dedicación y la profesionalidad invertida. De acuerdo con las normas y procedimientos de la revista, esta atención implica una serie de rutinas que deben ser de obligado cumplimiento si se trata de una publicación de calidad. Por ello es fundamental, en primer lugar, que la normativa y fases o requerimientos para poder enviar un texto sean claras y accesibles. Igualmente es esencial que se faciliten vías o cauces de feed back para posibles cuestiones o dudas.upload-2398772__340

Con el desarrollo tecnológico cada vez es más intuitivo el proceso de envío en las plataformas habilitadas al efecto. Quienes escogen una determinada revista para publicar en ella agradecen que ese proceso sea sencillo y eficaz, evitando duplicidades o pasos en falso.

Las buenas prácticas de los equipos editoriales son una garantía que los investigadores e investigadoras aprecian cuando eligen una revista para sus publicaciones. Si bien el impacto y el prestigio de cada publicación es el aspecto que más atrae, este suele deberse a indicadores como la visibilidad y acceso de los distintos trabajos. En este sentido es interesante promover en los autores la conciencia de su autoría y responsabilidad en la difusión de sus aportaciones. Así, contar con el código ORCID (Open Researcher and Contributor ID), además de preservar la identidad única de autoría, facilita una mejor accesibilidad y difusión de los trabajos. Por supuesto contar, también con redes sociales académicas (AcademiaEdu o ResearchGate) y otras redes sociales para una divulgación más rápida como Facebook, Twitter, Youtube…

Otro indicador muy estimado por los autores ha de ser la puntualidad en cada uno de los tiempos del proceso de recepción y edición de manuscritos. Ser respetuosos con los plazos de valoración por el equipo editorial y de evaluación por expertos da cuenta del rigor y el esmero en la gestión de aceptación de los manuscritos.

Author

En este sentido, la revisión por pares ciegos es la clave. La revisión concienzuda de los trabajos que recibe una revista requiere de expertos en los temas que son el focus de la publicación. Es importante contar con un número suficiente para poder desarrollar el proceso de manera rigurosa y a tiempo. Los autores valoran que esta dinámica se haga de forma transparente y ética. Por ello, el código ético obliga a los revisores a una evaluación crítica, honesta, constructiva y sin sesgo. Y exige el compromiso de originalidad y veracidad por parte de los autores para evitar malas prácticas de plagio. Un buen equipo editorial debe velar por la confidencialidad de los datos de los autores y evaluadores, durante todo el proceso editorial.

Muchas revistas facilitan tutoriales y blogs, con amplia información sobre los distintos aspectos que se necesitan para enviar un trabajo susceptible de ser publicado. La Escuela de Autores de Comunicar es un ejemplo de estas prácticas que redundan en la consideración de los autores puesto que facilitan el acceso y las claves para iniciar el proceso de publicación.

Los porteros de la ciencia: Betas del saber y temas emergentes

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-016

Las revistas científicas son agentes de enlace, adaptadoras del conocimiento e intermediarias-mediadoras entre autores y lectores, pero también entre temas e intereses de investigación. Evidentemente, una revista científica es un ente social, por lo que no es esta entidad, sino su staff científico -principalmente cuerpo editorial y consejo científico- quienes definen su temática (topics) y enfoques prioritarios (scopes), a veces de forma estratégica, y otras dependiendo de otro tipo de intereses (institucionales, editoriales, científicos, económicos, ideológicos y/o personales). En este sentido, los editores y el staff científico de las publicaciones somos gatekeepers de la ciencia, pues definimos con nuestras decisiones aquellos temas de mayor interés (priming) que merecen un tratamiento especial, en forma de monográficos, special issues, entre otros.

Una de las principales críticas que conlleva este tipo de modelo de intermediación -como todo medio de comunicación social- es que la priorización de un tópico conlleva necesariamente a la invisibilización y omisión de otros temas y problemas que merecen atención, creándose así una especie de «lagunas del conocimiento» que usualmente son replicadas desde las revistas de mayor impacto hacia las emergentes.

En este punto, siempre me gusta poner el ejemplo de mis inicios como investigador sobre desinformación por allá en 2012, cuando las revistas de Comunicación, Sociología y Ciencias Políticas consideraban esta temática fuera de su scope, rechazando los manuscritos por no estar alineados con sus prioridades. Sin embargo, en 2017, cuando la revista Nature publica en pre-print un monográfico sobre fake news y la palabra del año fue «posverdad», prácticamente todas las revistas de alto impacto de Ciencias Sociales hicieron números especiales sobre este asunto.

Un tema emergente garantiza visibilidad y citas, pues la comunidad científica -sobre todo en Ciencias Sociales- suele atender a problemáticas actuales o modas (en el sentido estadístico), básicamente porque así también operan los grants y proyectos financiados. Estos temas, además, suelen tener una alta tasa de inmediatez, lo que significa que son citados rápidamente, fundamental para ingresar o escalar posiciones en el Journal Citation Reports (JCR) o en Scopus.

Por supuesto, mejor que seguir el rastro de las revistas de mayor impacto, el trabajo de un buen equipo editorial es incluso adelantarse a éstas, revisando continuamente las tendencias de investigación en el campo -a través de análisis bibliométricos-, sus tasas de inmediatez e incluso analizar sectores I+D internacionales y del ciclo de sobreexposición (Hype Cycle) de Gartner. Esta indagación nos permitirá dilucidar hacia dónde va nuestro campo de investigación, adelantarnos a las tendencias y aprovechar -con tiempo- los picos altos de citación.

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Hype Cycle de Gartner 2019: En esta ilustración podemos apreciar cómo temas como Inteligencia Artificial o 5G son tendencias importantes de investigación para 2020.

Por supuesto, no serán pocas las críticas que suscite este modelo «por modas de tópicos», pues efectivamente dejan en un segundo plano otras investigaciones que pueden ser igual de importantes (como pasó con el tema de la desinformación en 2012). Ante esto es de reconocer que hay innumerable cantidad de revistas que pueden o no operar con estas lógicas de tendencias y que pueden estar o no incluidas en índices y bases de datos de alto impacto, pero sin duda siempre habrá un espacio para aquellos temas fuera del mainstream.

Normas, normas, normas

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-015

Aunque el título de este post pueda parecer repetitivo, que lo es, nuestra intención es enfatizar la importancia que le concedemos a este apartado de la gestión editorial. Son muchas las razones que justifican que las revistas científicas cuenten con distintos apartados normativos que estén lo suficientemente pormenorizados. Expondremos estas razones desde tres perspectivas distintas: autores, editores y revisores.

libro con lupaDesde la perspectiva de los autores (recordemos la necesidad y conveniencia de que como editores nos pongamos en el lugar del autor) y siguiendo uno de nuestros criterios de calidad “El autor como máxima”, los autores agradecen (agradecemos ya que la mayoría de los editores también somos autores por lo que no nos resulta difícil ponernos en su lugar) que cuando vayan a someter a evaluación el resultado de sus investigaciones, siguiendo las “Normas para autores” de nuestra revista, el porcentaje de ambigüedad sea mínimo o no exista. Para que esto ocurra, previamente, a la hora de redactar el manuscrito tienen que conocer una serie de aspectos que es necesario que la normativa recoja de forma clara y pormenorizada, los principales son:

– La temática de la revista, su número de publicaciones anuales, así como el número de manuscritos de cada número. La existencia o no de secciones -Dossier (Monográfico) y Caleidoscopio (Miscelánea)- y el número de artículos que se puede publicar en cada una

– Información sobre el proceso editorial y el “flujo” de correo con autores (recepción, desestimación, envío de los informes de evaluación científica, envío de prueba de imprenta para su corrección ortotipográfica, etc.)

– Información clara, en número de días, sobre los tiempos de recepción, revisión y publicación

– La forma en la que se realizará el proceso de revisión de sus artículos y en base a qué “protocolo de revisión”

– El tipo de aportaciones que se pueden enviar (Investigaciones, Informes, Estudios, Propuestas, Revisiones, etc.)

– La extensión del título (en caracteres con espacios) y cómo debe estar redactado

– La extensión, mínima y máxima del texto (tanto en su versión española como inglesa)

– El número máximo de autores permitido

– La estructura y epígrafes del manuscrito, así como su forma de su numeración

– El tipo de: letra, interlineado, justificación, márgenes, etc. así como el uso, o no uso, de subrayados y negritas

– El modo de presentar las tablas y figuras (tablas y gráficos en 3D, normativa APA, etc.), cómo se confeccionarán y su número máximo (insistiendo en la conveniencia de utilizar la plataforma Figshare (http://figshare.com) para subir el material complementario que, por motivos de formato o tamaño, no se pueda insertar en los artículos)

– La normativa de referencia que se utiliza (APA 7, Chicago…), la necesidad de que aparezca el DOI en todas las citas que lo tengan y la utilización de acortadores para las direcciones web (a excepción de los DOI)

– El total de documentos que se debe subir (Presentación, manuscrito anonimizado, ideas clave, etc.)

Los autores agradecen también (y a los editores les facilita la labor) que todos estos puntos puedan ser revisados mediante una tabla de “Chequeo previo” que les permita cerciorarse, antes del envío, de que han seguido la normativa requerida por la revista

Desde la perspectiva de los editores podríamos exponer muchas razones que avalan la necesidad de una normativa clara, pero, de momento y por cuestión de espacio, solo mencionaremos dos:

– La responsabilidad del artículo -a la hora de su difusión y aumento de visibilidad e impacto- no solo es de los autores sino también del equipo editorial. Si se pretende que los manuscritos alcancen visibilidad e impacto, estos deben de seguir una serie de estándares: concreción del título, calidad del resumen, emergencia de la temática, extensión, estructura, número de palabras clave, referencias, etc. que los editores deben controlar por lo que la normativa ayuda, entre otros muchos aspectos, a definir una línea editorial clara.

– En el flujo de correspondencia con los autores, sobre todo en el caso de que el articulo sea desestimado o rechazado, ayuda bastante en la labor editorial el contar con una normativa clara a la hora de dar respuesta a las quejas que estas decisiones suscitan.

Igualmente son muchas las razones desde la perspectiva de los revisores, pero nos vamos a queda con una:

Tenemos que trasladar una idea clara de lo que se pretende que evalúen nuestros revisores, qué valor deben dar a cada apartado y aspecto, qué tipo de lenguaje debe ser utilizado en las revisiones… y esto solo será posible si nuestra normativa es clara y ponemos a su disposición un “Protocolo de revisión de manuscritos”, en nuestra opinión con aspectos cuantitativos y cualitativos, que también sea claro y fácil de cumplimentar.

Para terminar, queremos resaltar que, en nuestra opinión, el hecho de que una revista científica cuente con una normativa clara y suficientemente pormenorizada, se convierte en uno de los principales criterios de calidad de esta pues ayuda a garantizar otra serie de criterios como son la “Puntualidad y seriedad”, el “Rigor en el proceso”, la “Ética y el compromiso”, la “Calidad del Proceso editorial” y la consideración del “Autor como máxima”.

LLAMADAS: CALL FOR PAPERS

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-014

Las revistas científicas entre sus prácticas editoriales realizan un importante esfuerzo por llegar a la mayor parte de la comunidad de investigadores internacionales a través de llamadas para el envío de artículos, práctica reconocida como “Call for Papers”.

El interés de los comités editoriales de las revistas se focaliza en lograr la máxima difusión de estas llamadas a autores, para lograr varios propósitos:

  1. Recibir los mejores artículos vinculados al enfoque de la revista
  2. Difundir el interés de la revista por mantener activa la producción de literatura científica.

Los comités editoriales a través de los “Call for Papers” impulsan la visibilidad de su revista como un referente en los temas de máxima actualidad científica, captando la atención de potenciales autores y aportando calidad y rigor científico a los diferentes ámbitos de conocimiento.

Información a incluir en el CFP

  1. Fechas de envío y de publicación del número
  2. Tópicos o temas a los que deben vincularse los manuscritos
  3. Definir si la llamada de artículos está vinculada a un tema monográfico específico o a la revista en general
  4. Incluir la normativa de la revista en la que se especifica cómo enviar el manuscrito y qué requisitos debe cumplir en cuanto a contenido y formato, tiempos establecidos en la revista para responder a los autores respecto a la estimación o desestimación del manuscrito enviado. Es primordial facilitar lo máximo posible el envío del artículo.
  5. Información de interés para autores respecto a los criterios de calidad de la revista.
  6. Información sobre la revista: equipo editorial, periodicidad de publicación, bases de datos y posición en la indexación de la revista, tasas de aceptación y rechazo

Dónde difundirlo

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Algunos consejos para editores

Los investigadores y académico, potenciales autores que enviarán su manuscrito a nuestra revista, reciben cientos de mensajes con CFP de revistas científicas, congresos, conferencias, eventos científicos, a través del correo electrónico o las Redes Sociales. Evidentemente, eso supone todo un reto para el Consejo Editorial, buscando que su mensaje cause el interés suficiente en el lector para que lo reconozca como interesante y lo lea. Ofrecemos a continuación algunos consejos para lograrlo:

  • La estética es fundamental. Mantener una estética uniforme en los diferentes envíos de CFP, para que la audiencia identifique la revista, pero modificando levemente el estilo. Destacar con formatos especiales aquello que queremos que el lector reciba en primer lugar y que le cause una buena impresión llamando su atención.
  • Personalizar el contenido del texto tratando de adaptarlo a los distintos públicos, redes o líneas de distribución, si bien se ha de tener en cuenta no contradecir la recomendación anterior.
  • Adaptar el formato del mensaje a los diferentes: web, blogs, correos electrónicos, Redes Sociales, newsletter, firma en los email del staff de la revista.
  • Publicar los Call for Papers también en formato vídeo, de buena calidad.
  • Elegir la fecha y hora de envío con la máxima precisión para causar el mayor impacto.
  • Si el CFP se difunde mediante correo electrónico, cuidar especialmente el “Asunto”, identificando el nombre de la revista e incluyendo un mensaje breve y que llame la atención de los autores y sea convincente, para que lean el mensaje completo y no pase desapercibido en la bandeja de entrada. La primera impresión es lo que cuenta.
  • Encontrar el equilibrio en la longitud de los mensajes. Los mensajes deben ser claros, precisos, breves y completos. Si es necesario añadir una información extra, es recomendable incluir links que lleven al lector a ampliar la lectura, para no agotar su interés con un mensaje excesivamente amplio. Se recomienda no abusar de las imágenes, especialmente en los mensajes enviados por correo electrónico, puesto que muchas organizaciones no permiten su visibilización.
  • Implicar a los miembros de los Comités Científicos y a los Revisores en la difusión del CFP.

Métricas a Nivel de Artículo, las revistas deben colaborar con la causa

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-013

Una de las responsabilidades de una revista, con relación a sus autores, es la de proporcionar datos que revelen la actividad de los artículos que publica. Habitualmente, las revistas han presentado los datos de manera agregada, al nivel de las revistas. Las Métricas a Nivel de Artículo (ALMs Article Level Metrics) pretenden desagregar todos esos datos y ofertarlos por artículo, aprovechando las posibilidades de las plataformas digitales de revistas (Journal Management Systems). Estos datos son importantes para las propias revistas pues les permite obtener una información muy valiosa sobre el uso, repercusión y distribución de cada uno de los trabajos que publican y por tanto de su papel como entidades evaluadoras y difusoras de trabajos. No obstante, es especialmente útil para los autores, pues estos datos son un reflejo de la calidad de los trabajos que pueden ser (y deberían ser) usados en procesos de evaluación.

Una de las revistas pioneras en ofrecer estos datos fue Plos One (2005) que entre muchas novedades incorporó una plataforma de gestión que aprovechaba al máximo toda la información que los usuarios registraban y la repercusión de los artículos en otras plataformas (Tabla 1). De hecho, es común que se usen las métricas tradicionales de citas, con las métricas de uso web y en conjunción con métricas alternativas. Sin embargo, estas métricas fuera de contexto no tienen una medida para ser comprendidas, las métricas tienen que estar contextualizadas, relativizadas en el tiempo y en el espacio, es decir, que las citas de un artículo se deben poner en relación con las del conjunto de su revista o su categoría en el número o el año en que se publicó. Para ello, existen productos como Incites (Web of Science) o SciVal (Scopus).

Tabla 1. Métricas a Nivel de Artículo registradas por Plos One (2005)

¿Por qué las Métricas a Nivel de Artículo son importantes para la evaluación científica?

La evaluación científica del profesorado español se basa principalmente en la valoración de las publicaciones según la calidad de los medios en los que se publica, se aproxima la calidad del artículo a la calidad de la revista que lo publica. ¿Por qué? Básicamente porque apenas había información que nos ayudaba a situar la relevancia de cada trabajo, especialmente de los recién publicados. Por ello, se asumía (y asume) que publicar en una revista de calidad implicaba «competir» y “ganar” a otros trabajos para poder publicar, pues existe una relación directa entre el impacto de las revistas y sus tasas de rechazo. Por cierto, esto ya no es así con las MegaJournals, donde la competitividad por publicar teóricamente desaparece.

Es decir, que se evalúa un trabajo por la presencia de una revista en ciertas bases de datos y los indicadores promedio (Factor de Impacto, CiteScore, Scimago Journal Rank) que se genera, lo que provoca una gran desigualdad, pues sabemos que unos pocos trabajos reciben la mayor parte de las citas que posicionan a las revistas y en cambio la mayoría de los trabajos pasan sin pena ni gloria. Dicho de otra forma, un trabajo se evalúa por asociación con la calidad del medio que lo publica. ¿Qué proponen las Métricas a Nivel de Artículo? Algo simple, evaluar un trabajo de forma directa según indicadores, principalmente las citas, que han generado el propio trabajo poniéndolos en relación con el conjunto. Los indicadores a nivel de artículo son mucho más fiables y justos.

Por ejemplo; el siguiente trabajo de Andreu Casero publicado en la revista amiga “El Profesional de la Información” obtiene un número de citas elevado (16 citaS). En principio la revista EPI estaba situada en el segundo cuartil de la categoría “Library and Information Science” posición 43 de 88. Sin embargo el artículo es uno de los trabajos más citados de la revista. InCites (Web of Science) nos indica que le trabajo recibe 5.28 veces más citas que el promedio de artículos publicados en EPI en 2017. A la vez, recibe 4.61 veces más citas que los artículos publicados en el área (Library & Information Science), por lo que si ordenásemos los artículos de esa categoría ese año de más citado a menos citado el artículo escrito por Andreu Casero se situaría en el percentil 3, o dicho de otra forma; ¡este trabajo está en el 3% más citado de su categoría!

Las revistas deben preocuparse por facilitar los datos de uso de los trabajos que publican, así como de buscar otros datos como las citas en distintas plataformas y a ser posible los registros altmétricos, pero como decíamos al principio, estos datos hay que contextualizarlos para poder darles valor. Por ejemplo, esta semana, hemos publicado en Comunicar las citas relativizadas de los artículos, al objeto de que sirvan a los autores para justificar mejor la calidad de sus trabajos en convocatorias como la de Sexenios de Investigación. Sólo con la colaboración de las revistas podremos evolucionar en nuestra forma de evaluar y medir algo más cercano a la realidad, objetivo de todo proceso evaluativo.

Apertura y transparencia: el espejo reputacional de la revista

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-012

La organización interna del proceso editorial en toda publicación científica debe establecerse de forma escrupulosa, atendiendo a una serie de criterios y normas que convierten a la revista en candidata para ocupar un puesto en las bases de datos nacionales e internacionales. El rigor con el que esto se acometa permitirá, además, que la publicación entre en las mejores bases de datos y escale puestos en los rankings, lo que se traducirá en impacto y visibilidad a través de indexaciones que le darán prestigio global.

Pero, ¿cómo conseguirlo?

Atendiendo a las dos características que dan nombre a este post, diremos que apertura hace referencia a la acción de abrir, de hacer accesible algo, y transparencia es la calidad de transparente, es decir, aquello que resulta claro, evidente y que se comprende sin duda ni ambigüedad. Así pues, en calidad de editores, si buscamos tener una publicación de alta reputación, es fundamental velar por la máxima aplicación de estas dos características a partir de una serie de acciones que garantizarán ambas por igual.

Como editores avalamos la apertura de nuestra publicación a través del establecimiento de unos criterios de calidad públicos y accesibles. En este sentido el equipo editorial debe trabajar en equipo para consensuar y desarrollar las bases de estos criterios, que serán la génesis para una intachable reputación de la revista.

Varios son los criterios que se pueden trabajar; incluso partiendo de un número mínimo se pueden ir ampliando hasta conseguir un elenco parecido al que proponemos a continuación, que ha servido para alcanzar los primeros puestos de las mejores bases de datos del mundo editorial:

Por otro lado, la transparencia se regula a partir de la existencia de una normativa pública y explícita que garantice la honestidad en el quehacer editorial de los tres agentes implicados en el proceso: editores, revisores y autores. El código ético de una revista es la concreción de esta norma. El código más conocido al que pueden adherirse las revistas de todas las áreas es el Committee on Publication Ethics (COPEque se actualiza periódicamente y cuyo objetivo principal es formar y apoyar a los editores para convertir la práctica ética en algo habitual dentro de la cultura editorial. Su Plan Estratégico ofrece una guía fundamental para los editores basada en tres principios:

Así pues, si como editores buscamos gestionar una revista de prestigio y gran reputación entre las publicaciones científicas de nuestra área resulta fundamental atender de forma específica a estos dos conceptos: apertura y transparencia tan intrínsecamente unidos a la buena gestión editorial y, que, trabajados convenientemente por el equipo editorial, se convertirán en el espejo reputacional de la revista.

Indexaciones prestigiosas, globales y regionales: JCR, Scopus, Google Metrics, así como REDIB y Dialnet Métricas

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-011

Una revista científica, frente a otras revistas académicas (de carácter divulgativo y profesional) ha de preocuparse no solo por su impecable gestión editorial, sino también de su visibilidad e impacto en la comunidad científica.

Las métricas en revistas científicas, que se han basado siempre en las citas recibidas por otras publicaciones de igual o superior posicionamiento, han sido el principal referente de “indexación”, sinónimo a su vez de calidad, prestigio y reconocimiento.

Si bien hay que reconocer que la asociación entre citas y calidad es reduccionista porque hay también otros parámetros más complejos que reflejan la “validez” de una publicación, la comunidad científica internacional ha aceptado esta medida como punto de referencia, partiendo de una premisa, al tiempo lógica y simple, esto es, que selectiva elección de manuscritos en un proceso editorial transparente y riguroso, y su necesaria alta visibilidad conlleva necesariamente a un gran impacto en la comunidad científica, que se traduce en citas en otros trabajos.

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Factor de impacto de las revistas de Comunicación de Emerging Source Citation Index

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-010

A continuación, se presenta el que sería el factor de impacto de las revistas de Emerging Source Citation Index (ESCI) del área de Comunicación. Se trata de un dato ficticio ya que este cálculo no se realiza de forma oficial por parte de Clarivate Analytics. No obstante, esta simulación va a permitir establecer una clasificación de revistas y ofrecer una visión sobre cómo se posicionan las publicaciones.

El ranking generado lo forman 114 revistas de las que 25 son españolas. Entre ellas, destaca la publicación Review of Communication Research que ocupa el primer puesto de ESCI en la categoría de Comunicación.

Por otro lado, Communication Methods and Measures que años anteriores se siituaba entre las primeras posiciones, ha abandonado este año ESCI y ha pasado a ocupar el puesto 20 de 88 en JCR. De este modo, dicha revista se sitúa ahora en el primer cuartil con un factor de impacto de 2.306 según datos de Web of Science.

Hay que señalar que el factor de impacto simulado ha sido calculado a partir de las citas que recibieron los documentos en Web of Science durante el año 2018 con datos obtenidos el 24 de junio de 2019.

Ciencia de máxima visibilización e impacto: Las nueve selectivas revistas españolas en JCR-Q1 en 2018

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-009

Según el Scimago Country Rank, España ocupa en 2018 el 12º país del mundo en producción científica de alta calidad (en el acumulado 1996/2018, el 10º, lo que supone una pérdida de dos puestos).

Si bien hay aun voces críticas (cada vez más silenciadas), el Journal Citation Reports y Scopus, como bases selectivas de ámbito internacional, son los dos portales más fiables y válidos para medir la mejor producción científica del mundo, más allá de su impacto social y local. Así se reconoce en los principales rankings del mundo y en las agencias de calidad de prácticamente todos los países con estructura científica. JCR recoge 80 países, 236 disciplinas y 236 revistas nuevas indexadas este año.

Nuestros investigadores, los españoles, han sabido proyectar la investigación nacional en el mundo, ocupando un digno puesto (al compás con nuestro PIB) que no se ha visto drásticamente afectado por el recorte en los presupuestos de investigación en la última década con la crisis estructural y global ni con la escasa recuperación de la inversión en I+D en los tres últimos años post-crisis.

Sin embargo, el otro pilar, junto a los investigadores, es nuestro tejido editorial científico y este es más que raquítico y muy alejado de nuestras tasas de producción científica (es obvio que tenemos que publicar más fuera que dentro para mantener la tasa de producción).

De las 11.877 revistas JCR que existen en el índice recién publicado (2018) solo 126 son revistas españolas (1% de la base) y de las 40.503 revistas que cuenta Scopus, a fecha de hoy (junio 2018), 794 revistas están editadas en nuestro país (solo 564 activas; 1,3% de la base). SJR-Scimago se ha quedado ya muy desfasado, de su base-fuente Scopus y solo mide 31.975 revistas Scopus, de las cuales son españolas solo 592; menos del 2% de la base). Se trata ya de por sí de un club selectivo muy por debajo de las 1.800 revistas científicas que Navas, Abadal y Rodrigues (http://bit.ly/2KO3Pbi) tienen registradas en España.

Y aun más selectivo es el número de revistas que están en el top de estas bases internacionales de prestigio.

En JCR solo 9 revistas (menos del 1% de las españolas, que son a su vez solo el 1% de la base internacional, esto es, menos del 0,1%) están posicionadas en el Q1 del Journal Citation Reports.

9-jcr-spainLas temáticas de estas revistas, como es generalizado en esta base, son del área científico-técnica y de las Ciencias de la Salud, disciplinas con fuerte potencial de crecimiento e inversiones, cuatro de ellas en inglés. “La Revista Española de Cardiología” ocupa el primer lugar en citas e impacto, seguida de “Archivos de Bronconeumología” y en tercer lugar por una revista psicológica en inglés “European Journal of Psychology applied to Legal Context”, como también la octava del área de la Psicología: “Psychological Intervention”. La cuarta publicación sigue estando en el ámbito sanitario “Emergencias”, como la sexta y séptima “International Journal of Clinical an Health Psychology” y “Adicciones”. La novena y última revista en Q1 es del área medioambiental “Ardeola: International Journal of Ornithology”.

Solo la quinta revista clasificada “Comunicar” (tercera en el número de citas con 1.367 y muy cerca en impacto de la cuarta) es del área social y humanística y representa a este nivel la producción editada en España en esta macroárea.

“Comunicar”, además, en sus áreas científicas, ocupa posiciones privilegiadas a nivel mundial en JCR. Es la 10ª revista mejor del mundo en Educación (sobre 243), y primera y única en español Q1 en esta disciplina, posicionándose en el top 5% mundial. Es la 9ª revista mejor del mundo en Comunicación, 1ª y única en español Q1-JCR. Es además la única revista JCR en esta especialidad de España sobre 84 revistas indexadas.

Es revista SCOPUS-Q1 (Citescore) en tres áreas distintas de conocimiento: primera en todas las áreas en español: top mundial 1% (la 5ª de 890 en Estudios Culturales), la top 8% del mundo (79ª de 1.040 en Educación) y la 9% mundial en Comunicación (26ª de 312) en estas tres especialidades. Esa la primera revista en valores absolutos sobre 2.820 en REDIB-2019 (índice de Revistas Latinoamericanas del CSIC) y la primera absoluta del top 100 de Google Scholar en español en todas las áreas (2018), así como la primera revista en Dialnet Métricas (2019) en Educación (1 sobre 225) y 1ª en Comunicación (1 sobre 55).

Scopus Preview y CiteScore, el indexador oficial de Scopus. SJR es ya un producto externo secundario

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-008

El mundo de las revistas científicas y sus indexaciones es altamente dinámico y en profunda conexión con la revolución que supone el big data y los flujos de información.

Scopus es una de las bases de datos más importantes de revistas científicas de todo el mundo, con implantación mundial y cobertura de 40.000 revistas de todas las especialidades.

Hasta hace muy poco tiempo, la indexación de esta base de datos la realizaba en exclusiva un grupo de investigación español, Scimago, que anualmente publicaba un índice (el famoso SJR: Scimago Journal & Country Rank), que clasificaba las revistas de Scopus por un factor de impacto de creación propia: SJR con sus correspondientes cuartiles, teniendo presente sus áreas de conocimientos y regiones/países (www.scimagojr.com/journalrank.php). Este índice ha sido tan popular (por su libre acceso y su página intuitiva) que muchos investigadores (e incluso evaluadores) han identificado e identifican aun hoy erróneamente Scopus con este portal privado.

Desde hace ya dos años (2017), Scopus cuenta con su herramienta oficial de medición de las revistas en su propio portal: Scopus Preview: https://www.scopus.com/search/form.uri?display=basic (sitio oficial), y que es donde realmente deben consultarse las revistas Scopus, con notables ventajas frente a otros productos secundarios e indirectos que, por desgracia, pueden contener errores notables.

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Avanzar ciencia: el plagio como virus máximo

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-007

Que toda ciencia aspira a lo inédito, lo original, lo relevante y lo impactante para mejorar la calidad de vida de las personas y la sociedad en general es casi una verdad intangible. Por ende, toda investigación competitiva, toda producción científica de calidad, toda tesis doctoral… debería tener este faro como brújula permanente.

PLAGIO-01Los editores de revistas de excelencia tenemos una enorme responsabilidad en este sentido porque somos los ‘gatekeepers’ de la ciencia, los porteros que permiten que una investigación se haga visible, y potencialmente impactante, para la comunidad científica.

El control de la integridad académica se ha convertido en los últimos años, no solo es un síntoma de la calidad de la publicación, sino también en una acción básica y esencial para preservar el ‘reconocimiento’ científico de la revista.

PLAGIO-02Desgraciadamente, estamos todos observando que las tasas de plagio académico son enormemente preocupantes en todos los niveles educativos. En ‘Comunicar’ se publicó un estudio en 2015 que demostraba que los estudiantes de secundaria no eran conscientes que copiar cualquier producto de Internet pudiera ser acto de usurpación o robo intelectual y mucho menos que pudiera ser constitutivo de delito (https://doi.org/10.3916/C44-2015-11).  Posteriormente, en 2016, publicamos un monográfico completo sobre ‘Ética y plagio en la comunicación científica’ (Comunicar, 48: www.revistacomunicar.com/index.php?contenido=revista&numero=48) con importantes aportes sobre este tema de investigadores internacionales.

El plagio se ha extendido como la pólvora también en la investigación científica y por ello en sus resultados de investigación, plasmados en los artículos científicos que nos llegan a las publicaciones académicas, incluso las de mayor posicionamiento a nivel internacional.

PLAGIO-04Bien es verdad que hasta hace poco tiempo (una década), las posibilidades de detección del plagio era casi mínimas porque la copia de las publicaciones en formato papel eran muy difícilmente detectables. Pero Internet y las ediciones en línea, al tiempo que han facilitado y proliferado el plagio, también han puesto en nuestras manos los mecanismos para su detección.

Hoy no puede entenderse una Universidad con una mínima reputación que no tenga a disposición de sus profesores (y también de sus alumnos) aplicaciones informáticas automatizadas de detección del plagio.

Esta realidad es igualmente trasladable a las revistas científicas que han de controlar sus tasas de plagio de todos los aportes que les llegan con posibilidad de revisión científica. Ahora bien, las múltiples aplicaciones de detección de copia ilegal no son todas igualmente efectivas no todas son válidas para cualquier tipo de fuPLAGIO-05ente. Es un error aplicar un programa antiplagio centrado en trabajos de estudiante a un artículo científico porque la focalidad de la búsqueda no es la misma y por tanto las tasas de captación de plagio diferirán de forma significativa.

‘Comunicar’ tiene publicada una sección dedicada al ‘Antiplagio’ Con más de 10 aplicaciones activas en Internet (www.revistacomunicar.com/index.php?contenido=antiplagio), algunas de ellas totalmente gratuitas pero con escasas prestaciones y otras (la mayoría) de pago y profesionales. CrossCheck (de CrossRef) es uno de los productos de mayor calidad para la detección de plagio en artículos científicos.

Finalmente, es muy importante saber interpretar las tasas de plagio para valorar un trabajo, ya que el porcentaje absoluto solo tiene un valor relativo al tener que tener presente muchos factores colaterales como el tipo de citación, las fuentes explícitas, el epígrafe donde se copia, las tasas por fuentes… En suma, un mundo que se debe conocer para que realmente la ciencia que se publique en las mejores revistas (también en las demás) responda a los criterios de novedad, original y que, en definitiva, genere el impacto deseado.

Gestión editorial, Visibilidad e Impacto de una revista científica. Tres claves de la calidad editorial

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-006

El equipo editorial de una revista científica persigue la máxima calidad de la publicación y para ello se plantean tres objetivos complementarios:

1. Mejorar de manera continuada la gestión editorial

2. Dar a conocer la revista al mayor número de lectores y potenciales autores, esto es, lograr visibilidad

3. Conseguir el mayor impacto posible en cada artículo publicado, como consecuencia de lo anterior.

Esta labor requiere establecer unas líneas estratégicas, lo que, sin duda, exige contar con la colaboración de un equipo de profesionales formado y coordinado.

La gestión editorial debe regirse por unos principios que garanticen la máxima calidad en todo el proceso, tal y como describimos en el post anterior de este Club de Editores, todos ellos presididos por unos principios éticos que respeten de manera escrupulosa a los autores que confían sus mejores producciones científicas a la revista, y a los lectores que esperan encontrar avances significativos en el estado de la cuestión de cualquier ciencia.

Visibilizar la revista supone algunos retos para el equipo editorial, que podrían agruparse en tres dimensiones:

  1. Por un lado, se debe garantizar el acceso de cualquier lector y autor a la revista, independientemente de que sea “Open Access” o no, a través de una página web atractiva, dinámica y que facilite toda la información que precise encontrar y que ofrezca la ayuda necesaria a los autores para enviar sus trabajos, de manera que se logre recibir el mayor número de artículos posible desde diferentes equipos de investigación y desde diferentes perspectivas científicas.
  2. La calidad de los artículos publicados ocuparía una segunda dimensión, lo que requiere una versión bilingüe de cada manuscrito, primando siempre la versión inglesa de los manuscritos, además de la lengua propia del país de origen de la revista, así como una atención especial a los metadatos: un título que identifique el trabajo y que sea impactante, un resumen que recoja lo más relevante del manuscrito y que invite al lector a leer el trabajo completo, y unas palabas clave que faciliten ser encontrado por cualquier investigador.
  3. La tercera dimensión es la relacionada con la movilidad de cada número publicado, iniciando su proceso con la difusión del denominado Call for Papers. Los recursos precisos para lograr la máxima movilidad, tanto en la versión preprint, como en la versión definitiva, son numerosos, cambiantes y en ocasiones, insuficientes.

Siguiendo el modelo de la revista Comunicar, presentamos a continuación los recursos que garantizan la Visibilidad de una revista:

  • Blog vinculado a la revista
  • Redes Sociales: Facebook, Twitter, Google +
  • Redes Sociales Académicas: Academia.edu, ResearchGate
  • Youtube
  • Wikipedia
  • Repositorios
  • Bases de Datos
  • Gestores de bibliografía: Mendeley
  • Correos masivos
  • Consorcios con otras revistas de calidad

El tercer objetivo del que se ocupa el equipo editorial es lograr el máximo Impacto de la publicación como consecuencia de una buena gestión editorial y de la visibilidad conseguida. Es un trabajo que comienza cuando la revista publica un nuevo número, pero que no puede controlar el equipo editorial, puesto que es el resultado de un trabajo metódico y sistemático realizado previamente. El Impacto es un factor sumamente relevante en la edición de una revista científica, y ha de ser uno de los objetivos a cumplir por el equipo editorial, cuidando en todo el momento el proceso editorial y de visibilidad de la revista, puesto que es, como ya se han mencionado, la consecuencia de un trabajo riguroso y de calidad.

Este compromiso por parte del equipo editorial, de conseguir la visibilidad y el impacto de cada artículo, inevitablemente vinculado a una gestión editorial de calidad, requiere de la colaboración de los autores. Estos son un valor fundamental para lograr la mejora continua de la revista en busca de la calidad científica y editorial.

Gestión editorial: preámbulo de la calidad

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-005

El éxito de las publicaciones científicas es algo que depende de diferentes factores, pero sin duda, hay uno que resulta la piedra angular para poder escalar posiciones en las indexaciones nacionales e internacionales: la CALIDAD. Este término aplicable a prácticamente todos los procesos en las actuales sociedades se define de modo breve como «superioridad o excelencia de algo o de alguien», bien, pues en el caso de las revistas científicas será la gestión editorial la que marque la diferencia entre unas publicaciones y otras, siendo el preámbulo y la clave de una calidad asegurada.

Para que la gestión editorial sea óptima será fundamental garantizar unos criterios de calidad que irán guiando el recorrido de la publicación y asegurando a medio plazo una calidad en su acepción de superioridad o excelencia. Diez son los criterios de calidad que guían una buena gestión editorial:

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Fuente: Revista Comunicar 

Veamos en detalle cada criterio que debe guiar a los editores de una publicación para avalar la calidad de dicha publicación:

  • Impacto y prestigio: Será fundamental que la prioridad de la gestión editorial tenga entre sus objetivos posicionar a la revista en principales indexaciones y bases de datos.
  • Visibilidad y acceso: El acceso al conocimiento abierto y compartido es un criterio que contribuye de modo relevante a la visibilidad y acceso de la publicación.
  • Puntualidad y seriedad: Este rasgo garantizará un flujo eficiente de manuscritos, estableciendo plazos y cumpliéndolos autores y editores se sentirán respaldados.
  • Rigor del proceso: El proceso editorial debe de estar absolutamente avalado por la transparencia y pulcritud en la gestión, este rigor se apoya en un Consejo de Revisores que de modo anónimo evaluará los manuscritos.
  • Ética y compromiso: Cada revista debe albergar un código ético que vele por deberes y derechos de autores, revisores y editores, asumiendo todos unas prácticas honestas y respetuosas.
  • Gestión editorial: Referida de modo particular a la plataforma OJS de gestión que la revista utilizará y donde de modo organizado y planificado quedarán registradas todas las gestiones de la publicación.
  • Comunidad científica: La consolidación de un gran equipo será clave debiendo integrar: expertos académicos , revisores comprometidos y un equipo técnico que vele por un resultado óptimo en la publicación de cada número.
  • Tecnologías emergentes: En las sociedades actuales, más que nunca, cualquier gestión implica una actualización constante en cuanto a las tecnologías utilizadas en los procesos, también así en las revistas científicas que quieran mejorar sus índices.
  • Originalidad y progreso: La publicación de trabajos originales e inéditos garantiza también la calidad de la revista que debe velar por ello controlando el plagio y el autoplagio, hechos recurrentes en la era de Internet.
  • El autor: Todo equipo editorial debe de tener claro que el autor es el que sustenta y da sentido al proceso, por lo que apoyarlo, guiarlo y velar por la visibilidad y calidad de su trabajo redundará en la calidad de la revista.

Ética: La brújula de toda revista

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-004

Las revistas científicas se han convertido en los últimos años en los “porteros de la ciencia”. Todo trabajo que quiera tener una alta visibilidad y reconocimiento por la comunidad académica ha de ser publicado en una revista de reconocido prestigio internacional. Todo el mundo en la academia, por ello, desde los doctorandos hasta los catedráticos más afamados, quieren y necesitan publicar en revistas de alto nivel para dar crédito y reconocimiento a sus trabajos y también, por qué no decirlo, para sus acreditaciones y promociones profesionales. Esto genera una exigente competitividad no exenta de tensiones. Los investigadores se evalúan por sus publicaciones, pero también los editores y sus revistas por los trabajos que publican y su capacidad de impacto (esto es, originalidad, novedad…) en la comunidad.

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¿Qué es Club de Editores?

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-003

Club de Editores es un portal de Revista Comunicar, revista científica de Comunicación y Educación, indexada en las principales bases de datos internacionales, que pretende complementar sus otros blogs activos en español, inglés y portugués.

Diseñado y redactado principalmente por el Consejo de Editores de Comunicar, este Club de Editores pretende ofrecer recursos para la edición de publicaciones científicas de una forma planificada y estratégica, así como servir de espacio de formación sobre la gestión en la edición científica para contribuir al desarrollo de publicaciones.

 

ESCI/Comunicar: La caja negra ya transparente

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-002

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Los editores de revistas científicas son quizás la parcela de investigación más fiscalizada y revisada. Hoy día el valor de una revista científica se mide por el número de indexadores que la contemplen y el prestigio de éstos, así como el ránking de posicionamiento que la cabecera sea capaz de alcanzar en los parámetros de evaluación. Poco a poco se ha ido clarificando el panorama de indexadores internacionales, al menos en las Ciencias Sociales, donde la dispersión, la variabilidad y por qué no decirlo, el desconocimiento de la comunidad científica era más que evidente. En Ciencias como Química, Física o Medicina el predominio del JCR (Journal Citation Reports) desde los años ochenta del siglo XX era palpable y el papel de Scopus ha sido siempre secundario, si bien en constante crecimiento, especialmente en otros contextos como Latinoamérica donde este portal es referente incluso en ciencias exactas.

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El reloj: la puntualidad y regularidad como máxima norma

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-001

La puntualidad y regularidad en la gestión editorial de cualquier publicación científica que se precie de serlo y de ganarse un respeto entre la comunidad académica es y debe de ser uno de sus criterios de calidad.

La periodicidad de la publicación (trimestral, cuatrimestral, semestral o incluso anual) garantiza un eficiente flujo de manuscritos y la seriedad con la que se marquen los plazos del proceso dará buena cuenta del tipo de publicación del que se trata. Rigurosamente explícitas en la normativa de la publicación, será fundamental que el autor pueda seguir con puntualidad las diferentes partes del proceso: Continuar leyendo «El reloj: la puntualidad y regularidad como máxima norma»