Manuscritos: la estructura de un artículo de investigación

El hecho de que los manuscritos, que se pretendan publicar en revistas científicas, tengan que responder a una estructura consensuada no se debe a cuestiones de estilo o formales, ni es asunto baladí. Por el contrario, tiene como principal objetivo el que estos artículos puedan ser compartidos y se pueda transmitir a los demás miembros de la comunidad científica, de una manera correcta, los resultados que se hayan encontrado en las investigaciones, esta es la razón fundamental de que los manuscritos estén organizados y respondan a una estructura específica.

Los editores tienen que velar para que los artículos publicados en sus revistas estén organizados y respondan a una estructura (además, por supuesto, de controlar que los Metadatos –título, resumen y palabras clave- y las Referencias bibliográficas, estén correctamente realizados y siguiendo la normativa de su campo científico). Este es un aspecto que, en nuestra opinión, deberían contemplar los Editores Jefes y los Editores Asociados cuando realizan la revisión de edición, previa al envío del artículo a los revisores.

En la actualidad existen distintos modelos consensuados a la hora de organizar los manuscritos, el modelo más extendido, el IMRyD, está compuesto por: Introducción, Material y Métodos, Resultados y Discusión (otros dos modelos que también son utilizados son: – IRDyM: Introducción, Resultados, Discusión, Materiales y Métodos y – AIMRDA: Abstract, Introducción, Materiales y Métodos, Resultados y Discusión).

Estos modelos son los que habitualmente se utilizan en las revistas científicas, aunque lo cierto es que algunas nombran estos apartados, cuando los exponen en su normativa a autores, utilizando otros epígrafes, pero lo cierto es que lo que se pide para cada uno de los apartados coincide, independientemente del término que se utilice para nombrarlo. Lo verdaderamente importante, en nuestra opinión, no es la palabra que se utilice, sino el hecho de que se controle por parte del equipo editorial que en cada uno de los apartados los autores incluyen, de manera clara y sin repetir información (no olvidemos la necesidad de que la redacción científica se caracterice por la precisión, claridad y brevedad), lo que tienen que incluir.

Sin querer minimizar o simplificar la dificultad del trabajo que supone, para los equipos editoriales, la tarea de realizar la revisión de edición, creemos que lo fundamental es comprobar si los autores en sus manuscritos responden a la pregunta básica de cada apartado y exponen en estos lo que cada uno debe contener, es decir:

Si en la Introducción se da respuesta a la pregunta ¿cuál es el problema? comprobando además que el texto está en relación con el conocimiento acumulado en ese ámbito. Es decir, si los autores sitúan el trabajo que presentan en el estado del arte del conocimiento en el tema del artículo.

Si se puede verificar que en el apartado de Método se contesta a la pregunta ¿cómo se ha estudiado el problema? y comprobar que se describe la Metodología que se ha empleado en la investigación, así como los tres subapartados del Método: Muestra, Instrumentos y Procedimiento.

Comprobar que en el epígrafe de Resultados se responde a la pregunta ¿qué se encontró? y ver que los autores realizan una exposición clara de los resultados obtenidos y que estos se muestran sin opiniones o interpretaciones (lo más objetivo posible).

Por último, con respecto al último apartado, Discusión y Conclusiones, es preciso comprobar que se da respuesta a la pregunta ¿qué significado tiene lo que encontré? Y constatar que los autores realizan una interpretación de los resultados que han obtenido y sus implicaciones, al mismo tiempo que comparan estos resultados con los encontrados en investigaciones previas sobre el mismo tema, es decir, si sitúan los resultados de su investigación entre las ideas vigentes sobre lo investigado. Se hace preciso también comprobar que en las Conclusiones realizan una recapitulación de los hallazgos más importantes que han encontrado y que exponen las Limitaciones de la investigación y las nuevas propuestas de investigación.

Como comentábamos al principio en escritura científica es necesario organizar los artículos siguiendo una estructura, una de las tareas de los equipos editoriales es comprobar que esta se sigue.

Normativa para autores y chequeo previo

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-023

farol que alumbraEstos dos documentos, que están directamente relacionados, son de los más consultados en la página de inicio de cada revista y los consideramos preceptivos para toda revista que pretenda considerarse de calidad. Ya insistimos en su importancia en otra entrada de este blog https://bit.ly/3c5FRTe y en la necesidad de que la normativa para autores recoja una serie de elementos entre los que cabe destacar:

– Las características de la revista en lo relativo a su temática, tipo de aportaciones (Investigaciones, Informes, Estudios, Propuestas, Revisiones, etc.), periodicidad, secciones y número de artículos publicados.

– Todo lo relacionado con el proceso editorial con respecto a los tiempos (número de días de revisión y publicación) y el flujo de correo con los autores (correos de recepción, desestimación, inicio proceso de revisión, publicación, difusión de los manuscritos, etc.)

– Los documentos a enviar a la hora de presentar un artículo, así como la estructura y epígrafes que debe tener cada uno de ellos, su extensión, aspectos formales a considerar (tipo de letra, márgenes, justificación, modo de presentar tablas y figuras, etc.), la normativa de referencia que se utiliza y cómo deben estar redactados, así como el número máximo de autores permitido. Continuar leyendo «Normativa para autores y chequeo previo»

Decálogo de criterios e indicadores de calidad

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-019

Uno de los principales apartados/documentos de una revista científica, junto con el de Fortalezas, es el de Criterios e indicadores de calidad. En este apartado se deben describir las características y fortalezas que tiene una revista con respecto a su gestión editorial, y es el seguimiento de estos criterios declarados lo que garantizará una buena praxis y una gestión transparente del proceso editorial.

En la web de la revista Comunicar presentamos un enlace a nuestro decálogo de criterios de calidad donde podemos ver que el primero de ellos, Impacto y prestigio, se refiere al posicionamiento de la revista en las principales bases de datos nacionales e internacionales, plataformas de evaluación de publicaciones, directorios selectivos, bases de datos bibliográficas, hemerotecas selectivas, portales especializados y catálogos de bibliotecas de todo el mundo. Es por eso que en este punto toda revista que aspire a un alto estándar de calidad debería mostrar todo lo relacionado con su impacto y prestigio.

criterios de calidadComo segundo punto, Visibilidad y acceso, se tendría que enunciar el seguimiento de una política editorial de acceso al conocimiento abierto y compartido. La disponibilidad de los artículos en distintos idiomas y de forma gratuita. La web de la revista debería tener versiones en varios idiomas y su visibilidad se debe potenciar mediante distintas formas de acceso (ePub, pdf, html, xml, etc.) además de tener presencia activa en redes sociales académicas y genéricas

Continuar leyendo «Decálogo de criterios e indicadores de calidad»

Normas, normas, normas

https://doi.org/10.3916/club-de-editores-015

Aunque el título de este post pueda parecer repetitivo, que lo es, nuestra intención es enfatizar la importancia que le concedemos a este apartado de la gestión editorial. Son muchas las razones que justifican que las revistas científicas cuenten con distintos apartados normativos que estén lo suficientemente pormenorizados. Expondremos estas razones desde tres perspectivas distintas: autores, editores y revisores.

libro con lupaDesde la perspectiva de los autores (recordemos la necesidad y conveniencia de que como editores nos pongamos en el lugar del autor) y siguiendo uno de nuestros criterios de calidad “El autor como máxima”, los autores agradecen (agradecemos ya que la mayoría de los editores también somos autores por lo que no nos resulta difícil ponernos en su lugar) que cuando vayan a someter a evaluación el resultado de sus investigaciones, siguiendo las “Normas para autores” de nuestra revista, el porcentaje de ambigüedad sea mínimo o no exista. Para que esto ocurra, previamente, a la hora de redactar el manuscrito tienen que conocer una serie de aspectos que es necesario que la normativa recoja de forma clara y pormenorizada, los principales son:

– La temática de la revista, su número de publicaciones anuales, así como el número de manuscritos de cada número. La existencia o no de secciones -Dossier (Monográfico) y Caleidoscopio (Miscelánea)- y el número de artículos que se puede publicar en cada una

– Información sobre el proceso editorial y el “flujo” de correo con autores (recepción, desestimación, envío de los informes de evaluación científica, envío de prueba de imprenta para su corrección ortotipográfica, etc.)

– Información clara, en número de días, sobre los tiempos de recepción, revisión y publicación

– La forma en la que se realizará el proceso de revisión de sus artículos y en base a qué “protocolo de revisión”

– El tipo de aportaciones que se pueden enviar (Investigaciones, Informes, Estudios, Propuestas, Revisiones, etc.)

– La extensión del título (en caracteres con espacios) y cómo debe estar redactado

– La extensión, mínima y máxima del texto (tanto en su versión española como inglesa)

– El número máximo de autores permitido

– La estructura y epígrafes del manuscrito, así como su forma de su numeración

– El tipo de: letra, interlineado, justificación, márgenes, etc. así como el uso, o no uso, de subrayados y negritas

– El modo de presentar las tablas y figuras (tablas y gráficos en 3D, normativa APA, etc.), cómo se confeccionarán y su número máximo (insistiendo en la conveniencia de utilizar la plataforma Figshare (http://figshare.com) para subir el material complementario que, por motivos de formato o tamaño, no se pueda insertar en los artículos)

– La normativa de referencia que se utiliza (APA 7, Chicago…), la necesidad de que aparezca el DOI en todas las citas que lo tengan y la utilización de acortadores para las direcciones web (a excepción de los DOI)

– El total de documentos que se debe subir (Presentación, manuscrito anonimizado, ideas clave, etc.)

Los autores agradecen también (y a los editores les facilita la labor) que todos estos puntos puedan ser revisados mediante una tabla de “Chequeo previo” que les permita cerciorarse, antes del envío, de que han seguido la normativa requerida por la revista

Desde la perspectiva de los editores podríamos exponer muchas razones que avalan la necesidad de una normativa clara, pero, de momento y por cuestión de espacio, solo mencionaremos dos:

– La responsabilidad del artículo -a la hora de su difusión y aumento de visibilidad e impacto- no solo es de los autores sino también del equipo editorial. Si se pretende que los manuscritos alcancen visibilidad e impacto, estos deben de seguir una serie de estándares: concreción del título, calidad del resumen, emergencia de la temática, extensión, estructura, número de palabras clave, referencias, etc. que los editores deben controlar por lo que la normativa ayuda, entre otros muchos aspectos, a definir una línea editorial clara.

– En el flujo de correspondencia con los autores, sobre todo en el caso de que el articulo sea desestimado o rechazado, ayuda bastante en la labor editorial el contar con una normativa clara a la hora de dar respuesta a las quejas que estas decisiones suscitan.

Igualmente son muchas las razones desde la perspectiva de los revisores, pero nos vamos a queda con una:

Tenemos que trasladar una idea clara de lo que se pretende que evalúen nuestros revisores, qué valor deben dar a cada apartado y aspecto, qué tipo de lenguaje debe ser utilizado en las revisiones… y esto solo será posible si nuestra normativa es clara y ponemos a su disposición un “Protocolo de revisión de manuscritos”, en nuestra opinión con aspectos cuantitativos y cualitativos, que también sea claro y fácil de cumplimentar.

Para terminar, queremos resaltar que, en nuestra opinión, el hecho de que una revista científica cuente con una normativa clara y suficientemente pormenorizada, se convierte en uno de los principales criterios de calidad de esta pues ayuda a garantizar otra serie de criterios como son la “Puntualidad y seriedad”, el “Rigor en el proceso”, la “Ética y el compromiso”, la “Calidad del Proceso editorial” y la consideración del “Autor como máxima”.