Según la Real Academia Española existen una cincuentena de tipos de libros -en su amplitud conceptual- (eclesiásticos, registrales, contables…), aunque en este post nos centraremos en aquellos que son de interés para los trabajos académicos, divulgativos, ensayísticos y de investigación. Para efectos legales, un libro es todo aquel impreso (y digital) no periódico que contiene […]

Según la Real Academia Española existen una cincuentena de tipos de libros -en su amplitud conceptual- (eclesiásticos, registrales, contables…), aunque en este post nos centraremos en aquellos que son de interés para los trabajos académicos, divulgativos, ensayísticos y de investigación.

Para efectos legales, un libro es todo aquel impreso (y digital) no periódico que contiene más de 49 páginas (UNESCO, 1964) y que cumple con el requisito de tener un identificador numérico internacional (ISBN). En España, además, existe la obligación de depositar cuatro ejemplares en cualquier formato a la administración pública si la finalidad del libro es su venta o distribución, como una medida de preservar el patrimonio cultural e intelectual del país. Generalmente de estos procesos se encargan las editoriales, aunque los fondos de Universidades y Centros de Investigación también lo suelen hacer.

Para organizar las tipologías de libros en este post, las dividiremos en tres grupos: libros docentes, de referencia o consulta, y científicos o de resultados de investigación.

Libros docentes

La finalidad de este tipo de obra es servir como referencia para alumnos de grado, postgrado y doctorado sobre una asignatura o serie de asignaturas específicas, aunque también buscan alinear los contenidos de un área del conocimiento para docentes de una misma universidad o país. Entre ellos podemos encontrar manuales, instructivos y guías.

La estructura de los libros docentes generalmente obedece a la propia evolución de la asignatura a tratar. Es decir, se comienza desde los aspectos básicos, introductorios y troncales, hasta el desarrollo más complejo de la misma, por lo que es normal que los índices se asemejen mucho al temario de una guía docente o sílabo.

Aunque el estilo redaccional de las obras docentes dependerá del nivel educativo al que está destinado (grado, postgrado, doctorado), deben ser claros y ordenados, pues la intención es que los alumnos y otros docentes puedan, a través de su lectura, comprender y profundizar el contenido de una asignatura. Es, por así decirlo -y salvando las distancias- la evolución del libro de texto escolar.

Libros de referencia o consulta

En este tipo de obras, mucho más extenso en subcategorías que el anterior, se encuentran las monografías, libros de debates, libros blancos, memorias, anales, ensayos, entre otros. El objetivo de estos es discurrir, debatir y contrastar sobre uno o varios ejes temáticos.

Obviamente, su estructura y estilo redaccional dependerá de su finalidad, pues no es lo mismo un libro blanco que realiza -a modo de informe- un grupo o centro de investigación para una entidad pública, que un libro de debate o ensayo, con una visión más explicativa y de formato libre. Asimismo, las memorias y anales son muy diferentes a las actas de congresos o a las monografías de referencia.

Libros científicos o de resultados de investigación

Un libro de divulgación científica es una obra individual o colectiva que versa sobre un mismo área o ámbito del conocimiento, y que presenta resultados de investigación(es). Generalmente está estructurado en capítulos, bien teniendo entre todos ellos, o cada uno de ellos de forma independiente, la estructura de informe de investigación (Introducción, Materiales y método, Resultados, Discusión, Conclusiones y Referencias).

Estos libros suelen ser coordinados por grupos, redes o centros de investigación, así como por asociaciones de investigadores, aunque cada vez más se estandariza como una forma de producto de difusión y transferencia de proyectos de investigación en Europa.

Dada la naturaleza tan específica de este tipo de obras, las editoriales saben que son de difícil comercialización -al no ser de interés general, como en el caso de los libros de referencia, o colectivos, como el libro docente-, por lo que suelen cobrar a los autores, grupos, redes o asociaciones, un cargo para hacer frente a los gastos de su producción.

Indicadores de “calidad” de una editorial y de los libros

Hiperbólicamente, existen más editoriales en Iberoamérica que libros publicados. Aunque en la actualidad hay más demanda por publicar -que no leer- artículos en revistas científicas, dadas las presiones de muchas universidades y agencias de acreditación en España y América Latina, el mundo editorial sigue existiendo, aunque viendo mermada su capacidad desde hace al menos 15 años.

Hay universidades y centros de investigación que cuentan con sus propios fondos y sellos editoriales. También hay países que tienen editoriales en ministerios (como en Educación o Cultura), en sedes de poderes públicos (como en el legislativo y judicial), y hasta en entidades regionales y locales, además de todas las iniciativas privadas globales en este sentido. La digitalización también ha contribuido a que nacieran nuevos tipos de editoriales y servicios de impresión a la carta (que no son lo mismo), lo que hace que emerja la pregunta ¿dónde es mejor publicar para mi desarrollo curricular?

Publicar un libro para que tenga gran alcance se puede hacer bajo formatos de auto impresión o con licencias abiertas (como Creative Commons) que permita subirlo a Internet sin ningún problema de derechos. Sin embargo, esta modalidad puede no ser positiva a la luz de su reconocimiento por parte de las agencias de evaluación del profesorado (como ANECA, Conacyt, ColCiencias, etc.).

En este orden de ideas, algunas agencias de evaluación del profesorado se suelen guiar por la inclusión de las editoriales y libros en índices específicos, como son:

  • Scholarly Publishers Indicators (SPI): Se trata de un ranking del prestigio de editoriales académicas (españolas e internacionales), promovido por la Federación del Gremio de Editores de España, financiado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España, y realizado por el Grupo de Investigación sobre el Libro Académico (ILIA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Su última actualización fue en 2018.
  • Sello de Calidad en Edición Académica (CEA-APQ): Es otra iniciativa española avalada por la Federación Española de Ciencia y Tecnología (FECYT), la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) y promovido por la Unión de Editoriales Universitarias Españolas (UNE). Para su quinta convocatoria, en septiembre de 2021, han obtenido este sello de calidad 49 colecciones de editoriales universitarias españolas.
  • Book Citation Index (BKCI) de Clarivate Analytics: Es un apartado de la Web of Science de Clarivate Analytics en el que se incluyen más de 60.000 libros que han pasado un proceso de selección interna (índice selectivo), en el que se analizan las citas generadas del libro en otros documentos de la WoS, se capturan todos los metadatos de la obra editorial y se enlazan los registros de las referencias. A diferencia de los anteriores, la inclusión de una obra en el BKCI se hace después de que el libro esté publicado.

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