Blog de la Revista Comunicar

Comunicar en positivo o negativo en el activismo social

Comunicar en positivo
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El artículo titulado: Comunicar en positivo o negativo en el activismo social, de los autores Daniel Pinzano-Catayud, Eloisa Nos-Aldas y Sonia Agut-Nieto, publicado en el número 62 de Comunicar, se enfoca en las herramientas que requiere el tejido asociativo de la justicia social para reforzar propuestas de comunicación que trasciendan a la reacción emocional y a la identificación con la marca.

En ese contexto, los autores plantean un estudio experimental bifactorial resultado de la acción negativa versus la positiva, así como de la fuente favorable versus la desfavorable.

Los resultados del estudio muestran que comunicar en positivo o en negativo, sumado a centrarse en los éxitos o en los fracasos constituyen aspectos de especial relevancia a la hora de mantener a los activistas en tensión reivindicativa, lo cual va en consonancia con el planteamiento de estrategias comunicativas que trascienden a las reacciones emocionales o de identificación con la marca.

Del mismo modo evidencian que la participación en defensa de las causas sociales no solo se produce en un contexto favorecedor como el digital, sino cuando una causa realmente motiva las audiencias.

Cómo citar este artículo:

Pinzano-Catayud, D., Nos-Aldas, E., & Agut-Nieto, S. (2020). Comunicar el positivo en el activismo social. Comunicar, 62, 69-78.

https://doi.org/10.3916/C62-2020-06

Desinformación, la otra pandemia

Captura de Pantalla 2020-05-18 a la(s) 19.58.12Información falsa, rumores, y noticias inexactas o sacadas de contexto se han expandido con la misma velocidad que el COVID-19, complicando las medidas de contención, y provocando la toma de decisiones equivocadas en la población.

Esa es una de las razones por las que la Organización Mundial de la Salud declaró al creciente fenómeno desinformativo como “infodemia” y ha dedicado no pocos espacios a advertir y generar conciencia sobre ella; sin embargo, en un contexto donde todos somos productores de información, la mayor dificultad es concienciar al público y que se abstenga de compartir algo si no está seguro de su procedencia y veracidad.

Una de las informaciones falsas que se viralizó en redes sociales a nivel internacional fue aquella que señalaba que se estaba arrojando cuerpos al mar, debido al exceso de cadáveres y la falta de espacios  en cementerios de Guayaquil, la ciudad mayormente afectada por la pandemia en Ecuador.

La información estuvo compuesta por la combinación de un video de inmigrantes que naufragaron en Libia en 2014 y otras de un hombre en silla de ruedas que iba a ser trasladado en lancha hacia la isla donde reside. Ambos elementos, hábilmente editados, provocaron caos en el país.

En Puerto Rico, a finales de marzo, circuló el audio de un pastor que advertía del cierre de comercios y el desabastecimiento alimentos por el resto del año. Ello provocó que una multitud de personas acudiera a supermercados y farmacias generando caos e incluso olas de violencia en ese país.

A estas se suman fake news comunes en todos los países sobre remedios caseros y farmacológicos para curar la enfermedad, y de los cuales no existe evidencia científica.

Iniciativas para contener la desinformación

La avalancha de fake news ha provocado que se generen iniciativas lideradas desde el periodismo para frenarlas. Así, los medios que integran el Grupo de Diarios de América (GDA) ha asumido la responsabilidad de verificar informaciones y rumores difundidos en redes sociales.

En Argentina los medios nacionales publicaron los Consejos para la población acerca de los rumores del nuevo Coronavirus de la OMS, con los que se señala que se redujo el impacto de la desinformación.

A esto se suman verificadores de información como Chequeado en Argentina, Verificado en México, Ecuador Chequea y otras. Incluso se ha conformado la Coronavirus Facts Alliance, proyecto del Poynter Institute y la Red Internacional de Fact-Checkin (IFCN), para combatir la desinformación en la pandemia; al momento ha desacreditado más de 4800 engaños en 43 idiomas.

La Unesco aporta con el documento: Periodismo, libertad de prensa y COVID-19, que brinda recomendaciones para combatir la desinformación.

Por su parte Facebook, Twitter, Google, WhatsApp y otros, que elimina informaciones catalogadas como falsas. Solo en marzo Facebook identificó al menos 40 millones de publicaciones problemáticas, entre informaciones falsas, promotoras de odio, rumores, etc., relacionados con COVID-19, basados en 4 mil artículos de fact-checkers del mundo.

A pesar de estas labores la desinformación se mantiene circulando en redes sociales, la clave sigue siendo la educación de la ciudadanía frente a la discriminación de contenidos y al uso crítico de medios de información.

 

Tecnologías transforman la demanda de habilidades para el mercado laboral

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En los últimos años se ha hecho común la afirmación “los niños de hoy trabajarán en empleos que todavía no existen”, esta afirmación se respalda en la creencia que los cambios tecnológicos y la innovación motivarán a las empresas a buscar a jóvenes proactivos y con dominio de las TIC para llenar vacantes.

Esta es una de las ideas que explica el Informe sobre desarrollo mundial 2019 del Banco Mundial, el cual hace especial énfasis en la naturaleza cambiante del trabajo a la luz de los cambios económicos, sociales y sobre todo tecnológicos que viven las sociedades del mundo.

Una de las cuestiones más preocupantes surge ante un posible crecimiento del desempleo producto de la robotización de actividades que llevaría a las empresas a prescindir de personas y a considerar que las TIC están modificando la demanda de habilidades requeridas por las empresas.

En América Latina y El Caribe, por ejemplo, producto de la adopción de tecnología digital las habilidades cognitivas e interpersonales han cobrado mayor importancia, es decir gente con buena formación digital y que al mismo tiempo sean capaces de mantener una buena comunicación que les permita transmitir o recibir correctamente todo tipo de información al tiempo de mantener un alto nivel de compromiso con el trabajo.

Esta constituye una de las grandes limitantes de los trabajadores de la zona donde el 44% entre 15 y 64 años, adolece de un analfabetismo funcional, es decir que no cuentan con competencias suficientes en lectura, escritura y cálculo elemental, claves para sobrevivir en el mundo laboral y cuya deficiencia representa un costo social de 5 mil millones de dólares al año. Si no desarrollan estas competencias, la mayoría de las cuales se adquieren en la educación primaria, muy difícilmente se puede esperar que tengan competencias en el manejo de las TIC.

En ello juega un papel crucial la deserción estudiantil a temprana edad debido, entre otras, a limitaciones económicas, la baja calidad educativa, la falta de acceso a la educación y otras que dificultan el acceso a un trabajo formal.

Ante ello en algunos países se ha implementado iniciativas que coadyuven a la formación de adultos en habilidades básicas que permitan mejorar las oportunidades laborales, pero muy pocos generan impactos positivos debido especialmente a un diseño deficiente y a un diagnóstico incorrecto de los destinatarios de estas iniciativas, según el informe.

En México está el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos que ofrece programas equivalentes a la educación primaria o secundaria; en Argentina el programa Entra21 ofrece pasantías y cursos de formación; en República Dominicana el programa Juventud y Empleo permitió el desarrollo de habilidades no cognitivas y el nivel de formalidad en los puestos de trabajo, a pesar de ello no se incrementó el empleo de los adultos participantes.

También se registra iniciativas enfocadas en grupos más jóvenes como Pro Joven de Perú y Proyecto Joven de Argentina y otras enfocadas en la generación de negocios propios como el Programa de Apoyo al Microemprendimiento de Chile

Además de lo señalado otro agravante del acceso a empleo es el incremento de la informalidad, que en América Latina es mayor al 50%, donde los salarios y la productividad son significativamente menores que en el sector formal, sumado a una falta e incluso ausencia de beneficios como seguro médico ni protección social.

De modo general, el cambio tecnológico ha cambiado y seguirá cambiando el panorama laboral, educativo, y sociocultural del mundo, y por ello hará cada vez más difícil anticipar qué tipo de habilidades específicas de un empleo permanecerán y cuales no en el mercado laboral futuro.

Lo cierto es que si las sociedades no están en la capacidad de cubrir las necesidades educativas básicas de buena parte de su población difícilmente se podrá esperar su inserción en el mercado laboral dentro de 10 o 20 años, o de brindarles las herramientas que les permitan emprender y generar oportunidades de empleo para ellos y otros miembros de la sociedad.

Desinformación aviva la violencia en medio de crisis de países sudamericanos

América del Sur se ha convertido en el escenario de una crisis política de gran complejidad que ha motivado levantamientos sociales y cambios en algunos gobiernos.

Fotografías, vídeos y declaraciones falsas y otras sacadas de contexto, se difunden de forma masiva provocando pánico, ira e inusitadas olas de violencia. Este fenómeno tiene que ver con tres aspectos: el primero de ellos la falta de información que permita comprender qué sucede en el entorno de cada país, la segunda es la escasa credibilidad hacia los medios tradicionales, lo que ha llevado a los usuarios a buscar medios alternativos, y la tercera la falta de competencias mediáticas de los usuarios para discriminar la información verdadera de la que no lo es.

En Ecuador, las medidas económicas anunciadas por el presidente Lenin Moreno a inicios de octubre provocaron el rechazo de diversos sectores sociales, los cuales protagonizaron movilizaciones durante 12 días. En este periodo se suscitaron actos delictivos y violentos que obligaron al gobierno a decretar estado de excepción.

En redes sociales se hicieron virales fake news acerca de supuestas injerencias de otros países en las medidas económicas, el falso pago a migrantes venezolanos con recursos públicos, la reducción de salarios, la condonación de deudas para millonarios y empresarios, muertes y hechos de violencia en contra de manifestantes por parte del Ministerio de Defensa, entre otros.

Como medida para contrarrestar la información falsa el gobierno desarrolló una campaña masiva de SMS a través de las tres principales operadoras de telefonía del país. Los mensajes apuntaban a desmentir los rumores circulantes en redes sociales y apaciguar a las masas frente a actos de vandalismo registrados a nivel nacional.

Chile vive un momento crítico desde el 18 de octubre, debido a medidas económicas adoptadas por el gobierno. A pesar que el presidente Sebastián Piñera decidió dar marcha atrás con las decisiones anunciadas la ola de protestas ha ido en aumento por problemas acumulados desde hace décadas. Los chilenos piden cambios en la constitución.

Desaparecidos, cortes de servicios básicos, incendio de hospitales, colegios y otros recintos, planes extremistas para frenar protestas, carabineros consumiendo drogas, declaraciones falsas el presidente, asesinato de manifestantes y otras han sido las fake news con mayor difusión en las cuatro semanas de protestas.

En Bolivia las protestas iniciaron el 20 de octubre después de un controversial recuento de votos de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de ese país. Con un 84% de votos escrutados los resultados apuntaban a una segunda vuelta, pero al finalizar el mismo se determinó el triunfo de Evo Morales quien era reelegido por cuarta ocasión.

La escasa claridad en la obtención de resultados finales provocó la ola de rumores sobre el tema: injerencia rusa a favor de Morales, información comprometedora de la oposición acerca de Morales, su próxima con apoyo militar y otras. La situación se salió de control con la difusión de una fotografía falsa de un joven quemado por simpatizantes de Morales. Producto de la violencia que desencadenó esta información dos personas murieron y se intentó quemar a otra como represalia, después se comprobó que la imagen correspondía a un hecho en México.

Es claro que Internet ha posibilitado la creación de medios alternativos de información, pero todavía está pendiente trabajar en su uso responsable y en la formación de los usuarios respecto al consumo de información. Si bien las crisis en los países sudamericanos tienen su origen en medidas gubernamentales, descontento social y otros, no es menos cierto que la proliferación de fake news ha coadyuvado a agravar el panorama en todos los casos. El periodismo tiene mucho por hacer, las labores de verificación, tradicionalmente desarrolladas por ellos, deben trascender hacia los ciudadanos, de modo que se generalice una cultura de verificación de la información antes de compartirla.

Diversidad, inclusión y educación en el primer canal de contenido étnico de Colombia

Reportajes, transmisiones en vivo y documentales pueden verse también en la página del canal: https://origenchannel.com/

Los medios son una herramienta clave en la promoción de la educación y la inclusión de pueblos y nacionalidades indígenas en el mundo, muestra de ello es Origen Channel, el canal que a partir de agosto llega a Colombia de forma gratuita a través de la señal de televisión digital terrestre.

El Pacífico colombiano se caracteriza por la presencia de una variedad de pueblos, culturas y razas, de ahí que a través de este medio se busca difundir contenido netamente educomunicativo de cara a fomentar el conocimiento, la tolerancia a la diversidad, la inclusión y la difusión de la riqueza cultural colombiana.

La programación comprende contenido que resalta a las culturas afrodescendiente, indígena y romaní que se encuentran especialmente en Valle de Cauca, Chocó, Nariño y Cauca. Los contenidos serán producidos y protagonizados por los propios miembros de cada cultura, lo que coadyuvará a un conocimiento más directo de sus costumbres, expresiones y raíces.

Documentales, reportajes, entrevistas y programas en vivo son parte del contenido del canal, que recorre lugares aislados y poco visibilizados de Colombia, conecta al espectador con la vida y transformación del país de la mano de sus habitantes, que buscan encontrar y transmitir sus raíces ancestrales. También ofrece un enfoque a las vidas de quienes por diversos motivos dejaron el país para buscar sus sueños en lugares lejanos.

Origen Channel muestra un contenido diverso que apuesta por la diversidad y que promueve una forma de conocimiento con la cual propios y extraños vuelven la mirada a los pueblos nativos de Colombia y sus influencias en la sociedad actual.

La televisora que promueve la iniciativa es Telepacífico, y esta programación se suma a otras provenientes de Ecuador, Argentina, Perú, México y Brasil, con producciones regionales y de similar enfoque.

No es la única vez que se muestran programas y piezas de comunicación en los medios de comunicación colombianos, pero sí es una nueva experiencia hacer que sus miembros los produzcan y cuenten sus propias historias, de modo que se convierta en una interesante forma de educar a la población sobre sus orígenes y costumbres.

Bolivia: elecciones, fake news y la responsabilidad del ciudadano

Screen Shot 2019-06-23 at 1.49.49 p.m.En octubre de 2019 Bolivia elegirá a presidente, vicepresidente, diputados y senadores. Los medios, la academia y organismos del Estado, prevén que la mayor cantidad de información electoral circule a través de Smartphones, tomando en cuenta el número de usuarios de estos dispositivos en el país, de acuerdo al informe Estado de Situación de Internet en Bolivia, de marzo de 2019.

Según el informe, en los últimos 5 años se duplicó el nivel de conectividad del país, dato que también recoge el informe Digital In 2019 sobre Bolivia, donde se estima que más del 94% de la población se conecta a Internet vía Smartphones.

En ese marco, surge una de las mayores preocupaciones en relación al proceso electoral que se avecina y es cómo circula la información a través de estos dispositivos, y qué efectos puede provocar la información manipulada o creada en la decisión de voto de los bolivianos.

Videos, memes, audios, fotografías, gifs, etc., circulan con facilidad a través de aplicaciones de mensajería como Whatsapp y Messenger, y su origen es casi imposible de determinar, así lo advierten dos organizaciones recientemente creadas en Bolivia para la verificación de información: Verifica Bolivia y Chequea Bolivia, ambas lideradas por periodistas y académicos con la misión de desmentir informaciones falseadas que circulen en la Red. La creación de estas organizaciones obedece a la necesidad de paliar los efectos de la información falseada y evitar sus efectos en los resultados electorales, tal como se evidenció en Brasil , en donde la campaña de Jail Bolsonaro utilizó como uno de sus principales recursos fake news a través de grupos de Whatsapp de apoyo al candidato. Los propio ha sucedido antes en Brexit en el Reino Unido, y las elecciones de Estados Unidos, en donde los resultados finales se atribuyen al efecto fake news.

El informe de marzo de 2018 del Instituto de Tecnología de Masachussets (MIT), sostiene que las fake news tienen un 70% más de probabilidades de ser difundida y generar más impacto que una noticia verificada, lo cual le atribuyen a dos cuestiones clave: el tiente emocional de sus contenidos, y la sorpresa e impacto que genera. En este sentido, no es menos cierto que la generación de este tipo de contenidos, lejos de ser un mero fenómeno de la sociedad de la información, se ha convertido en ciertos contextos, en un negocio rentable que permite captar la atención de usuarios e intercambiarla por clics e ingresos publicitarios, de ahí que las formas de identificarlas sean complejas, pero no imposibles.

Aún así, en un contexto electoral, y de modo general, frente al uso de la información la primera labor de responsabilidad de los usuarios es la duda, y luego la verificación de la información antes de compartirla.

 

Educación y políticas públicas, claves para disminuir brecha de género en América Latina

Screen Shot 2019-05-29 at 8.15.46 p.m.En la última década ha cobrado fuerza el discurso sobre la igualdad de género en todo el mundo; sin embargo las cifras aun reflejan que falta mucho por hacer, especialmente en el contexto latinoamericano.

El informe Brechas de Género en América Latina, de la CAF- Banco de Desarrollo de América Latina, señala como algunas de las razones para este rezago: una menor participación de las mujeres en el mercado laboral, el trabajo informal, la limitada participación en espacios de toma de decisiones, el crecimiento de hogares monoparentales liderados por mujeres, responsabilidades familiares dispares en relación a sus parejas, pero principalmente la falta de políticas públicas que promuevan un mayor acceso de las mujeres a la educación y su posterior ejercicio profesional.

El informe sostiene que existen brechas en los aprendizajes entre hombres y mujeres de la región, lo cual se asocia con la selección de alternativas para la educación superior, así como a la baja participación de las mujeres en carreras relacionadas a ciencias, tecnología, ingeniería o matemáticas.

Al respecto, las estadísticas de la UNESCO señalan solo un 10% de las mujeres que acceden a estudios superiores en América Latina lo hacen en carreras de ingeniería o de tecnologías de la información, frente a un 33% de hombres.

Otro informe, Women In Science de la Unesco, muestra un 44% de mujeres con acceso a doctorados, de las cuales solo un 29% se dedica a investigación, mientras que del 55% de hombres con estudios de doctorado más del 80% se dedica a investigación. El sector público y la academia son los principales entornos donde las mujeres realizan investigación, mientras que en el sector privado está vinculado más del 80% de hombres.

Adicional a ello el eAtlas de la Desigualdad de Género en la Educación de la Unesco, sostiene que las brechas tienden a aumentar con los niveles más altos de educación en muchas regiones y países de Latinoamérica y el mundo, las mujeres “representan menos del 30% de los investigadores del mundo”.

Asia central, así como América Latina y el Caribe, tienen la mayor proporción de mujeres investigadoras, con un 45%. En contraste, la participación cae a 19% en el sur de Asia. Pero hay algunas excepciones a nivel de país. Las mujeres investigadoras superan en número a los hombres en: Argentina, Armenia, Azerbaiyán, Bolivia, Georgia, Kazajstán, Kirguizstán, Letonia, Lituania, Myanmar, Nueva Zelanda, Panamá, Tailandia, Trinidad y Tobago, Túnez y Venezuela.

América Latina: Iniciativas de fact-checking, alternativas frente a las fake news

En el actual ecosistema informativo, la proliferación de fake news ha cobrado gran notoriedad, principalmente debido a la desestabilización provocada en distintos contextos.

Periodistas, medios de comunicación, investigadores, gobiernos, educadores, y la sociedad en general, ven con preocupación la facilidad con la que información deliberadamente modificada circula por las redes sociales y se comparte como verdadera.

La proliferación de fake news requiere de una atención y acción inmediata, las medidas tomadas hasta ahora por gobiernos de diferentes países han sido escasas y poco efectivas, y la mayoría de ellas relacionada a la regulación de Internet, que abre paso a inminentes formas de censura.

Frente a ello, desde diferentes países las iniciativas de fact-checking a nivel global parecen ser, ahora mismo, la alternativa para hacer frente a la desinformación, mientras se consolidan procesos de alfabetización mediática y digital que sería la alternativa a largo plazo. Esto no descarta la necesidad de un mejor ejercicio periodístico centrado en los principios éticos de la profesión.

Un factor clave de las iniciativas de fact-checking, que en los últimos meses han tenido un repunte a nivel de América Latina, es que todas están encabezadas por periodistas, que han asumido la responsabilidad de verificar las noticias y rumores que se difunden a través de redes sociales.

Gran parte de estas iniciativas han surgido de forma independiente, otras están alojadas en grupos de investigación o facultades de comunicación y periodismo, y su financiamiento proviene de actividades de crowdfunding entre otras dignas de análisis, puesto que además constituyen nuevos modelos de negocio en periodismo.

Sin embargo, la verificación de información no es un ejercicio nuevo o que ha surgido en el contexto de las fake news; según el blog Periodismo en las Américas del Knightcenter sitios de fact-checking aparecieron a partir del 2014 en América Latina, y en el 2010 ya existían en Estados Unidos.

En el sitio de la Duke Reporters’ Lab se puede evidenciar la existencia de más de 20 sitios de fact-checking activos en países como México, Cuba, Venezuela, Argentina, Chile, Brasil, Colombia y Uruguay, Ecuador, Perú, El Salvador y Guatemala.

Sin duda, el proceso de verificación de la información debe ser mayormente desarrollado no solo por periodistas y medios sino también por el ciudadano que consume la información. A pesar de ello, las iniciativas que han iniciado el proceso dejan ver que la formación de periodistas es muy necesaria, así como el fomento de competencias en el uso y consumo de la información a nivel general.

Kiddle, el buscador diseñado para niños

La gran cantidad de información que circula a través de Internet hace cada vez más difícil la discriminación de contenidos. Esta tarea reviste una mayor dificultad si hablamos de que los usuarios de Internet son cada vez más jóvenes, y que son pocos los espacios de educación sobre el uso de las TIC y de la información en Internet.

Actualmente es frecuente que adolescentes y niños de cinco, tres, y hasta dos o menos años manipulen dispositivos digitales e interactúen con diverso tipo de información, sin supervisión de un adulto. Esta actividad trae consigo la exposición de los menores a contenido engañoso y que puede herir su susceptibilidad.

En ese contexto han aparecido algunas herramientas encaminadas a proteger a esta población, al tiempo de permitir que mantengan su actividad y su relación con las TIC, pero de forma segura.

Una de estas herramientas es Kiddle, un buscador creado específicamente para el uso de niños, en el cual pueden encontrar cualquier tipo de información, que se sujeta a filtros de contenidos engañosos o explícitos.

El buscador emplea Safe Search y es trabajado en el marco de la Búsqueda Personalizada de Google. Los resultados que arroja en un proceso de búsqueda han sido seleccionados manualmente y revisados por los editores de Kiddle; bloquea resultados que se encuentren en páginas con seguridad no comprobada, que contengan palabras de significado explícito o que conduzcan a sitios con contenidos para adultos.

Los editores del buscador se encargan de revisar y seleccionar las páginas que han de llegar a los niños a través de Kiddle; así, los resultados que aparecen en los tres primeros lugares son considerados como seguros, los cuatro siguientes resultados provienen de páginas creadas específicamente para niños y los demás resultados son creados por adultos pero filtrados por el sistema de Safe Search de Google.

Adicional a ello el buscados incluye un par de enciclopedias que pueden ser utilizadas por los niños como fuentes de información segura: Kpedia y Kimages, esta última de tipo gráfico.

Este motor de búsqueda, al igual que todos los demás, no garantiza un 100% de efectividad en la selección de contenidos aptos para el consumo, debido a la ingente cantidad de información en la Red; sin embargo se destaca como una de sus ventajas, además de su gratuidad y usabilidad, el hecho de que permite a los padres ir agregando palabras y sitios no adecuados para niños, como una forma de personalizar los contenidos que han de llegar a los más pequeños de casa.

A pesar de ello no se pude olvidar que la clave de un uso y consumo responsable de información es la educación, para lo cual tanto padres como docentes tienen una función clave.

 

Gobiernos de América Latina y El Caribe buscan regular el “discurso de odio” en Internet

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El informe regional para América Latina y El Caribe de la Unesco, sobre Tendencias mundiales en libertad de expresión y desarrollo de los medios, advierte de un incremento de la censura en Internet durante el último año en países de la región.

Una de las tendencias en crecimiento es la regulación del llamado “discurso de odio”, es decir, de los mensajes destinados a afectar negativamente la dignidad de una persona o colectivo determinado. Éstos se difunden especialmente a través de redes sociales en forma de comentarios, estados en perfiles personales, memes, bromas, fake news y otros.

Para su regulación, varios países de la región han propuesto diversos tipos de sanciones a quienes publican este tipo de contenidos. Además de ello, promueven que sean eliminados de la Red. Según el informe, funcionarios públicos de la región han emprendido en procedimientos penales especialmente contra periodistas opositores a los gobiernos en ejercicio.

En 2017, Venezuela se convirtió en el primer país en aprobar la denominada Ley contra el odio” que criminaliza los contenidos disidentes y castiga hasta con 20 años de prisión a quienes sean acusados de traición a la patria y generar zozobra.

Amparados en esta ley, funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro han iniciado procedimientos penales contra quienes han criticado abiertamente la gestión gubernamental. Según Reporteros sin Fronteras, entre el 2017 y lo que va del 2019, hubo un número récord de detenciones arbitrarias y actos de violencia contra periodistas.

Ningún otro país ha aprobado todavía una ley de este tipo; sin embargo no se han descartado iniciativas presentadas en los últimos años para la regulación y control de los contenidos que se publican en internet.

En Ecuador, durante la presidencia de Rafael Correa, en 2017, se presentó un proyecto de ley para controlar las redes sociales e Internet, bajo la justificación de regular los actos de odio y discriminación. Este proyecto contemplaba sanciones a las empresas proveedoras de servicios de Internet que permitan a los usuarios compartir o difundir públicamente contenidos considerados nocivos, y que superen los 100 mil usuarios.

Una propuesta similar se presentó en febrero de 2018 ante el Congreso Nacional de Honduras, en ésta se expresaba la necesidad de que las empresas proveedoras de servicios de Internet, plataformas y administradores de sitios Web adopten medidas para evaluar y bloquear información y contenidos considerados como actos de discriminación, odio, injurias, amenazas o incitación a la violencia.

El Informe de la Unesco califica este tipo de iniciativas como una forma de extender la censura y amenazar el ejercicio de la crítica y la libre expresión en general, así como alicientes para el incremento de la inseguridad para medios y periodistas de América Latina y El Caribe.

En 2018, en Nicaragua, la periodista Lucía Pineda fue acusada de terrorista y de incitar al odio contra la policía por parte de simpatizantes del partido del gobierno. Se le acusaba por sus publicaciones en redes sociales y en el canal de Tv para el que laboraba, y que fue cerrado por el gobierno de ese país.

En México, se estima que 8 de cada 10 periodistas han sido amenazados de muerte, acosados o recibido ataques de diverso tipo por parte de funcionarios de gobierno y narcotraficantes.

En general puede señalarse que el “discurso del odio” se está implantando en el contexto de América Latina de forma desorbitada e hiperbólica. Sin embargo aun no se puede decir que este pueda ser controlado o erradicado a través de leyes e iniciativas punitivas, de ahí que hasta la fecha la mayoría de países de la zona no hayan aprobado leyes de este tipo.