Blog de la Revista Comunicar

Comunicar en positivo o negativo en el activismo social

Comunicar en positivo
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El artículo titulado: Comunicar en positivo o negativo en el activismo social, de los autores Daniel Pinzano-Catayud, Eloisa Nos-Aldas y Sonia Agut-Nieto, publicado en el número 62 de Comunicar, se enfoca en las herramientas que requiere el tejido asociativo de la justicia social para reforzar propuestas de comunicación que trasciendan a la reacción emocional y a la identificación con la marca.

En ese contexto, los autores plantean un estudio experimental bifactorial resultado de la acción negativa versus la positiva, así como de la fuente favorable versus la desfavorable.

Los resultados del estudio muestran que comunicar en positivo o en negativo, sumado a centrarse en los éxitos o en los fracasos constituyen aspectos de especial relevancia a la hora de mantener a los activistas en tensión reivindicativa, lo cual va en consonancia con el planteamiento de estrategias comunicativas que trascienden a las reacciones emocionales o de identificación con la marca.

Del mismo modo evidencian que la participación en defensa de las causas sociales no solo se produce en un contexto favorecedor como el digital, sino cuando una causa realmente motiva las audiencias.

Cómo citar este artículo:

Pinzano-Catayud, D., Nos-Aldas, E., & Agut-Nieto, S. (2020). Comunicar el positivo en el activismo social. Comunicar, 62, 69-78.

https://doi.org/10.3916/C62-2020-06

Desinformación aviva la violencia en medio de crisis de países sudamericanos

América del Sur se ha convertido en el escenario de una crisis política de gran complejidad que ha motivado levantamientos sociales y cambios en algunos gobiernos.

Fotografías, vídeos y declaraciones falsas y otras sacadas de contexto, se difunden de forma masiva provocando pánico, ira e inusitadas olas de violencia. Este fenómeno tiene que ver con tres aspectos: el primero de ellos la falta de información que permita comprender qué sucede en el entorno de cada país, la segunda es la escasa credibilidad hacia los medios tradicionales, lo que ha llevado a los usuarios a buscar medios alternativos, y la tercera la falta de competencias mediáticas de los usuarios para discriminar la información verdadera de la que no lo es.

En Ecuador, las medidas económicas anunciadas por el presidente Lenin Moreno a inicios de octubre provocaron el rechazo de diversos sectores sociales, los cuales protagonizaron movilizaciones durante 12 días. En este periodo se suscitaron actos delictivos y violentos que obligaron al gobierno a decretar estado de excepción.

En redes sociales se hicieron virales fake news acerca de supuestas injerencias de otros países en las medidas económicas, el falso pago a migrantes venezolanos con recursos públicos, la reducción de salarios, la condonación de deudas para millonarios y empresarios, muertes y hechos de violencia en contra de manifestantes por parte del Ministerio de Defensa, entre otros.

Como medida para contrarrestar la información falsa el gobierno desarrolló una campaña masiva de SMS a través de las tres principales operadoras de telefonía del país. Los mensajes apuntaban a desmentir los rumores circulantes en redes sociales y apaciguar a las masas frente a actos de vandalismo registrados a nivel nacional.

Chile vive un momento crítico desde el 18 de octubre, debido a medidas económicas adoptadas por el gobierno. A pesar que el presidente Sebastián Piñera decidió dar marcha atrás con las decisiones anunciadas la ola de protestas ha ido en aumento por problemas acumulados desde hace décadas. Los chilenos piden cambios en la constitución.

Desaparecidos, cortes de servicios básicos, incendio de hospitales, colegios y otros recintos, planes extremistas para frenar protestas, carabineros consumiendo drogas, declaraciones falsas el presidente, asesinato de manifestantes y otras han sido las fake news con mayor difusión en las cuatro semanas de protestas.

En Bolivia las protestas iniciaron el 20 de octubre después de un controversial recuento de votos de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de ese país. Con un 84% de votos escrutados los resultados apuntaban a una segunda vuelta, pero al finalizar el mismo se determinó el triunfo de Evo Morales quien era reelegido por cuarta ocasión.

La escasa claridad en la obtención de resultados finales provocó la ola de rumores sobre el tema: injerencia rusa a favor de Morales, información comprometedora de la oposición acerca de Morales, su próxima con apoyo militar y otras. La situación se salió de control con la difusión de una fotografía falsa de un joven quemado por simpatizantes de Morales. Producto de la violencia que desencadenó esta información dos personas murieron y se intentó quemar a otra como represalia, después se comprobó que la imagen correspondía a un hecho en México.

Es claro que Internet ha posibilitado la creación de medios alternativos de información, pero todavía está pendiente trabajar en su uso responsable y en la formación de los usuarios respecto al consumo de información. Si bien las crisis en los países sudamericanos tienen su origen en medidas gubernamentales, descontento social y otros, no es menos cierto que la proliferación de fake news ha coadyuvado a agravar el panorama en todos los casos. El periodismo tiene mucho por hacer, las labores de verificación, tradicionalmente desarrolladas por ellos, deben trascender hacia los ciudadanos, de modo que se generalice una cultura de verificación de la información antes de compartirla.

Diversidad, inclusión y educación en el primer canal de contenido étnico de Colombia

Reportajes, transmisiones en vivo y documentales pueden verse también en la página del canal: https://origenchannel.com/

Los medios son una herramienta clave en la promoción de la educación y la inclusión de pueblos y nacionalidades indígenas en el mundo, muestra de ello es Origen Channel, el canal que a partir de agosto llega a Colombia de forma gratuita a través de la señal de televisión digital terrestre.

El Pacífico colombiano se caracteriza por la presencia de una variedad de pueblos, culturas y razas, de ahí que a través de este medio se busca difundir contenido netamente educomunicativo de cara a fomentar el conocimiento, la tolerancia a la diversidad, la inclusión y la difusión de la riqueza cultural colombiana.

La programación comprende contenido que resalta a las culturas afrodescendiente, indígena y romaní que se encuentran especialmente en Valle de Cauca, Chocó, Nariño y Cauca. Los contenidos serán producidos y protagonizados por los propios miembros de cada cultura, lo que coadyuvará a un conocimiento más directo de sus costumbres, expresiones y raíces.

Documentales, reportajes, entrevistas y programas en vivo son parte del contenido del canal, que recorre lugares aislados y poco visibilizados de Colombia, conecta al espectador con la vida y transformación del país de la mano de sus habitantes, que buscan encontrar y transmitir sus raíces ancestrales. También ofrece un enfoque a las vidas de quienes por diversos motivos dejaron el país para buscar sus sueños en lugares lejanos.

Origen Channel muestra un contenido diverso que apuesta por la diversidad y que promueve una forma de conocimiento con la cual propios y extraños vuelven la mirada a los pueblos nativos de Colombia y sus influencias en la sociedad actual.

La televisora que promueve la iniciativa es Telepacífico, y esta programación se suma a otras provenientes de Ecuador, Argentina, Perú, México y Brasil, con producciones regionales y de similar enfoque.

No es la única vez que se muestran programas y piezas de comunicación en los medios de comunicación colombianos, pero sí es una nueva experiencia hacer que sus miembros los produzcan y cuenten sus propias historias, de modo que se convierta en una interesante forma de educar a la población sobre sus orígenes y costumbres.

Bolivia: elecciones, fake news y la responsabilidad del ciudadano

Screen Shot 2019-06-23 at 1.49.49 p.m.En octubre de 2019 Bolivia elegirá a presidente, vicepresidente, diputados y senadores. Los medios, la academia y organismos del Estado, prevén que la mayor cantidad de información electoral circule a través de Smartphones, tomando en cuenta el número de usuarios de estos dispositivos en el país, de acuerdo al informe Estado de Situación de Internet en Bolivia, de marzo de 2019.

Según el informe, en los últimos 5 años se duplicó el nivel de conectividad del país, dato que también recoge el informe Digital In 2019 sobre Bolivia, donde se estima que más del 94% de la población se conecta a Internet vía Smartphones.

En ese marco, surge una de las mayores preocupaciones en relación al proceso electoral que se avecina y es cómo circula la información a través de estos dispositivos, y qué efectos puede provocar la información manipulada o creada en la decisión de voto de los bolivianos.

Videos, memes, audios, fotografías, gifs, etc., circulan con facilidad a través de aplicaciones de mensajería como Whatsapp y Messenger, y su origen es casi imposible de determinar, así lo advierten dos organizaciones recientemente creadas en Bolivia para la verificación de información: Verifica Bolivia y Chequea Bolivia, ambas lideradas por periodistas y académicos con la misión de desmentir informaciones falseadas que circulen en la Red. La creación de estas organizaciones obedece a la necesidad de paliar los efectos de la información falseada y evitar sus efectos en los resultados electorales, tal como se evidenció en Brasil , en donde la campaña de Jail Bolsonaro utilizó como uno de sus principales recursos fake news a través de grupos de Whatsapp de apoyo al candidato. Los propio ha sucedido antes en Brexit en el Reino Unido, y las elecciones de Estados Unidos, en donde los resultados finales se atribuyen al efecto fake news.

El informe de marzo de 2018 del Instituto de Tecnología de Masachussets (MIT), sostiene que las fake news tienen un 70% más de probabilidades de ser difundida y generar más impacto que una noticia verificada, lo cual le atribuyen a dos cuestiones clave: el tiente emocional de sus contenidos, y la sorpresa e impacto que genera. En este sentido, no es menos cierto que la generación de este tipo de contenidos, lejos de ser un mero fenómeno de la sociedad de la información, se ha convertido en ciertos contextos, en un negocio rentable que permite captar la atención de usuarios e intercambiarla por clics e ingresos publicitarios, de ahí que las formas de identificarlas sean complejas, pero no imposibles.

Aún así, en un contexto electoral, y de modo general, frente al uso de la información la primera labor de responsabilidad de los usuarios es la duda, y luego la verificación de la información antes de compartirla.

 

De lo utópico a lo real ¿qué sucede en el periodismo español?

La digitalización de los contenidos y la inmediatez bien empleadas suponen un marcado progreso, sin embargo, como todos los recursos, si los utilizamos de forma inadecuada generan efectos perniciosos. En el  ecosistema informativo más reciente,  surge un interrogante entre los profesionales de la comunicación. Especialmente el sistema de prensa español, como caso prototípico del sistema de pluralismo polarizado, es proclive al conflicto de roles profesionales entre los periodistas y los diarios en que trabajan, un hecho que se produce en un contexto de crisis política y económica.

Teniendo en cuenta estos factores, los doctores Sergio Roses, profesor Titular del Departamento de Periodismo en la Universidad de Málaga (España)y  María-Luisa Humanes-Humanes, profesora Titular de Universidad del Departamento de Ciencias de la Comunicación y Sociología en la Universidad Rey Juan Carlos en Madrid (España) en el artículo publicado en el número 58 de la revista Comunicar analizan en qué medida  los profesionales del periodismo perciben una desconexión –una brecha– entre sus ideales y su puesta en práctica, y cuáles son los roles más «conflictivos» en el contexto de un sistema de medios de pluralismo polarizado.

Según recogen en su trabajo, los periodistas presentan un conflicto de roles justificado por las diferencias significativas existentes en su estudio, cifras que establecen una marcada distinción entre la concepción de seis de los siete roles profesionales y la percepción de la puesta en práctica de dichas funciones. Las mayores divergencias las sitúan en los roles vigilante, cívico y diseminador.

En esta tesitura, los autores proponen plantear el análisis comparativo de la brecha con otros países, la replicación del diseño con una muestra de profesionales de diferentes soportes (radio, televisión, diarios nativos digitales y redes sociales) y la observación y análisis de la brecha real entre la concepción de los roles profesionales y su materialización en los contenidos.

Una información que puede ampliarse en:

Roses, S. & Humanes-Humanes, M. (2019). Conflicts in the professional roles of journalists in Spain: Ideals and practice. [Conflictos en los roles profesionales de los periodistas en España: Ideales y práctica]. Comunicar, 58, 65-74. https://doi.org/10.3916/C58-2019-06

América Latina: Iniciativas de fact-checking, alternativas frente a las fake news

En el actual ecosistema informativo, la proliferación de fake news ha cobrado gran notoriedad, principalmente debido a la desestabilización provocada en distintos contextos.

Periodistas, medios de comunicación, investigadores, gobiernos, educadores, y la sociedad en general, ven con preocupación la facilidad con la que información deliberadamente modificada circula por las redes sociales y se comparte como verdadera.

La proliferación de fake news requiere de una atención y acción inmediata, las medidas tomadas hasta ahora por gobiernos de diferentes países han sido escasas y poco efectivas, y la mayoría de ellas relacionada a la regulación de Internet, que abre paso a inminentes formas de censura.

Frente a ello, desde diferentes países las iniciativas de fact-checking a nivel global parecen ser, ahora mismo, la alternativa para hacer frente a la desinformación, mientras se consolidan procesos de alfabetización mediática y digital que sería la alternativa a largo plazo. Esto no descarta la necesidad de un mejor ejercicio periodístico centrado en los principios éticos de la profesión.

Un factor clave de las iniciativas de fact-checking, que en los últimos meses han tenido un repunte a nivel de América Latina, es que todas están encabezadas por periodistas, que han asumido la responsabilidad de verificar las noticias y rumores que se difunden a través de redes sociales.

Gran parte de estas iniciativas han surgido de forma independiente, otras están alojadas en grupos de investigación o facultades de comunicación y periodismo, y su financiamiento proviene de actividades de crowdfunding entre otras dignas de análisis, puesto que además constituyen nuevos modelos de negocio en periodismo.

Sin embargo, la verificación de información no es un ejercicio nuevo o que ha surgido en el contexto de las fake news; según el blog Periodismo en las Américas del Knightcenter sitios de fact-checking aparecieron a partir del 2014 en América Latina, y en el 2010 ya existían en Estados Unidos.

En el sitio de la Duke Reporters’ Lab se puede evidenciar la existencia de más de 20 sitios de fact-checking activos en países como México, Cuba, Venezuela, Argentina, Chile, Brasil, Colombia y Uruguay, Ecuador, Perú, El Salvador y Guatemala.

Sin duda, el proceso de verificación de la información debe ser mayormente desarrollado no solo por periodistas y medios sino también por el ciudadano que consume la información. A pesar de ello, las iniciativas que han iniciado el proceso dejan ver que la formación de periodistas es muy necesaria, así como el fomento de competencias en el uso y consumo de la información a nivel general.

Un material imprescindible en la escuela de la era digital.

El contexto mediático actual demanda nuevas formas de enseñanza y metodologías acorde a las necesidades que, a la luz de los hechos, los más jóvenes tienen.

En este sentido el libro Pedagogías digitales, redes sociales y cibermedios en la escuela se convierte en un ejemplo claro donde el profesor Gustavo Hernández Díaz ofrece un utilísimo instrumento que, no sólo toma en cuenta y actualiza los estudios relevantes en la materia sino que aporta una guía práctica para “lidiar” en el aula aprovechando todas las potencialidades de los medios en entornos digitales.

La obra no se adscribe a la categoría de manual para seguir al pie de la letra sino de una estrategia pedagógica que desde el aula busca la sintonía con las novedosas precisiones sobre la forma humana de conocer y abona el camino para utilizar creativamente los recursos y plataforma del mundo digital. 

A lo largo de la obra el autor en primer lugar se detiene en las pedagogías más sólidas que estudian las tecnologías al servicio de la educación y analiza las propiedades más relevantes de los entornos virtuales de aprendizaje en la modalidad de educación a distancia (e-learning), semipresencial (b-learning) y móvil (m-learning). En segundo lugar, se dedica a identificar algunos mitos de la educación derivados del impacto de las innovaciones tecnológicas y, sobre todo, del uso publicitario sin soporte conceptual confiable que las acompaña. Y finalmente, ofrece un conjunto de ejercicios y recomendaciones para un uso creativo, digamos con el autor, advertido, de las redes sociales en la escuela.

Con la ayuda de este texto, inteligentemente integrado en las estrategias para el desarrollo de los programas y los  currícula,  tanto los docentes como el alumnado dispondrán de la potencialidad de un uso y aprovechamiento creativo que hará más estimulante y fructífero el desempeño en las  clases.

El tono didáctico del volumen y su desarrollo es consecuente con esta propuesta metodológica. La estructura del texto y los contenidos de cada capítulo nos conducen de forma amena en cada una de las problemáticas. Pero Hernández no nos habla como “el magister” que ciertamente es, sino que desarrolla su discurso en un registro, si bien, conceptual, diáfano y accesible.

Kiddle, el buscador diseñado para niños

La gran cantidad de información que circula a través de Internet hace cada vez más difícil la discriminación de contenidos. Esta tarea reviste una mayor dificultad si hablamos de que los usuarios de Internet son cada vez más jóvenes, y que son pocos los espacios de educación sobre el uso de las TIC y de la información en Internet.

Actualmente es frecuente que adolescentes y niños de cinco, tres, y hasta dos o menos años manipulen dispositivos digitales e interactúen con diverso tipo de información, sin supervisión de un adulto. Esta actividad trae consigo la exposición de los menores a contenido engañoso y que puede herir su susceptibilidad.

En ese contexto han aparecido algunas herramientas encaminadas a proteger a esta población, al tiempo de permitir que mantengan su actividad y su relación con las TIC, pero de forma segura.

Una de estas herramientas es Kiddle, un buscador creado específicamente para el uso de niños, en el cual pueden encontrar cualquier tipo de información, que se sujeta a filtros de contenidos engañosos o explícitos.

El buscador emplea Safe Search y es trabajado en el marco de la Búsqueda Personalizada de Google. Los resultados que arroja en un proceso de búsqueda han sido seleccionados manualmente y revisados por los editores de Kiddle; bloquea resultados que se encuentren en páginas con seguridad no comprobada, que contengan palabras de significado explícito o que conduzcan a sitios con contenidos para adultos.

Los editores del buscador se encargan de revisar y seleccionar las páginas que han de llegar a los niños a través de Kiddle; así, los resultados que aparecen en los tres primeros lugares son considerados como seguros, los cuatro siguientes resultados provienen de páginas creadas específicamente para niños y los demás resultados son creados por adultos pero filtrados por el sistema de Safe Search de Google.

Adicional a ello el buscados incluye un par de enciclopedias que pueden ser utilizadas por los niños como fuentes de información segura: Kpedia y Kimages, esta última de tipo gráfico.

Este motor de búsqueda, al igual que todos los demás, no garantiza un 100% de efectividad en la selección de contenidos aptos para el consumo, debido a la ingente cantidad de información en la Red; sin embargo se destaca como una de sus ventajas, además de su gratuidad y usabilidad, el hecho de que permite a los padres ir agregando palabras y sitios no adecuados para niños, como una forma de personalizar los contenidos que han de llegar a los más pequeños de casa.

A pesar de ello no se pude olvidar que la clave de un uso y consumo responsable de información es la educación, para lo cual tanto padres como docentes tienen una función clave.

 

Gobiernos de América Latina y El Caribe buscan regular el “discurso de odio” en Internet

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El informe regional para América Latina y El Caribe de la Unesco, sobre Tendencias mundiales en libertad de expresión y desarrollo de los medios, advierte de un incremento de la censura en Internet durante el último año en países de la región.

Una de las tendencias en crecimiento es la regulación del llamado “discurso de odio”, es decir, de los mensajes destinados a afectar negativamente la dignidad de una persona o colectivo determinado. Éstos se difunden especialmente a través de redes sociales en forma de comentarios, estados en perfiles personales, memes, bromas, fake news y otros.

Para su regulación, varios países de la región han propuesto diversos tipos de sanciones a quienes publican este tipo de contenidos. Además de ello, promueven que sean eliminados de la Red. Según el informe, funcionarios públicos de la región han emprendido en procedimientos penales especialmente contra periodistas opositores a los gobiernos en ejercicio.

En 2017, Venezuela se convirtió en el primer país en aprobar la denominada Ley contra el odio” que criminaliza los contenidos disidentes y castiga hasta con 20 años de prisión a quienes sean acusados de traición a la patria y generar zozobra.

Amparados en esta ley, funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro han iniciado procedimientos penales contra quienes han criticado abiertamente la gestión gubernamental. Según Reporteros sin Fronteras, entre el 2017 y lo que va del 2019, hubo un número récord de detenciones arbitrarias y actos de violencia contra periodistas.

Ningún otro país ha aprobado todavía una ley de este tipo; sin embargo no se han descartado iniciativas presentadas en los últimos años para la regulación y control de los contenidos que se publican en internet.

En Ecuador, durante la presidencia de Rafael Correa, en 2017, se presentó un proyecto de ley para controlar las redes sociales e Internet, bajo la justificación de regular los actos de odio y discriminación. Este proyecto contemplaba sanciones a las empresas proveedoras de servicios de Internet que permitan a los usuarios compartir o difundir públicamente contenidos considerados nocivos, y que superen los 100 mil usuarios.

Una propuesta similar se presentó en febrero de 2018 ante el Congreso Nacional de Honduras, en ésta se expresaba la necesidad de que las empresas proveedoras de servicios de Internet, plataformas y administradores de sitios Web adopten medidas para evaluar y bloquear información y contenidos considerados como actos de discriminación, odio, injurias, amenazas o incitación a la violencia.

El Informe de la Unesco califica este tipo de iniciativas como una forma de extender la censura y amenazar el ejercicio de la crítica y la libre expresión en general, así como alicientes para el incremento de la inseguridad para medios y periodistas de América Latina y El Caribe.

En 2018, en Nicaragua, la periodista Lucía Pineda fue acusada de terrorista y de incitar al odio contra la policía por parte de simpatizantes del partido del gobierno. Se le acusaba por sus publicaciones en redes sociales y en el canal de Tv para el que laboraba, y que fue cerrado por el gobierno de ese país.

En México, se estima que 8 de cada 10 periodistas han sido amenazados de muerte, acosados o recibido ataques de diverso tipo por parte de funcionarios de gobierno y narcotraficantes.

En general puede señalarse que el “discurso del odio” se está implantando en el contexto de América Latina de forma desorbitada e hiperbólica. Sin embargo aun no se puede decir que este pueda ser controlado o erradicado a través de leyes e iniciativas punitivas, de ahí que hasta la fecha la mayoría de países de la zona no hayan aprobado leyes de este tipo.

¿Qué redes sociales utilizan las ONG y para qué?

Post 10.12.2018

Hoy en día las redes sociales representan para las ONG una plataforma desde la que movilizar a la sociedad y difundir la labor que realizan. De entre todas, Instagram, por su rápido crecimiento y por el protagonismo que concede a la imagen artística, ofrece unas características distintas al resto y por tanto puede ser considerada una plataforma desde la que realizar artivismo.

En este sentido, la investigación que se publica en la revista Comunicar pretende comprobar cómo es esta nueva forma de artivismo y qué uso hacen de él las ONG. Siguiendo la metodología de análisis de contenido los profesores de la Universidad Complutense de Madrid, los doctores, Rafael Carrasco-Polaino, Ernesto Villar-Cirujano y Miguel Angel Martín-Cardava investigan la forma y el contenido de las fotografías publicadas en esta red social a lo largo del año 2017. Se centran en el trabajo realizado por las 20 ONG más relevantes a nivel internacional. En concreto, estudian la elección de elementos formales, el tipo de plano,  la edición y la finalidad del mensaje que se quiere trasladar o el sentimiento transmitido en las fotografías, así como el tipo de actor o actores protagonistas de las imágenes (rol, número, gesto, sexo y edad). Además, analizan el «engagement» generado por las fotografías y el uso que se hace en ellas de la figura del niño.

Su análisis confirma cómo la imagen prototípica que usan las ONG –receptor de la ayuda menor de edad, disfrutando de los beneficios de esta ayuda y con gesto positivo– presenta un contenido y un formato que no se corresponde con el tipo de imagen que más «engagement» genera entre los usuarios y seguidores.

Cómo citar este texto: Carrasco-Polaino, R., Villar-Cirujano, E. & Martín-Cárdaba, M. (2018). Artivismo y ONG: Relación entre imagen y «engagement» en Instagram. Comunicar, 57, 29-38. https://doi.org/10.3916/C57-2018-03