Blog de la Revista Comunicar

Pablo Ramos, In memoriam

El Grupo Comunicar tuvo la suerte de contar con un colaborador excepcional como lo fue Pablo Ramos, creador y coordinador de «El Universo Audiovisual de la Niñez Latinoamericana (UNIAL)», una red destinada a impulsar la integración y la cooperación «para contribuir al enriquecimiento  espiritual  de la niñez y la adolescencia». Su fallecimiento ha dejado un vacío en quienes trabajamos en la educomunicación.
El Dr. Claudio Avendaño, de la Universidad Diego Portales (Chile) y perteneciente a la familia del Grupo Comunicar, nos deja un sentido mensaje en su  memoria…
Sin título
Pablo nuestro
Internet también abofetea, noticias tristes que antes recibíamos mirándonos a los ojos, por teléfono o por la lectura del diario, ahora se nos hacen presente a través de la pantalla de un dispositivo digital.  De esta forma muchos nos enteramos del fallecimiento de Pablo Ramos (La Habana, 1951).

El quién justamente estuvo preocupado de estas transformaciones en la comunicación mediada, pero no solo desde una perspectiva académica, sino también como gran impulsor de programas de formación de niños, niñas y adolescentes desde la  perspectiva de la Educación para la Comunicación.  Además, desde siempre realizaba labores de jurado en diversos festivales en Iberoamérica de audiovisuales dirigidas a niños y adolescentes. 

Sin embargo, el centro de sus actividades siempre fueron los  Encuentros “Universo audiovisual del niño latinoamericano” que organizaba en el marco del Festival de Cine de la Habana.

Muchos lo conocieron en alguna ciudad iberoamericana impulsando una  producción audiovisual que contribuyera al desarrollo de niños y niñas. Pablo estaba convencido que una rica y diversa exposición a audiovisuales, junto a un visionado que fomente el dialogo y la reflexión, era el camino adecuado.  Así lo había observado y comentado desde  la experiencia cubana con el cine mundial para niños en los sesenta.

Continuar con el entusiasmo, esfuerzo y esa capacidad de soñar de Pablo es un deber no solo de sus compañeros y compañeras de trabajo, sino también de todos los que nos dedicamos a la Educación de la Comunicación, desde la perspectiva de los Derechos de niños, niñas y adolescentes.

Gracias Pablo y buen viaje.

Claudio Avendaño Ruz