Blog de la Revista Comunicar

Valores y emociones en narraciones audiovisuales de ficción infantil

doraemon

 

El consumo mediático-multipantalla es un hábito generalizado entre niños/as y adolescentes, escapando muchas veces al control parental.  La ficción televisiva se considera uno de los géneros más influyentes y con mayor capacidad socializadora porque  incide directamente en las emociones, movilizando los sentimientos más íntimos del espectador e implicándolo afectivamente en las historias.

El estudio de la Dra. Ana Aierbe-Barandiaran y la investigadora Eider Oregui-González, ambas de la Universidad del País Vasco, ha sido realizado en diferentes  centros  educativos  de  la  Comunidad  Autónoma Vasca y en él participaron 186 niños y niñas de 3º y 6º curso de Educación Primaria. Su objetivo ha sido indagar en las pautas de consumo mediático de los niños/as de estas edades, y conocer cuáles son los valores y las emociones que transmiten los programas  de ficción infantil, centrándose en el estudio de dos series de dibujos animados de alta audiencia entre los niños/as de 8-12 años, con diferente estructura argumental (narrativizante  o  desnarrativizante): «Doraemon» y  «Código  Lyoko»

Los resultados muestran que en ambas series de animación se exhibe una amplia gama de valores éticos y competenciales, sobre todo  valores  vitales,  mientras  los  valores  estéticos y   trascendentales  apenas  son  representados.

Tal como concluyen las autoras, la valoración sobre la adecuación de los programas de ficción a determinadas edades va más allá de la presencia o ausencia de contenidos nocivos; es necesario  indagar en el contenido potencial de valores y emociones, así como en el tipo de estructura argumental que presentan estas series,  puesto  que ello  influye  en  el  desarrollo  de  diferentes  modos  de pensamiento  en  las  generaciones  más  jóvenes.

Este tipo de estudios tienen alta relevancia porque contribuyen a impulsar la selección, producción y difusión de productos mediáticos de calidad para la infancia. Animamos a la lectura detenida del artículo; pueden encontrarlo aquí.

Un estudio explora cómo niños del sureste de México perciben los dibujos animados

El programa elegido para hacer este estudio titulado «Niños mexicanos y dibujos animados norteamericanos: referencias extranjeras en series animadas«, ha sido la serie «El laboratorio de Dexter». Esta serie de animación, producida por Cartoon Network, fue escogida por su disponibilidad para el momento de la investigación en México,  tanto en la televisión abierta como de pago, además estaba doblada al español (latino) y era muy popular para la fecha (2005). 251

Su autora, la Dra. Elia Margarita Cornelio-Marí, docente en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco en Villahermosa (México), afirma que lo que quería conseguir era conocer cómo un programa de factura norteamericana de alcance internacional era comprendido por la audiencia local, sobre todo por niños y niñas. El estudio en el cual predominó en enfoque cualitativo tuvo como muestra a 44 niños entre 8 y 11 años. Ellos participaron en grupos de discusión y en entrevistas semiestructuradas. El procedimiento consistía en visionar un capítulo de la serie para después indagar si reconocían su origen norteamericano, y sobre todo si se percataban de aquellos elementos culturales no similares a laos suyos como los textos que aparecen en inglés, el estilo de vida de los personajes y otros símbolos de la cultura norteamericana que aparecen en cada capítulo. Por otra parte el estudio quiso conocer si factores como la edad, el género y el estrato social hacían modificar su percepción.

Tal como ella misma aclara:  «Los resultados muestran que la mayoría de los participantes eran conscientes de estar viendo un programa extranjero, reconocían elementos de la cultura norteamericana y aplicaban diversas estrategias para crear sentido a estas narrativas» (p. 125). Y más adelante asevera: «Los niños se confirman como espectadores curiosos y conscientes de lo que ven en la televisión. Se revelan como sujetos que construyen su identidad cultural a partir de una multiplicidad de estímulos (locales, nacionales y globales), a los que tienen acceso según las condiciones socioeconómicas en las que viven» (p. 127).

Un artículo que puede leer completo aquí.

Anina, una película uruguaya de dibujos animados que explica cosas sobre la educación

anina2Artículo escrito para la Revista Aularia por Ilda Peralta Ferreyra, sobre una película uruguaya, de dibujos animados, en la que una niña se hace preguntas sobre la educación y recibe contestación de algunas. Para ver el artículo completo: Aquí.

Una película de 2013, dirigida por Alfredo Soderguit, basada en la novela «Anina Yatay Salas» de Sergio López Suárez. Anina Yatay Salas es una niña de diez años. Su nombre es un palíndromo que provoca las risas de algunos de sus compañeros de escuela, en particular de Yisel, a quién Anina ve como una «elefanta». Cuando su paciencia se agota, Anina se trenza en una pelea con Yisel a la hora del recreo. Este incidente termina con una llamada a sus padres para que se presenten en la dirección de la escuela y en una sanción para las niñas. Anina recibe el castigo dentro de un sobre negro cerrado que no puede abrir hasta que vuelva a reunirse con la directora una semana después. Tampoco puede mencionar a nadie la existencia del sobre.
Sus compañeros de clase la presionan para enterarse de qué se trata el castigo, e imaginan para ella torturas corporales terribles. La propia Anina, en su afán de conocer el castigo agazapado en el misterioso sobre negro se meterá en una maraña de problemas, entre amores secretos, odios confesados, amigas entrañables, enemigas terroríficas, maestras cariñosas y otras maléficas.

El naturalismo de la narración hace que veamos a las niñas en su ambiente de Montevideo, con sus casas y parques, con las viejas vecinas que se enteran de todo y todo lo critican. Y con su música.  Al padre de Anina le encantan los palíndromos. Siempre le regala frases capicúa: «Dábale arroz a la zorra el Abad», y otros muchos. Un padre cariñoso que irrita a la pequeña, como todos los padres irritan a sus hijos alguna vez. Nos enteramos de lo que se come en Uruguay, de que hacen unas tortas fritas muy sabrosas, de cómo es la sala típica de una casa y la habitación de una niña de diez años. De cómo sientan a los alumnos en la clase en las escuelas, de qué debates hay respecto a la educación. La fantasía, y hay mucha, está toda en la mente de la niña. Los sueños que la llevan a un tribunal de seres extraños, donde se juzgan los nombres más feos del mundo o a un parque casi infinito donde parece que nievan remolinos de diente de león. La colección supersticiosa de billetes de autobús con números capicúa tiene también valor simbólico en este cuento. La soledad llena de polvo del laboratorio de ciencias, donde Anina descubre en un póster de botánica que la lista de los nombres más feos del mundo que le había dado su abuela para consolarla y demostrarle que el suyo no era parte de ella, es en realidad una lista de latinajos, de nombres de plantas.