Blog de la Revista Comunicar

Estudiar en prisión

 

El presente artículo titulado: “La educación superior a distancia y el e-Learning en las prisiones en Portugal” escrito por José Antonio Moreira, Angélica Reis Monteiro y Ana Machado, nos muestra un ejemplo de cómo la enseñanza superior en Europa ha venido experimentando grandes transformaciones gracias a los avances tecnológicos y prevé la creación de condiciones para que todos tengan acceso al aprendizaje, independientemente de factores de exclusión social, como la reclusión.

 

Nos situamos en Centro Penitenciario de Oporto y a través de la Educación a Distancia de la Universidade Aberta en Portugal.

 

El artículo tiene como objetivo conocer las impresiones de veintiséis individuos (estudiantes, candidatos a estudiantes y técnicos superiores de reeducación) sobre la realidad de la Enseñanza Superior en la modalidad de Educación a Distancia y aprendizaje virtual.

Este estudio hace hincapié en la percepción de los individuos, recurriendo a una metodología de carácter cualitativo. Los resultados, obtenidos mediante entrevistas, revelan la existencia de enormes debilidades y limitaciones en el proceso educativo, debido, sobre todo, a la falta de instalaciones y medios, recursos pedagógicos y tecnológicos, y apoyo de los profesores.

 

Se concluye que es fundamental crear mejores condiciones de asistencia a distancia en las cárceles, porque esta formación superior puede ser una oportunidad de cualificación profesional y desarrollo personal, que incrementa sus perspectivas de éxito en el futuro.

Recomendamos su lectura completa aquí.

 

Cómo citar este texto

Moreira, J., Reis-Monteiro, A. & Machado, A. (2017). La educación superior a distancia y el e-Learning en las prisiones en Portugal [Higher Education Distance Learning and e-Learning in Prisons in Portugal]. Comunicar, 51, 39-49. https://doi.org/10.3916/C51-2017-04

 

Escaso uso de las tecnologías en la docencia universitaria

El panorama que nos presentan tres investigadores de la Universidad de Sevilla sobre el uso de las tecnologías en la docencia universitaria es, como mínimo, desolador. Tras contactar con casi un millar de docentes andaluces, Marcelo, Yot y Mayor concluyen que hay una «pobre integración de tecnologías en los procesos de enseñanza-aprendizaje».

Los autores dividen  a los profesores en cuatro grupos, según su relación con las tecnologías:

-un primer grupo de profesores,  que hace un uso elevado de tecnologías (un 16,7% del total)

– un segundo grupo que hace un uso medio (un 25,3% del profesorado)

– un tercer grupo, caracterizado por un uso poco frecuente de tecnologías para el apoyo a la enseñanza (44%)

– y un cuarto grupo, que hace un uso mínimo de las tecnologías en el proceso de enseñanza-aprendizaje (agrupa al 13,6% de los profesores).

Este interesante artículo se titula Enseñar con tecnologías digitales en la Universidad y lo podemos leer en Comunicar 45. Pincha aquí.

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Relato de una experiencia con MOOC

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  En pleno auge de los MOOC leo con interés el artículo Desafíos de la creación, desarrollo e implementación de los MOOC: el curso de Web Science en la Universidad de Southamptonque publica Comunicar en Preprint.  El artículo relata la experiencia llevada a cabo en el Reino Unido de un MOOC sobre Web Science y está escrito por la profesora de la Universidad de Murcia (España) María del Mar Sánchez y los profesores de la Universidad de Southampton (Reino Unido) Manuel León y Hugh Davis. El MOOC planteado, por la temática sobre la que versaba, ya era de interés (de hecho, fue seguido de forma masiva), pero la riqueza del artículo radica en la exposición que se hace de cómo se desarrolló la experiencia. Destaca, en este sentido, cómo se relata la organización y planificación de los facilitadores, que se establecían en turnos para poder responder a todos los comentarios de forma permanente. Sin duda, este artículo es de interés para cualquier organización o grupo que pueda estar organizando un MOOC y, por supuesto, para todos los que estamos inmersos en proyectos docentes y nuevas tecnologías. Porque, tal cmi destacan los autores, este es un ámbito en pleno crecimiento: «La experiencia presentada no representa el final, sino el inicio de un camino en el trabajo con los MOOC que pueda suponer una experiencia de aprendizaje interesante en el abanico de oportunidades de la educación en línea». ¡Buena lectura!

La vigencia de la mitotecnología

Hace ya años, el asesor de comunicación  José Luis Carrascosa se refería, con gran atino, a la mitotecnología. Decía Carrascosa que, en Comunicación, se había sucumbido a la mitotecnología, que todo lo relacionado con las TIC se encumbraba a la categoría mitológica. Casi daba igual el fondo, lo que importaba era la forma (forma tecnológica, pos supuesto). De este modo, por ejemplo, se pueden encontrar pésimos comunicados de prensa (mal redactados, etc.) en salas de prensa con un diseño extraordinario.
La mitotecnología no se ha dado únicamente en el ámbito de la Comunicación, sino también en el de la Educación. Podemos pensar que el proceso de enseñanza aprendizaje está siendo el adecuado simplemente porque empleamos una plataforma educativa en internet (campus virtual) o podemos creer que los niños están aprendiendo más porque cada uno tenga un ordenador.
Vaya por delante que las aportaciones de las llamadas tecnologías (realmente ya es cuestionable seguir hablando de «nuevas» en muchos casos) son innegables. El problema es que no siempre estamos aprovechando el potencial y en muchos caso, además, nos despreocupamos del fondo, como señalaba Carrascosa. En los últimos días, en el transcurso de una conversación mantenida con docentes de diferentes niveles educativos se puso de manifiesto la vigencia de la mitotecnología aún en nuestros días. La totalidad de los educadores abogaban por llevar las tecnologías al aula, incluso en los niveles más bajos, y consideraban indispensable la alfabetización digital, pero ponían sobre la mesa que herramientas tradicionales no pueden entrar en desuso. Por ejemplo,  un niño/a tiene que aprender a escribir con un lápiz y un papel, aunque también en este proceso las tecnologías pueden ayudar al suponer un valor añadido y poder hacer más dinámico y divertido el proceso.
Con el paso del tiempo, las mitologías entran en decadencia. La evolución de la mitotecnología posiblemente sea la misma. Pero aún hoy constatamos la vigencia de la mitotecnología.
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