Blog de la Revista Comunicar

Desinformación, la otra pandemia

Captura de Pantalla 2020-05-18 a la(s) 19.58.12Información falsa, rumores, y noticias inexactas o sacadas de contexto se han expandido con la misma velocidad que el COVID-19, complicando las medidas de contención, y provocando la toma de decisiones equivocadas en la población.

Esa es una de las razones por las que la Organización Mundial de la Salud declaró al creciente fenómeno desinformativo como “infodemia” y ha dedicado no pocos espacios a advertir y generar conciencia sobre ella; sin embargo, en un contexto donde todos somos productores de información, la mayor dificultad es concienciar al público y que se abstenga de compartir algo si no está seguro de su procedencia y veracidad.

Una de las informaciones falsas que se viralizó en redes sociales a nivel internacional fue aquella que señalaba que se estaba arrojando cuerpos al mar, debido al exceso de cadáveres y la falta de espacios  en cementerios de Guayaquil, la ciudad mayormente afectada por la pandemia en Ecuador.

La información estuvo compuesta por la combinación de un video de inmigrantes que naufragaron en Libia en 2014 y otras de un hombre en silla de ruedas que iba a ser trasladado en lancha hacia la isla donde reside. Ambos elementos, hábilmente editados, provocaron caos en el país.

En Puerto Rico, a finales de marzo, circuló el audio de un pastor que advertía del cierre de comercios y el desabastecimiento alimentos por el resto del año. Ello provocó que una multitud de personas acudiera a supermercados y farmacias generando caos e incluso olas de violencia en ese país.

A estas se suman fake news comunes en todos los países sobre remedios caseros y farmacológicos para curar la enfermedad, y de los cuales no existe evidencia científica.

Iniciativas para contener la desinformación

La avalancha de fake news ha provocado que se generen iniciativas lideradas desde el periodismo para frenarlas. Así, los medios que integran el Grupo de Diarios de América (GDA) ha asumido la responsabilidad de verificar informaciones y rumores difundidos en redes sociales.

En Argentina los medios nacionales publicaron los Consejos para la población acerca de los rumores del nuevo Coronavirus de la OMS, con los que se señala que se redujo el impacto de la desinformación.

A esto se suman verificadores de información como Chequeado en Argentina, Verificado en México, Ecuador Chequea y otras. Incluso se ha conformado la Coronavirus Facts Alliance, proyecto del Poynter Institute y la Red Internacional de Fact-Checkin (IFCN), para combatir la desinformación en la pandemia; al momento ha desacreditado más de 4800 engaños en 43 idiomas.

La Unesco aporta con el documento: Periodismo, libertad de prensa y COVID-19, que brinda recomendaciones para combatir la desinformación.

Por su parte Facebook, Twitter, Google, WhatsApp y otros, que elimina informaciones catalogadas como falsas. Solo en marzo Facebook identificó al menos 40 millones de publicaciones problemáticas, entre informaciones falsas, promotoras de odio, rumores, etc., relacionados con COVID-19, basados en 4 mil artículos de fact-checkers del mundo.

A pesar de estas labores la desinformación se mantiene circulando en redes sociales, la clave sigue siendo la educación de la ciudadanía frente a la discriminación de contenidos y al uso crítico de medios de información.

 

Claves para creer o no, las noticias digitales

DIGITALESHoy comentamos el artículo titulado: «La credibilidad de las noticias digitales: El vínculo es más impactante que la fuente» escrito por:
Tal Samuel-Azran, Herzliya (Israel)
Tsahi Hayat, Herzliya (Israel)
¿Se han sentido a veces desbordados de noticias y no saber cuáles son ciertas? ¿Se han preguntado si se ha investigado cómo reaccionamos o cuáles son nuestras posibles respuestas?

En el presente trabajo se estudia la credibilidad percibida de las noticias compartidas a través de los sitios de redes sociales (RRSS), específicamente, en función de la fuerza de enlace y la credibilidad percibida de la fuente de los medios de la cual se originó el contenido.

Analizan la cuenta de Facebook de 217 participantes. Sobre la base de este análisis, a los participantes se les mostró una publicación ficticia de Facebook que supuestamente fue compartida por uno de sus amigos de Facebook con los que tenían un vínculo social fuerte (grupo experimental) o un vínculo social débil (grupo de control).

Los hallazgos indican que la fuerza del vínculo social entre el que comparte el elemento y su destinatario media el efecto de la percepción de credibilidad con respecto a la fuente de noticias, y la credibilidad percibida del elemento, así como la posibilidad de buscar información adicional sobre el tema presentado en el elemento compartido.

Por la importancia e interés del artículo, recomendamos su lectura completa aquí.
Cómo citar este texto
Samuel-Azran, T. & Hayat, T. (2019). Online news recommendations credibility: The tie is mightier than the source. [La credibilidad de las noticias digitales: El vínculo es más impactante que la fuente]. Comunicar, 60, 71-80. https://doi.org/10.3916/C60-2019-07

Bolivia: elecciones, fake news y la responsabilidad del ciudadano

Screen Shot 2019-06-23 at 1.49.49 p.m.En octubre de 2019 Bolivia elegirá a presidente, vicepresidente, diputados y senadores. Los medios, la academia y organismos del Estado, prevén que la mayor cantidad de información electoral circule a través de Smartphones, tomando en cuenta el número de usuarios de estos dispositivos en el país, de acuerdo al informe Estado de Situación de Internet en Bolivia, de marzo de 2019.

Según el informe, en los últimos 5 años se duplicó el nivel de conectividad del país, dato que también recoge el informe Digital In 2019 sobre Bolivia, donde se estima que más del 94% de la población se conecta a Internet vía Smartphones.

En ese marco, surge una de las mayores preocupaciones en relación al proceso electoral que se avecina y es cómo circula la información a través de estos dispositivos, y qué efectos puede provocar la información manipulada o creada en la decisión de voto de los bolivianos.

Videos, memes, audios, fotografías, gifs, etc., circulan con facilidad a través de aplicaciones de mensajería como Whatsapp y Messenger, y su origen es casi imposible de determinar, así lo advierten dos organizaciones recientemente creadas en Bolivia para la verificación de información: Verifica Bolivia y Chequea Bolivia, ambas lideradas por periodistas y académicos con la misión de desmentir informaciones falseadas que circulen en la Red. La creación de estas organizaciones obedece a la necesidad de paliar los efectos de la información falseada y evitar sus efectos en los resultados electorales, tal como se evidenció en Brasil , en donde la campaña de Jail Bolsonaro utilizó como uno de sus principales recursos fake news a través de grupos de Whatsapp de apoyo al candidato. Los propio ha sucedido antes en Brexit en el Reino Unido, y las elecciones de Estados Unidos, en donde los resultados finales se atribuyen al efecto fake news.

El informe de marzo de 2018 del Instituto de Tecnología de Masachussets (MIT), sostiene que las fake news tienen un 70% más de probabilidades de ser difundida y generar más impacto que una noticia verificada, lo cual le atribuyen a dos cuestiones clave: el tiente emocional de sus contenidos, y la sorpresa e impacto que genera. En este sentido, no es menos cierto que la generación de este tipo de contenidos, lejos de ser un mero fenómeno de la sociedad de la información, se ha convertido en ciertos contextos, en un negocio rentable que permite captar la atención de usuarios e intercambiarla por clics e ingresos publicitarios, de ahí que las formas de identificarlas sean complejas, pero no imposibles.

Aún así, en un contexto electoral, y de modo general, frente al uso de la información la primera labor de responsabilidad de los usuarios es la duda, y luego la verificación de la información antes de compartirla.

 

América Latina: Iniciativas de fact-checking, alternativas frente a las fake news

En el actual ecosistema informativo, la proliferación de fake news ha cobrado gran notoriedad, principalmente debido a la desestabilización provocada en distintos contextos.

Periodistas, medios de comunicación, investigadores, gobiernos, educadores, y la sociedad en general, ven con preocupación la facilidad con la que información deliberadamente modificada circula por las redes sociales y se comparte como verdadera.

La proliferación de fake news requiere de una atención y acción inmediata, las medidas tomadas hasta ahora por gobiernos de diferentes países han sido escasas y poco efectivas, y la mayoría de ellas relacionada a la regulación de Internet, que abre paso a inminentes formas de censura.

Frente a ello, desde diferentes países las iniciativas de fact-checking a nivel global parecen ser, ahora mismo, la alternativa para hacer frente a la desinformación, mientras se consolidan procesos de alfabetización mediática y digital que sería la alternativa a largo plazo. Esto no descarta la necesidad de un mejor ejercicio periodístico centrado en los principios éticos de la profesión.

Un factor clave de las iniciativas de fact-checking, que en los últimos meses han tenido un repunte a nivel de América Latina, es que todas están encabezadas por periodistas, que han asumido la responsabilidad de verificar las noticias y rumores que se difunden a través de redes sociales.

Gran parte de estas iniciativas han surgido de forma independiente, otras están alojadas en grupos de investigación o facultades de comunicación y periodismo, y su financiamiento proviene de actividades de crowdfunding entre otras dignas de análisis, puesto que además constituyen nuevos modelos de negocio en periodismo.

Sin embargo, la verificación de información no es un ejercicio nuevo o que ha surgido en el contexto de las fake news; según el blog Periodismo en las Américas del Knightcenter sitios de fact-checking aparecieron a partir del 2014 en América Latina, y en el 2010 ya existían en Estados Unidos.

En el sitio de la Duke Reporters’ Lab se puede evidenciar la existencia de más de 20 sitios de fact-checking activos en países como México, Cuba, Venezuela, Argentina, Chile, Brasil, Colombia y Uruguay, Ecuador, Perú, El Salvador y Guatemala.

Sin duda, el proceso de verificación de la información debe ser mayormente desarrollado no solo por periodistas y medios sino también por el ciudadano que consume la información. A pesar de ello, las iniciativas que han iniciado el proceso dejan ver que la formación de periodistas es muy necesaria, así como el fomento de competencias en el uso y consumo de la información a nivel general.

Iniciativas de fact-checking crecen en América Latina

Screen Shot 2018-12-13 at 11.13.31 a.m.Una de las alternativas para hacer frente a la proliferación de fake news es el fact-checking, la actividad centrada en el contraste de los hechos, los datos y las declaraciones.

El fact-checking contempla un trabajo con datos abiertos, de modo que el público pueda asumir un rol de verificador de los hechos, y al mismo tiempo sea más crítico frente a la información publicada en medios, redes sociales y plataformas digitales.

En este contexto, a nivel mundial han surgido proyectos para desarrollar fact-checking en diferentes países. Esta actividad se ha convertido en un ejercicio, más que común, necesario, no solo en las salas de redacción de los medios de comunicación, sino también en universidades, centros de investigación y organizaciones de la sociedad civil interesadas en mejorar la calidad del debate público.

Incluso las grandes corporaciones como Google y Facebook, también han fijado su atención en procesos de fact-checking, ante la preocupación por la proliferación de fake news a través de sus plataformas.

Algunas iniciativas latinoamericanas son: Chequeado, de Argentina, que fue la primera de la región que se propuso verificar los hechos y los datos; en México, está Animal Político, una publicación digital forjada por periodistas, que desde el 2015 lidera el proyecto: El Sabueso, enfocado en la verificación de datos en la vigilancia del debate público.

En  Brasil está La Lupa, la primera agencia especializada en fact checking en ese país. En Colombia realiza fact-checking Colombiacheck, y Ecuador Chequea, en Ecuador.

A estas organizaciones se suman otras decenas, no solo de Latinoamérica, sino de países como: Alemania, Brasil, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Reino Unido, República Checa, Suecia, Sudáfrica, Turquía y otros que forman parte de la International Fact-Checking Network (IFCN), una unidad del Poynter Institute que reúne a todos los fact-checkers del mundo y actualmente alberga a 59 signatarios.

 

 

 

Fake news en elecciones presidenciales latinoamericanas

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Foto El Tiempo.com

En las últimas semanas Colombia y México han acudido a las urnas para elegir a sus nuevos presidentes. En ambos eventos la proliferación de noticias falseadas o Fake News ha sido relevante.

En Colombia, durante la jornada electoral del 17 de junio, un equipo de diario El Tiempo se dedicó a receptar denuncias de los usuarios de redes sociales, con la finalidad de desmentir información engañosa difundida a través de Twitter, Facebook , Instagram y Youtube, especialmente.

Algunas de las informaciones falsas más comunes iban desde supuestas nuevas formas de marcar la tarjeta electoral, pasando por videos invitando a abstenerse de votar en la segunda vuelta si ya lo hicieron en la primera, el uso de bolígrafos con tinta borrable, hasta una campaña de apoyo de las FARC a uno de los candidatos, y la difusión de audios declarando como ganador al candidato perdedor.

Por otro lado en México, cuyas elecciones se celebraron el 2 de julio, una plataforma de periodismo colaborativo, también se dedicó a desmentir información falsa. Una de ellas relacionada al apoyo de los presidentes Nicolás Maduro y de Vladimir Putin a la candidatura de Manuel López Obrador, a través de la circulación de videos y audios, entre otros temas.

Si bien es cierto la difusión de información falseada no es algo nuevo, pero el carácter global que le da Internet a este ejercicio lo convierte en algo preocupante y peligroso, principalmente debido a la gran cantidad de ciudadanos que no cuestiona la información ni se preocupa de su procedencia, de ahí que las claves para hacer frente a este fenómeno con seguridad están en la formación del ciudadano.