Blog de la Revista Comunicar

¿Por qué aprendemos… o no?

«En este artículo se argumenta que es necesaria una mejor comprensión del ser humano para poder implementar lo que aquí se define como diseño para el aprendizaje profundo». Con esta frase me atrae el artículo «El diseño para el aprendizaje profundo en los medios de comunicación sociales y digitales», que leo en la Revista Comunicar, nº 58.

James-Paul Gee, Catedrático en la Universidad Estatal de Arizona (Estados Unidos), y Moisés Esteban-Guitart, Profesor Agregado en el Departamento de Psicología en la Universidad de Gerona (España), son los autores de este artículo. En él se teoriza sobre el ser humano como eje principal en los procesos de aprendizaje y de interrelación: «las personas se convierten en compañeros de viaje en un camino por la vida con otros».

Es, sin duda, un artículo que invita a la reflexión sobre las personas y cómo actuamos. El artículo atrae desde el principio al final. Y precisamente el final no deja indiferente: «Los seres humanos son primates. La escuela y la desigualdad en la sociedad han matado la pasión psicobiológica por aprender, por la sensibilidad epistemológica (Bruner, 2012) y por resolver problemas en mucha gente. Nos enfrentamos a un gran número de problemas difíciles de resolver. Quizás el problema del «diseño para el aprendizaje profundo» no es realmente que a los seres humanos no les guste el esfuerzo, sino que necesitan descubrir qué son realmente: seres que crecen esforzándose y aprendiendo cuando perciben que hay rayos de luz, reconocimiento y esperanza».

Os invito a leer el texto completo. Para ello, os dejo todos los datos:

Gee, J.P.  & Esteban-Guitart, M. (2019). El diseño para el aprendizaje profundo en los medios de comunicación sociales y digitales. [Designing for deep learning in the context of digital and social media]. Comunicar, 58, 09-18. DOI:  https://doi.org/10.3916/C58-2019-01

App en el museo: Niños y niñas reales, museos virtuales

Para ver el relato completo.

don honorato museoDe cómo doña Purita, saltándose algunas normas, lleva a sus alumnos a hacer una inmersión de arte en el Museo del Prado. Un nuevo relato «para andar por clase», en la Revista Aularia, en el que se explica cómo han evolucionado los cachivaches audiovisuales a lo largo del tiempo y cómo hoy los museos más serios cuentan con un sistema propio de búsqueda de información sobre los cuadros, apps propias, también el Museo del Prado, al que doña Purita, don Honorato y otros maestros llevaron de visita a un grupo de alumnos y responsables, a analizar el cuadro, «Las Meninas». Relato escrito por Enrique Martínez-Salanova.

«Y es que la escuela será una institución atrasada, arcaica, obsoleta y rancia, pero cuando algunos maestros quieren hacer cosas, las hacen, con ternura e imaginación. En el aula de doña Purita, las paredes estaban forradas de cuadros de los principales pintores que los alumnos vieron en el Museo, y de vez en cuando los remiraban y hablaban sobre ellos. Y con un cañón proyector, y muchas imágenes de pintores, escultores, estilos artísticos y productos culturales de todas las épocas, doña Purita hacía maravillas que quedaban para la posteridad en los corazones y en las mentes de sus alumnos.»

Para entrar en todos los relatos de esta colección

Filmar con móviles en la aulas. Nuevo relato en Aularia: Prohibido prohibir o de cómo se hace de la necesidad virtud

097 honorato movilesDe todo el mundo es sabido que las prohibiciones tajantes nunca fueron buenas, y menos en asuntos escolares, donde cada quien se las ingenia para hacer de su capa un sayo, despistar al adversario o sacar partido de la adversidad. Cuando el director de la escuela en las que se mueven los personajes de estos relatos  prohibió la utilización de teléfonos móviles o de cualquier otro artefacto  con el que se pudiera transmitir a distancia, se destapó la caja de los truenos. Don Carlosmari, el director, olvidaba que la escuela es una institución ancestral, que sobrevive a pesar de adversas vicisitudes, ataques, represiones, recortes presupuestarios, terremotos, inundaciones y todo tipo de fenómeno meteorológico o totalitario.

Los personajes, alumnos, profesores, conserjes, personal de limpieza y seguridad de este relato se ponen de acuerdo para burlar la prohibición y, de paso que postulaban a un premio municipal, aprendieron a dejar para la posteridad documentos filmados con los móviles sobre la naturaleza, la defensa del medioambiente y la conservación del legado que el mundo debe transmitir a generaciones venideras.

Un nuevo relato publicado en la Revista Aularia.

Leerlo aquí. Prohibido prohibir