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Aularia: Nada es más infiel a la realidad que la telerrealidad. El transformismo televisivo, construcción de la realidad

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Artículo realizado para Aularia por Jorge Chalmeta Cárdenas, profesor de Comunicación, Imagen y Sonido, en el IES Albaida de Almería. Defiende el autor que, en la etapa postmoderna, la televisión hace mucho que dejo de ser una ventana al mundo, superando también la fase de hacer espectáculo de la realidad; ahora la televisión crea su propia realidad y es hacedora de la nuestra. Como en un ejercicio de narcisismo extremo, la televisión se mira a sí misma y fagocita de los personajes que crea, elevando el concepto de endogamia a un punto antes desconocido en el medio.
Cuestiona el autor que gente que busca identificación con personas que han «triunfado» sin necesidad de demostrar nada más allá de su capacidad para venderse al medio. La actualidad se impone al conocimiento histórico, lo verosímil se impone a lo real, lo visto a lo vivido y lo recibido a lo conquistado. Diariamente nos recuerdan que una mentira se convierte en verdad cuando la repetimos suficientemente. Vemos vida en lo que es actuación y nuestra jerarquía de valores se retuerce en función de lo que nos cuentan unos personajes, a los que atribuimos categoría de líderes por el mero hecho de salir por la pantalla.
Con su poder de convicción, crea imaginarios colectivos sin referentes reales, pero que tienen un poder aleccionante realmente sorprendente. Una Belén Esteban cualquiera puede hacer un agudo análisis político de la situación económica del país. El intelectual del momento es alguien cercano a nosotros, del que sólo nos diferencia una cuestión de oportunidad, y su fino argumentario se cimenta en su capacidad pulmonar a la hora de esputar gritos más potentes que sus amables contertulios.
Según Jorge Chalmeta, la telebasura pretende ofrecernos un reflejo de la realidad social y, como tal, informarnos de los cambios en la sensibilidad colectiva. Se olvida, según mi criterio personal, de que más que un notario de la realidad es un autor de ficciones avaladas, por lo que esos cambios sociales no es algo de lo que los medios no tengan responsabilidad.
Travestidos bajo el sayo de la actitud crítica se nos presentan como uno de los garantes del sistema democrático, pero no hacen más que derivar intereses a espacios ausentes de crítica social y nos llevan formar parte de rebaños incapacitados para la respuesta ante los acontecimientos sociales. Posiblemente es por este argumento por el que ningún gobernante se ha decidido nunca a exigir a las televisiones que cumplan con el código deontológico que firmaron para poder mantener su concesión, que no olvidemos, es de servicio público.
La televisión se ha convertido en una máquina de generar famosos por visibilidad, comentaristas sin crédito, monstruos que nos devuelven un reflejo mejorado de nosotros mismos, historias sin contenido y sensaciones sin vivencias.

Aularia. Las relaciones afectivas como espectáculo guionizado y distorsionado en la televisión

Laura Teruel Rodríguez, profesora de la Universidad de Málaga y Álvaro Roldán, director de Tuteledigital.es, publican en Aularia este artículo,  en el que se plantea un análisis narrativo de los programas de telerrealidad o reality shows destinados a encontrar pareja que se ofrecen actualmente en la televisión española. Se estudia el formato y, sobre todo, la presencia de estereotipos de género con el objetivo de ofrecer a los docentes un manual para analizar críticamente estos programas con los estudiantes. Espacios como “Quién quiere casarse con mi hijo?” (Cuatro) o “Mujeres y Hombres” (Telecinco) tiene una audiencia mayoritariamente joven y difunden una visión espectacularizada y guionizada de las relaciones afectivas. La finalidad pedagógica de este trabajo es servir de guía de debate y descodificación sobre áreas como la coeducación o la autovaloración positiva del alumnado.
Los espacios que dicen simular la realidad o contar la vida a tiempo real son para los espectadores un instrumento de aprendizaje social. De ellos toman normas, valores o aprenden conductas para afrontar su vida. Sin embargo, aunque estos programas parten de la realidad y dicen contarla sin más a través de la experiencia de sujetos anónimos, lo cierto es que son productos mediáticos que buscan la rentabilidad y ganar audiencia. Ofrecen un tratamiento basado en la espectacularización que los aleja de ella: son una construcción mediática y social no exenta de valores e ideología. Como se explica en el artículo, los programas analizados inculcan valores machistas, minan el valor del esfuerzo y la formación en detrimento del éxito rápido y premian el culto al cuerpo frente a otras habilidades afectivas.
El trabajo en el aula con estos concursos, que tienen tanta audiencia entre el público joven, dota al estudiante de un referente crítico y teórico con el que analizarlos. Con actividades como la propuesta en este artículo, el docente aborda la educomunicación de una forma efectiva y realista, tratando los contenidos que los alumnos ven en sus casas y alentando su capacidad reflexiva para que realice un visionado responsable es este tipo de formatos.